sábado, 12 de mayo de 2018

Marcha peronista 'gorilla friendly'

Me pregunto ¿por qué, en estos tiempos de confluencia popular en contra del eterno neoliberalismo, no pueden los 'no neoliberales antiperonistas' disfrutar de nuestra marchita peronista?

Es simplemente una cuestión de apertura mental y, realmente, yo sé que se mueren de ganas de tener una marcha popular, marcial y épica para entonar en la lid callejera, en movilizaciones, actos y concentraciones... pero sin los matices personalistas, populacheros y grasa que tanto repugnan a es@s cumpas mejor vestidos y que más saben de vinos.

Tengo una versión totalmente género neutro pero, lamentablemente, por momentos pierde por completo la métrica.

Así que, ahí va:

La marcha pueblista

Les muchaches argentines, 
todes unides triunfaremos
y como siempre daremos un grito de corazón:
Viva el puebló, viva el puebló!

Por ese pueblo argentino
que se supo conquistar
sus derechos laborales,
combatiendo al capital.

¡Puebló, Puebló, qué grande sos!
¡Trabajador, cuánto valés!
Puebló, Puebló, sin conductor,
sos le primer trabajador.

Por los principios sociales
que el pueblo ha establecido,
la militancia está unida
y grita de corazón:
«¡Viva el puebló! ¡Viva el puebló!».

Por es@ gran delegad@,
profesor o intelectual,
que hizo reinar en el pueblo
el amor y la igualdad.

¡Puebló, Puebló, qué grande sos!
¡Trabajador, cuánto valés!
Puebló, Puebló, sin conductor,
sos le primer trabajador.

Imitemos el ejemplo
del militante argentino
y siguiendo su camino
gritemos de corazón:
«¡Viva el puebló! ¡Viva el puebló!».

Porque la Argentina grande
con que San Martín soñó
es la realidad efectiva
que debemos al puebló.

¡Puebló, puebló, qué grande sos!
¡Trabajador, cuánto valés!
Puebló, puebló, sin conductor,
sos le primer trabajador


Ahora sí, espero, ha sido removido el último obstáculo que nos impide unirnos a quienes integramos toda (pero TODDDA) la izquierda popular y nacional peronist@, filoperonist@ e, incluso, antiperonista, en la eterna lucha contra l@s enemig@s del pueblo.

El/la que l@ vió, l@ vió.

​Saludos y besos a tod@s.​



Esteban Cámara
Santa Fe, 12/05/2018

viernes, 11 de mayo de 2018

Carta abierta al Gobernador Lifschitz

En referencia al caso de la maestra que profirió expresiones violentas, nazis y antiperonistas, y a quien los funcionarios a los que usted delegó la conducción del sector Educación le impusieron una tarea consistente en preparar actividades educativas relacionadas con el respeto por las diferencias y por los derechos humanos con eje en el caso de una víctima del nazismo, quisiera expresarle algunas consideraciones.

Además de lesionar la memoria de las víctimas del genocidio nazi, esta intolerante y violenta persona, consumida por el odio, ha efectuado una amenaza brutal y una agresión mucho más cercana en el tiempo y en el espacio. Ha atacado a un grupo político actual y, por analogía, ha afectado también a quienes, como los integrantes de mi familia, por ejemplo, hemos sido víctimas de la dictadura militar.

Es por lo expuesto en el párrafo anterior que pienso que debería también, además de la referencia al genocidio Nazi, incluirse alguna clase de reparación educativa y cultural por parte de esta persona en relación a las innumerables víctimas de la dictadura militar que todavía caminamos por nuestro país y las cuantiosas que ya no pueden hacerlo y cuyos restos, en la mayoría de los casos, aún estamos buscando así como a sus hijos, secuestrados todavía. Esos hechos aberrantes fueron llevados a cabo por personas de ideología similar a la causante de estas líneas y cuyo ejemplo la misma parece reivindicar en su diatriba.

No puedo evitar sentirme decepcionado por la tibia respuesta en este tema por parte de las autoridades de la provincia en la cual trabajo desde hace 35 años, en mi carácter de víctima y familiar, amigo y compañero de militancia de personas que sufrieron iniquidades similares a las que esta persona reivindica y que parece que hubieran pasado desapercibidas en cuanto a la reparación exigida a la persona intolerante por parte de los funcionarios que usted nombró. No hubiera costado demasiado incluir en la tarea reparadora impuesta a esa intolerante y equivocada persona el tema del genocidio cometido en nuestro mismo territorio hace muy pocas décadas.

Para ahondar el caso, da la casualidad de que también estoy comprendido entre las personas cuya ideología y militancia ha sido amenazada y descalificada con tanta virulencia. 

Esperando una respuesta a este particular, lo saludo atentamente.






Esteban Cámara
Santa Fe, 11 de mayo de 2018

martes, 8 de mayo de 2018

Mortalidad infantil 2017

Para que hablemos con conocimiento sobre Cuba. O sobre la riqueza o la libertad de elección.
Este cuadro compara la situación de 4 países en cuanto a un dato muy crítico, cual es la mortalidad infantil.
Se los traduzco, no porque no lo puedan entender, sino porque no sé si al dato duro lo estoy presentando correctamente.
Las muertes diferenciales se calculan por aplicarle a cada paìs la tasa de mortalidad infantil que tiene el menor de ellos (Cuba), o sea, cual sería la mortalidad infantil si a esa cantidad de niños nacidos les aplicamos el sistema de salud Cubano y comparando a valor bruto con las muertes reales de cada país.

* R. Dominicana es un país casi igual que Cuba, insular, de la misma región, con casi 50% más de ingreso per cápita (y que no está bloqueado por ninguna potencia global cercana...). Ahora, ¿qué pasa con esos 2.800 criaturas que se le mueren de más, 'gratuitamente'? ¿Podemos decir que Dominicana es más 'rico' que Cuba?
* Bien, mi país, Argentina tiene casi el doble de ingreso per cápita que Cuba, sin embargo se nos mueren anualmente casi 4.500 NIÑITOS de menos de un año que no se morirían de tener el sistema de cuidado que tienen en Cuba. ¿A vos te sirve?, a mí no.
* EEUU es el país más rico del mundo (que a su vez bloquea y sabotea a Cuba), sextuplica el ingreso per cápita (por Paridad de Poder Adquisitivo) de Cuba. Pero ... ¡se les mueren inútilmente casi 7.000 niños menores de un año! Esos niños no se morirían en Cuba. Si Cuba puede, ¿cómo no puede el país más rico del mundo?
¿No les motiva una reflexiòn?
¿Es rico, realmente un país al que se le mueren tantos inocentes para que otros (losmenos) puedan disfrutar de bienes materiales o viajes?
¿Qué libertad de elección tienen esos niños que se mueren?, ¿qué premio capitalista o consumista se llevan al otro mundo?
Si alguien quiere, me lo corrige.


PD: La gente de pensamiento pequeño burgues no entiende, no tiene capacidad de análisis que les permita ver lo que sus cerebritos de formación consumista y burguesa no alcanza a procesar. Estoy cansado de discutir porque sus mentes no pueden entender lo que ven cuando van a Cuba. Preferiría que no vayan.


Esteban Càmara

Santa Fe, 8 de mayo de 2018

miércoles, 25 de abril de 2018

Asperger... ¿Nazi?

El famoso doctor Hans Asperger habría colaborado con eutanasia infantil durante la época nazi, según un artículo
Hans Asperger, foto de archivo. Fuente: Hans Asperger, Nacional-Socialsmo, e “Higiene racial” en la era Nazi, Vienna/BioMed Central/ bajo CC BY 4.0


Hans Asperger, un pionero en la investigación del autismo cuyo nombre se usa para describir a los autistas de alto funcionamiento, tuvo un pasado oscuro previamente desconocido, que incluía enviar a niños con discapacidades al programa de "eutanasia" dirigido por el régimen nazi, según nuevas investigaciones en archivos que se perdieron durante mucho tiempo. Los nuevos hallazgos revelan que Asperger estaba lejos de ser un valiente defensor de sus pacientes contra la "eutanasia nazi”, como mucha gente creía. Más bien, se benefició de su cooperación con el régimen y "legitimó públicamente las políticas de higiene racial, incluidas las esterilizaciones forzadas", según un estudio publicado en línea ayer (19 de abril) en la revista Molecular Autism. 

Asperger también usó un lenguaje "notablemente duro" para describir a sus pacientes jóvenes, incluso en comparación con los profesionales de la misma institución que tenían pacientes con discapacidades más graves, escribió en el estudio el investigador Herwig Czech, historiador médico de la Universidad de Medicina de Viena [Más allá de las vacunas: 5 cosas que realmente podrían causar autismo]. Hans Asperger (1906-1980) escribió sobre autismo a fines de la década de 1930 y principios de 1940, pero fue el famoso artículo de 1954 de Leo Kanner el que sentó las bases para describir el trastorno, que ahora se define como una afección del neurodesarrollo que afecta la capacidad de una persona para comunicarse, interactuar y comportarse normalmente en situaciones sociales. A pesar de los primeros trabajos de Asperger sobre el autismo, la historia lo olvidó hasta 1981, cuando los científicos redescubrieron y publicitaron su trabajo. Su investigación se hizo tan conocida que el término "Síndrome de Asperger" se usó para referirse a personas en el extremo de alto funcionamiento del espectro del autismo, quienes a veces se llaman a sí mismos ‘Aspies’. Pero en los últimos años, los investigadores comenzaron a encontrar pistas alarmantes sobre el comportamiento de Asperger durante el período nazi en Austria, donde vivió. Estas pistas estimularon la investigación de Czech, así como a Edith Sheffer, miembro del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California, Berkeley, cuyo libro "Los niños de Asperger: Los orígenes del autismo en la Viena nazi" (WW Norton & Co ., 2018) saldrá de imprenta el 1 de mayo. Las nuevas revelaciones se basan principalmente en evidencia que durante mucho tiempo se pensó que había sido destruida durante la Segunda Guerra Mundial: archivos personales de Asperger, evaluaciones políticas de las autoridades nazis y registros médicos de diferentes instituciones, incluida la notoria clínica vienesa de "eutanasia infantil” Am Spiegelgrund (donde más de 700 niños fueron asesinados por los Nazis, nota del traductor), dijo Czech . Si bien Asperger nunca se unió al partido nazi, fue miembro de varios grupos afiliados al régimen y fue recompensado por su lealtad con oportunidades de carrera, descubrió Czech. Además, los registros de casos de sus pacientes judíos revelan que "Asperger tenía un agudo sentido de su alteridad religiosa y 'racial' y que los estereotipos antisemitas a veces se filtraban en sus informes de diagnóstico", escribió Czech en el estudio. Sin embargo, las acciones más oscuras de Asperger giran en torno a su trabajo con Am Spiegelgrund, donde cientos de niños con discapacidades fueron usados para experimentación o asesinados, dijo Czech. Por ejemplo, en 1941, Asperger refirió los "casos desesperados" de Herta Schreiber, de 3 años, y Elisabeth Schreiber, de 5 años (sin aparente relación familiar), a Am Spiegelgrund, según los registros. Ambas niñas tenían discapacidades mentales y murieron de neumonía poco después de llegar a la clínica. En particular, a Herta Schreiber probablemente se le dieron barbitúricos que finalmente llevaron a su muerte, descubrió Czech. No está claro si Asperger, o las madres de los niños para el caso, sabían lo que les esperaba a los niños. "Todo lo que tenemos es la breve nota de Asperger sobre Herta, en la que él llama a su situación en Spiegelgrund ‘permanente'. Si esto fue un eufemismo consciente por asesinato o no, está claro que no esperaba que Herta volviera", escribió Czech en el estudio [11 Hechos que todo padre debe saber sobre el cerebro de su bebé]. Asperger también formó parte de un comité que revisó los casos de 200 niños en un hospital psiquiátrico y llamó a 35 de ellos "ineducables" y "no útiles para el trabajo", palabras que marcaron a los niños para "eutanasia", halló Czech. Es difícil saber qué pasó con estos niños porque el informe no enumera sus nombres, pero muchos de ellos probablemente murieron como resultado de estos diagnósticos perjudiciales, dijo Czech. 

De aquí en más 

A pesar de estos descubrimientos, Czech piensa que las personas no deberían considerar contaminadas a las contribuciones de Asperger al campo del autismo, ni deberían ser eliminadas del léxico médico. "Más bien, debe verse como una oportunidad para fomentar la conciencia" sobre las condiciones problemáticas en las que surgió la investigación sobre el autismo y las contribuciones de Asperger, dijo. Pero Sheffer, el autor del nuevo libro, discrepa fervientemente. A la luz de esta investigación, ya no deberíamos usar el término síndrome de Asperger, dijo Sheffer a Live Science en un correo electrónico. "En Medicina, los diagnósticos del mismo nombre se otorgan para reconocer a las personas que primero definieron una enfermedad y para honrar su vida. En mi opinión, Asperger no cumple ninguno de los criterios". Mientras tanto, el término Síndrome de Asperger se está eliminando progresivamente, no por el pasado de Asperger, sino porque los psiquiatras dicen que cae bajo el paraguas de los trastornos del espectro autista y que debería denominarse autismo. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la guía de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría para el diagnóstico, dejó de incluir el síndrome de Asperger en el DSM-5, que salió en 2013. Además, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), que es utilizada por la Organización Mundial de la Salud, probablemente dejará caer el término Síndrome de Asperger en la CIE-11, que se publicará en 2019, según escribió en The Conversation Adam McCrimmon, profesor asociado de estudios educativos en la Universidad de Calgary. 








Traducción de Esteban Cámara


Una cosa que me preocupa desde que tomé conocimiento de este tema es el ninguneo que se le propina al tema en nuestra sociedad, sobre todo (y más preocupante) por parte de los terapeutas. Y esto no tiene nada que ver con esta última presunción respecto del pasado nazi de Asperger. Parece haber una gran confusión y dificultad de diagnóstico y de establecer un tratamiento diferencial entre los dos grandes grupos de personas con autismo. 


Yo tomé conocimiento del tema hace cerca de una década y con todo profesional con que lo hablé lo minimizó o ridiculizó. Particularmente me parece banal si se los sigue denominando Asperger o Autistas de alto rendimiento, lo que me preocupa es que los médicos y psicólogos parecen reluctantes a diagnosticar y tratar el síndrome. Y la sociedad, mientras tanto, sigue en su chupahuevismo genérico... siempre y cuando se trate de un problema ajeno.






Esteban Cámara

Santa Fe, 25 de abril de 2018

miércoles, 11 de abril de 2018

Ligas de superhèroes


En los últimos tiempos han aparecido muchas películas basadas en comics de superhéroes y cuando ocurren estos fenómenos de tema reiterativo siempre cabe la posibilidad de que haya detrás una interesante semiosis social o cultural. Podría citar Capitán América: Guerra Civil, la saga de los X-Men, La Liga de la Justicia, Los vengadores, etc.

Casi unánimemente se parte de uno o varios personajes con poderes extraordinarios. Me refiero a aquellas capacidades mágicas, que no existen en el mundo material. Es imprescindible aclarar que no se trata aquí, al menos en una abrumadora mayoría, de la exacerbación de habilidades humanas, como podrían ser la coordinación y velocidad mental y física de algún futbolista, o la extraordinaria memoria y capacidad de anticipación de escenarios que puede poseer algún legendario campeón de ajedrez, ni tampoco de la capacidad de levantamiento de peso de algún dedicado halterófilo. Estamos hablando de cosas que, de existir, excederían por mucho lo que pueden lograr los sujetos reales. De tal manera, esos personajes tienen una fuerza que cuadruplica la potencialidad  de personas reales de su misma contextura, o que pueden volar o anticipar el futuro o tienen una piel imposible de penetrar. O varias de ellas al mismo tiempo.

Estos superhumanos o superextraterrestres buenos, de los que casi invariablemente parte el relato, se suelen unir para enfrentar a otros con poderes similares, pero cuyo interés es asesinar, robar o dominar a la gente común.

Las personas comunes y corrientes, o sea reales, tienen casi siempre un desarrollo narrativo poco diferenciado y, aún intentando ayudar a los superhéroes, lo más frecuente es que terminen convirtiéndose en un obstáculo o impedimento para su efectiva defensa por parte de éstos. Suelen ser inefectivas, torpes, egoístas y miedosas y los pocos casos en los que esta regla no se cumple, tienden a ser fácilmente eliminadas de la ecuación por los supervillanos. Peor aún, en muchas ocasiones, esas personas valientes y/o valiosas son tomadas como rehenes y utilizadas en contra del ‘grupo de los buenos’. Las personas comunes tampoco atinan, en estos relatos, a organizarse y unir fuerzas en el objetivo su propia defensa. No es raro, incluso, que en momentos especialmente difíciles se vuelvan contra aquellos que tratan de defenderlos y terminen favoreciendo a los malos.

Este tipo de relatos, me parece a mí que representa un trasfondo histórico político aristocratizante y favorable a alguna clase de gobierno elitista. La élite, en definitiva, sería la única capaz de defender a las personas comunes de la maldad, la anarquía … y de sí mismas.

Trataba hace algunos momentos de recordar alguna obra de la cultura pop en donde exista un héroe colectivo, un grupo de gente común que, en base a valentía, voluntad y organización pudiera enfrentarse a los villanos y triunfar frente a los malos y poderosos. No obstante, fuera de obras algo añejas, como el western ‘A la hora señalada’, o el cómic ‘El eternauta’, no recuerdo muchos ejemplos y, sobre todo, ninguno cercano en el tiempo en donde un héroe terrenal convoca a una acción colectiva o, mejor aún, un colectivo de sujetos comunes, amenazado por fuerzas o fenómenos malignos, que poco a poco vaya tomando consciencia de que su destino está en sus manos y actúe sinérgicamente para salvarse del peligro o, tanto mejor, obtenga un triunfo que lo promocione en lo económico, o cultural o en su nivel de bienestar.

Un par de ejemplos interesantes que podrían configurar el raro caso de ‘excepción que confirma la regla’ son Iron Man o Batman, que siendo individuos biológicamente comunes consiguen, en base a su excepcional riqueza, disponer de herramientas que los acercan al desempeño de sujetos mágicos.

Incluso parecen haber caído en desgracia personajes extraordinarios con un base un poco más realista, personas comunes intervenidas por la biónica, como el hombre nuclear o su homóloga femenina.

Incluso se ha verificado en éste campo en los últimos tiempos un fenómeno paralelo a la enorme concentración económica a beneficio de corporaciones que oligopolizan la produccción de alimentos, bebidas o energía, o la prestación de servicios de comunicación, por mencionar sólo a algunos, cual fue la consolidación de dos grandes grupos de superhéroes de comic: Marvel (IronMan, Capitán América, Spiderman, Jessica Jones, Luke Cage, etc.) y DC Comics (Batman, Flash, Superman, etc.).

Los relatos de superhéroes no se desmarcan, en definitiva, del relato predominante en estas últimas décadas, relatos elitistas o individualistas de superación que, cuando toman como eje a alguna persona socialmente desfavorecida, la única alternativa que muestra es la aceptación de las reglas del juego (sufrir y aguantar) para al final terminar triunfando sin resquebrajar, sino ¡todo lo contrario!, el tejido de la situación. Un ejemplo perfecto de esto es la película En busca de la felicidad (The pursuit of happyness), EEUU 2006 en donde una persona en bancarrota consigue, luego de soportar condiciones de virtual esclavitud y en base a capacidad y trabajo (sufrir y aguantar), llegar al éxito material.

Una refrescante digresión en esta modalidad lo configuran las obras literarias o audiovisuales agrupadas como ‘Una serie de eventos desafortunados’, de Daniel Handler, en donde un grupo de hermanitos huérfanos (seguramente no encontraremos nadie más desprotegido y capaz de simbolizar a los excluídos que un niño huérfano) se defiende de los malos en base a conocimiento (Klaus), inventiva (Violet) y, sobre todo, un espíritu indomable. Nada supernaturial, con una única posible excepción dada por la sorprendente bebé Sunny, con mandíbula que doblega el acero, pero esta discontinuidad es sólo un soplo de frescura entre tanta maldad e infortunio. Ya haré una semiosis de esta serie.

Déjenme aclarar que no busco criticar a quienes gustan de la temática de superhéroes, ni siquiera a que tales películas se produzcan: simplemente me hace ruido que, precisamente en estos tiempos, el dominio de este tipo de relatos en las carteleras parece ser casi absoluto y hayan desaparecido por completo las épicas de grupos de gente común y corriente que se aglutina y consigue un éxito magnífico, como lo fue la caída de la aristocracia en Francia 1789 o la derrota de los nazis en Rusia en 1942/45.

Pareciera que el sistema cultural hegemónico quisiera aplastar y sofocar por todos los medios cualquier intento de conciencia colectiva que pueda amenazar el actual statu quo en el cual, poco a poco, individuos o supercorporaciones van apoderándose, como nunca antes en la historia de la humanidad, de todos los recursos y los medios de producción disponibles.

Estas, las corporaciones globales, son los villanos de la pelìcula de nuestros tiempos. Y contra ellas, sólo nos podremos defender mediante una épica colectiva. Y bien real.





Esteban Cámara
Santa Fe, 10 de abril de 2018


martes, 27 de marzo de 2018

Una polìtica exitosa

No puedo quejarme demasiado de mi experiencia laboral. 

Luego de un breve paso como docente particular, mis primeros años en la provincia, en el laboratorio de un hospital, fueron bastante buenos.

Empecé en el hospital en la categoría inicial, estando en mitad de la carrera de bioquímica y trabajando como técnico. Al principio, bueno, algunos me hicieron la guerra y se esforzaron en hacerme pagar el tan famoso por aquella época "derecho de piso". El derecho de piso justificaba el sadismo de los mayores hacia los nuevos y el traspaso de las tareas más repulsivas. 

Pero en esa época conseguí graduarme y fui evolucionando hacia tareas más complejas merced, principalmente a voluntad de trabajo y estudio. Tal vez injustamente, pero creo que el único del área que estudiaba por qué las cosas se hacían de determinada manera era yo.

También estando en el hospital gané el concurso que me significó el acceso a una especie de posgrado en gestión pública y allí la cosa mejoró muchísimo, en cuanto a sueldo, oportunidades de crecimiento y a calidad de trabajo. 

Recuerdo que en esa capacitación alguien de Nación nos dijo que en nuestra línea de trabajo (diseño y puesta en marcha de políticas y proyectos públicos) podíamos esperar un 20% de implementación, lo que fue un poco un balde de agua fría. Afortunadamente, al menos en mi caso, no se cumplió ese bajo porcentaje.

Antes de continuar, debo hacer una aclaración: en nuestra línea de trabajo, dependientes de la jurisdicción más cercana al gobernador, somos asignados a otros ministerios para colaborar en tareas que tienen que ver con innovación, nuevas áreas, procedimientos o servicios del estado. Esas asignaciones se llaman 'destinos' (melodramático, ¿no?) y no suelen duran más que un par de años, o no deberían, al menos.

Luego de un par de experiencias exitosas y algún desastre , fui designado en un cargo político, con presupuesto propio y bastante personal a cargo. La mayoría de los juicios acerca de mi desempeño en aquella ocasión no fueron malos, más bien todo lo contrario.

Al finalizar esa función y con la lógica crisis existencial, tengo que volver "al llano", sin poder, sin presupuesto, sin colaboradores (bueno, después de todo volvía a lo que fue siempre mi vida). Entonces me toca un destino que poco a poco empieza a perfilarse como desastre, con cambio (para peor) de referentes, y 'sociedades' laborales con personas nada recomendables, algunas por incapacidad, otras por malicia y falta de ética. La mayoría con ambas características juntas.

No suelo ser una persona que espera para dar el portazo y apenas ví que se cumplían los peores escenarios accioné con alma y vida para irme de allí. Ví que había vacancia en un área cercana a la anterior y me hice direccionar allí.

Al poco de desempeñarme en el  nuevo destino, mi colega de ese momento me comenta que el organismo nacional (Plan de Seguridad Alimentaria) que financiaba las acciones estaba siempre pidiendo que diseñemos acciones nuevas, poco tradicionales. Entonces, ella misma propuso trabajar en el tema desnutrición.

Empezamos a estudiarlo en el mes de mayo, se lo planteamos a los interlocutores que nos había designado Nación, Karina y la Colorada (no recuerdo el nombre, perdón). La verdad, esas chicas eran de lo mejor que se podía esperar... y he trabajado muchísimas veces con organismos nacionales. Eran bien predispuestas, alegres, amplias, inclusivas, trabajadoras.

Claramente, les encantó nuestra idea. El financiamiento nacional estaba casi seguro en la medida en que diseñáramos bien el proyecto.

Conseguimos toda la información posible. No saben lo difícil que es esto, porque la información que suele manejar el estado respecto de lo social es paupérrima, generalmente, y cuando no lo es, es prácticamente imposible de conseguir. La gente se le "sienta encima" y trata de sacar el mayor partido de ella.

Bueno, concebimos un sistema tripartito que combinaba la asistencia monetaria para la compra de alimento, con capacitación y controles mensuales de salud obligatorios.

La asistencia alimentaria era bastante flexible y evitaba los "bolsones" y cajas de alimentos prediseñados y rígidos. Estos anticuados sistemas imposibilitan que la gente disponga de los mejores nutrientes, focalizando en "aporte calórico" (aceite, harinas y cosas por el estilo) y defectivos en micronutrientes (carne, vegetales). Parecen diseñados específicamente para que la gente luego aporte fuerza bruta con desmedro de su inteligencia. Por el contrario, el aporte en metálico diluye el beneficio nutricional, dispersando el aporte en otros gastos. 

Nación orientaba a las provincias a que la prestación fuera en bonos alimentarios, restringidos a la adquisición de ciertos alimentos, los que fueran propicios al desarrollo biológico e intelectual. Esa definición la debían hacer las áreas efectoras provinciales. Convocamos a Paola, una nutricionista "de lujo" para que nos asista en éste aspecto sustantivo.

Además de los bonos, y como requisito para recibirlos, las mamás debían llevar a sus hijos a los controles de salud pública con un talón que venía junto con las chequeras de bonos y que el médico debía completar con el peso y talla del niño bajo programa y su firma y sello. Yo mismo diseñé (con la ayuda de excel) una fórmula de evaluación peso/talla basada en las Tablas de Lejarraga Morasso. Eso permitía que al introducir el peso y la talla, el resultado indicara el nivel de nutrición/desnutrición y el grado de esta última, de corresponder. También tomamos un margen un poco más holgado y, a su vez para no estigmatizar, definimos a nuestra población objetivo como niños en riesgo nutricional, acotada al mismo tiempo a los menores de 6 años, porque por encima de esa edad, lamentablemente, el daño de la desnutrición ya no se puede reparar ni en lo cognitivo ni en lo estructural.

El sistema era tan bueno que nos permitía darnos cuenta de cuando había adulteraciones porque la talla 'bajaba' o subía 10 centímetros en sólo un mes. O porque el índice de masa corporal de un mes era inconsistente con los valores anteriores.

Pero el aspecto más importante, a nuestro juicio, era la capacitación (ya sé que los puristas me dirán que el nombre es incorrecto y prejuicioso), otro requisitos indispensable para la recepción del bono. Las mamás (o abuelas, o tías a cargo del niño) debían ir a una reunión mensual de cerca de una hora con un equipo de dos capacitadoras (nutricionista y alguna otra profesional del trabajo social o psicóloga o terapista ocupacional). Las capacitadoras, a su vez, firmaban el talón mencionado en el componente "salud" completando el requisito para la recepción del siguiente talonario. Finalmente, las capacitadoras asistían y colaboraban en la entrega de los talonarios, como reconocimiento de lo cual habíamos agregado un par de horas cátedra en sus salarios.

En las reuniones de capacitación se trabajaba la atención de los niños, la composición adecuada a la edad, las mejores relaciones costo/beneficio, recetas,  ymodos de alimentación. También se les solicitaba recetas a las mamás, podían contarnos lo que hacían y, las más expertas, podían ayudar a otras. Las metodologías estaban orientadas a ser lo menos catedráticas y formalistas posibles, con juegos y formatos abiertos y soportables.

A todo esto (menos a los sueldos de mi colega y míos) lo financiaba Nación. También logramos de ellos el aporte de nueve coordinadores zonales de salud, uno para cada zona de salud provincial. Estos coordinadores tenían la función principal de coordinar las capacitaciones en su región, cargar los datos de peso y talla de los niños bajo programa y colaborar con las entregas de chequeras. Como en general disponían de excedentes de tiempo y debían trabajar en instalaciones de la zona de salud, los autorizábamos a que colaboren con la zona de salud en esos excedentes.

Entre unos y otros, aquí y allá, armamos un equipo de medio centenar de personas.

Bueno convocamos a las empresas de bonos y se presentaron 3, con las cuales lanzamos una prueba piloto, previo sorteo de zonas. Los desempeños de las empresas también fueron evaluados en esa prueba piloto y tambien les sirvió a ellas para calibrar sus costos. Luego de 3 o 4 meses de prueba piloto (en 3 de los 19 departamentos  en los que se divide territorialmente mi provincia), mientras planificábamos la extensión del programa a toda la provincia, estuvimos en condiciones de definir la totalidad del programa.

Luego redactamos los pliegos de bonos y licitamos.

Bueno, la verdad es que el resultado se demostró muy bueno, prácticamente desde el inicio. Yo me fui luego de poco más de un año de programa y en ese lapso conseguimos sacar a más de 1200 chicos del riesgo nutricional.

Debo aclarar también que cuando los niños salían de la zona de riesgo en tres controles sucesivos, pasaban a tres meses de vigilancia y luego seis meses de aporte reducido para al fin egresar del programa. Esto significaba el cese del aporte, cosa que fue muy criticada, sobre todo por los asistencialistas. Pero el programa era un programa con objetivo "salud" y en salud, cuando un paciente se cura, hay que terminar con el tratamiento. Por otro lado, eso nos permitió dar "egresos" y lo hicimos con la mayor alegría.

En un principio tratamos de que nuestra provincia premie a las madres con un set de cocina, algo útil y relativo al origen del problema. Pero no conseguimos nada de eso: lamento decir pero mi provincia, que en realidad es bastante rica, se comporta como una provincia amarreta, basurera y pobre. Lo que sí conseguimos en un principio fue darles certificados a las mamás, con la felicitación del ministro del área. Sabemos que esos certificados fueron muy bien valorados y, tal vez, el único título que la provincia les iba a dar nunca.

Finalmente, mi relación con mi colega se fue haciendo cada vez más difícil por un cambio de carácter que pareció experimentar. No sé a qué se habría debido, si a un problema familiar o a alguna interferencia de parte de los funcionarios de reporte, pero mi coautora se puso criticona, mandona, refunfuñante y 'bossy' (dirían los anglosajones). O sea se puso en jefa y en cuestionadora, a voz en cuello, de todo el mundo. 

Al mismo tiempo, el asesor que había quedado a cargo nuestro, un inútil para todo servicio que no aportó nada, pero que al menos no molestaba, se empezó a poner un poco irritante y a meter en el programa a gente que nosotros no conocíamos ni sabíamos de sus propósitos. También había cambiado el ministro, pasando de Osvaldo Miatello, con quien habíamos trabajado excelentemente bien y que nos apreciaba, a un ... burro del cual no podíamos esperar más que un rebuzno ... o una patada.

Tampoco Paola había continuado, pero su reemplazante, Virginia, no fue para nada conflictiva. Bueno, igualmente: tantos cambios producen cierta disgregación. 

Nosotros decíamos en aquel momento que el éxito del programa se debía a la capacitación, que el aporte económico era simplemente una carnada para que la gente fuera a capacitación e hiciera atender a los chicos. Pero creo que esa explicación fue algo esquemática.

Hoy pienso que el éxito del programa fue la conformación de equipos que INCLUIAN a los beneficiarios, en donde eran escuchados.

El problema del estado es que en su funcionamiento termina siendo percibido por la gente como una sucesión de mostradores. Mostradores que frecuentemente es más lo que los problematizan que lo que les solucionan y, mucho más frecuentemente, les dicen "no es acá". O sea, se les da una solución prediseñada y limitada, no se los escucha, no se los acompaña y en cuanto se puede, se desembarazan del solicitante. Los mostradores tienen, más que proporcionar un lugar para apoyar papeles, como función principal el "dejar afuera".

"Nuestro" programa, al menos en el tiempo que yo estuve englobaba, escuchaba, dialogaba, recuperaba, acompañaba y controlaba (sí, también ¿está mal?) a los beneficiarios, pero dando herramientas y opciones.

Como decía, FUNCIONÓ. Y muy bien sin ser ninguno de los autores originales profesional ni de la nutrición ni del trabajo social. Más de 1200 niños, repito, salieron del riesgo nutricional.

Luego vino la desvirtuación: Nación dejó de financiar el componente capacitación y la provincia (esa provincia linyera, avarienta, paupérrima en imaginación aunque no en recursos) rehusó hacerse cargo y "transfirió" el componente a los municipios. Las reuniones de capacitación dejaron de hacerse o, en el mejor de los casos, dejaron de ser personalizadas (grupos de menos de 10 mamás por capacitador habíamos conseguido establecer nosotros) a reuniones masivas de 100 personas. Una tristeza.

Sospecho que incluso peso y talla dejaron de controlarse.

Las nuevas autoridades (hubo cambio de signo político en la gestión), con criterio asistencialista-demagógico dejaron de dar egresos. Es más nos calificaron de 'perversos', por el hecho de sacar de programa a los chicos curados. O sea, fuimos perversos por dar altas, por curar... Nunca me voy a olvidar de la reunión con una trabajadora social funcionaria de la nueva gestión, una gordita rubia, en la que nos calificó con ese epíteto. En fin. Dudo que en su vida haya dejado una huella tan positiva como la que dejamos nosotros en este proyecto.

La cuestión es que éste fue "mi" producto joya, mi orgullo de coautor y organizador: 1200 niños fuera del riesgo nutricional.



Esteban Cámara
Santa Fe, 26 de marzo de 2018

domingo, 11 de marzo de 2018

Migrantes y neoliberalismo

El neoliberalismo es un invento genial para la élite económica de las metrópolis y sus aliados en la periferia, pero es etnocida en los países semi-coloniales: nunca hubo tantos estados fallidos o a punto de serlo en áfrica, américa latina o incluso asia y la marea de refugiados económicos hacia los países centrales es inédita.

Tampoco a los trabajadores menos calificados de las metrópolis les ha ido muy bien en los últimos tiempos, pero su situación es jauja al lado de lo que está pasando en el Brasil de temer, Méjico o Colombia, por ejemplo. Y no hablo de Afghanistán, Libia o Siria, países intervenidos desde hace rato por la Otan que están o estuvieron (Siria parece ir zafando gracias a Rusia) a punto de disolución por la guerra o la guerrilla inventada, precisamente por la Otan.

¿Còmo? Sí, la Otan fue la que creó a los Talibanes y a Al Qaeda para luchar contra la URSS y luego a ISIS en Libia. Respecto de lo primero, investiguen sobre Charlie Wilson y Michael Vickers y, en cuanto a lo segundo, fue reconocido por la misma Hillary Clinton y llevado a cabo en la gestión del "premio nobel de la paz", Barack Obama.

Europa, la otra pata de la Otan, no contenta con haber saqueado las riquezas sud-centroamericana, africana y asiática durante 5 siglos, robándose el equivalente a miles de BILLONES de euros actuales en oro, plata, piedras preciosas, granos y carnes, hoy en día continúa aprovechándose de la acumulación financiada por los pobres de hoy  (saqueados de ayer) para imponerles los términos de intercambio y seguir, a través del FMI y/o las guerras y bombardeos (Chad, Libia, Siria, etc.), imponíéndoles el rol de productores/extractores de materias primas y compradores de manufacturas europeas y yanquis.

Y si el FMI, la guerra y el bombardeo no alcanzan. allí está el narcotráfico para terminar de pudrir la cosa, todo con la conveniente cobertura de Hollywood para terminar de redondear la idea de que el narcotráfico es un problema que "se lo llevan los latinoamericanos" a ellos, pobres. Al respecto, no dejo de reirme cuando pienso en series como Sons of Anarchy en donde esos pobres motoqueros penaban increíblemente para poder llevarles armas rusas (vía ... Irlanda!, jajajajaj) o chinas (vía Palestina ¿?) a los narcos mexicanos. Señores, el 80 % de las armas que llegan a México son de fabricación yanqui y adquiridas legalmente allí gracias a la tercera enmienda. Tanta preocupación que tiene Trump por los mexicanos que se le meten... ¡Debiera preocuparse más por las armas que van con rumbo sur a través de esa frontera tan custodiada! No quiero sonar como malpensado, pero ... ¡parece a propósito! O sea, imaginate el trabajo de embarcar cargamentos de armas ilegalmente desde puertos de Europa o de la bloqueada y asfixiada (por Israel, otro socio de la OTAN) Palestina a la cual no le dejan llegar ni siquiera la ayuda humanitaria mundial, para tener que sobornar a agentes portuarios yanquis (menos mal que encontraban, siempre, sindicalistas corruptos para su provecho), descargar las armas en EEUU y llevarlas por tierra a México. La verdad, primer premio a la trama más disparatada y risible de la historia de la televisión.

Claro, los narcos son todos latinoamericanos, salvo Walter White, que estaba loco. Así normaliza la hegemonía cultural mundial. Los chacales vendedores de armas son rusos, los terroristas son "árabes" y las prostitutas, latinoamericanas, asiáticas o africanas. Listo, no jodas más.

Bueno, por el camino va Europa y se les llena de migrantes "indeseables" que provienen de países bombardeados por la Otan o fundidos por los "consejos" del FMI. En todo caso, huyen para no morir de la violencia o del hambre. Pero, ¿quien generó esa violencia? ¿Quién decidió que a Siria le iban a mandar a ISIS (la creación del nobel de la paz Barack Obama), las bombas, los misiles de sobremesa de Trump y a AlQaeda? 

Claro, también está el "chinito" del corte de pelo raro, el hombre que fuma (sin humo, según fotos de prestigiosas agencias de noticias occidentales) en -IGNOMINIA- inocentes jardines de infantes donde no se ven niños. ¡Que raro es tu mundo, hegemonía! El agresivo caniche toy coreano que quiere bombardear estados unidos, o mejor, alguna de las 178 base militares yanquis que lo rodean desde que el abuelo del 'agresivo' coreanito les ganara la guerra en la década del '50. Pobre Trump, él, que bombardea países de sobremesa como un chico inseguro que les muestra la pistola del padre a otros chicos para que le tengan miedo.

Y si no basta con bombardeos, guerra, ISIS, narcotráfico o FMI, aparece el terrorismo económico como el que ejercen sobre Venezuela (fracasada ya la violencia inaudita de la MUD que dejó cientos de muertos, incinerados vivos, degollados, etc.) o los embargos económicos (que es un acto de guerra que se produce desde hace casi 60 años sobre Cuba).

Y la cumbre de la idiotez, es el invento de los ataques sónicos sobre determinadas personas en una ciudad como La Habana, de 2.000.000 de habitantes y plagada de turistas de todo el mundo. Nadie oyó nada, sólo los "afectados" (casualmente, casi invariablemente personal de inteligencia yanqui: ¿dónde habrán estado metiendo la oreja?). Caramba.

Bueno, mientras tanto, el fantasma de los refugiados 'terroristas' y el tan cacareado "quiebre de la cultura europea", o islamización (que para las luminarias a las que he leído es prácticamente lo mismo), les sirve bárbaro para el crecimiento del neofascismo. Negocio redondo: "o se 'portan bien', o les hacemos un genocidio que va a hacer empalidecer el de mediados del siglo XX". Y portarse bien es aceptar la hegemonía yanquieuropea no sólo en europa sino en sus propios países.

O sea, dice el neoliberalismo: "quédense a morirse de hambre o de un misilazo. O vengan, pero calladitos y dejándose explotar FMI style".



Esteban Cámara

Santa Fe, 11 de marzo de 2018

lunes, 19 de febrero de 2018

La mano dura

Hace un par de días ví un posteo de mierda en un conocido que llamaba a votar por "los partidos que proponen mano dura", intentando sacar ventaja del crimen de la maestra santafesina Vanesa.

Además, el autor decía que el asesino vivía del estado (nunca me va a dejar de sorprender todo lo que saben algunos respecto de la vida ajena) y derramando ignorancia ("dónde están los derechos humanos..."). 

Los partidos que proponen mano dura, son los partidos de derecha, los que te roban el sueldo en gas y electricidad (los mismos funcionarios son los dueños o empleados de los dueños del gas y la electricidad), en los alimentos y en el transporte, los que dejan a los chicos discapacitados sin subsidios, los que le roban el sueldo y los remedios a los jubilados, los que matan pibes por ir a manifestarse. Por eso les interesa la mano dura, para reprimir la protesta social.  Les chupan un huevo las víctimas de la violencia. 

Quieren la mano dura para reprimir la protesta por el desastre social que siempre provocan. 

Quieren mano dura para que no les hagan quilombo los familiares de los asesinados en el Ara San Juan. 

Quieren mano dura para que los amigotes de los partidos de la mano dura como Joe Lewis y Benetton se sigan robando la patagonia (ellos sí son los que se compraron /robaron "media patagonia"). 

Los partidos de la mano dura son muy selectivos con la mano dura: quieren excarcelar a la gente que, individualmente, asesinó a cientos (entre ell@s más de 10 maestr@s), como Etchecolatz. Esto demuestra adicionalmente lo que digo más arriba: la mano dura sólo les interesa para robarnos y que nos quedemos tranqui.

Aparte: ¿Por qué esa obsesión por los crímenes contra maestros? ¿No son gente como cualquiera? ¿No vale lo mismo Rafael Nahuel que un maestro? ¿Están locos?

Estos gobiernos de mano dura crean desocupación y miseria, distancian al estado de la sociedad, empujando a las familias a la desesperación y contribuyendo a la anomia que hace que el rico evada impuestos y ponga la guita en offshore, los de clase media negreemos a la mucama y el delito se convierta en un hit inter clase social.

Los organismos de los derechos humanos, lo digo por enésima vez, no están para defender a la gente de los delincuentes, entiéndanlo:  para eso debiera estar la policía. Los derechos humanos están para defender a la gente (a vos, a mí, a todos, a las maestras, a todos) de los abusos del estado, de la policía, principalmente. ¿O alguna vez la viste a Hebe, o a Estela o a Nora ir a pedir la libertad del asesino de alguna maestra o no maestra?

Históricamente (agarren un libro, no muerden) las políticas de mano dura no solucionaron nada. Agravaron todo. En Inglaterra en el siglo XIX te condenaban a muerte por robar una vaca. Andá a ver cómo era el índice de delito en esa época (una pista: Australia estaría despoblada de no ser por esa mano dura, porque a los condenados les conmutaban la pena si emigraban al otro lado del pacífico). En la edad media te cortaban una mano por robar y sin embargo los indicadores de delito eran mucho peor que ahora. 

Porque ¿a quien le vas a aplicar la mano dura si la policía no investiga, o es cómplice, o inútil, arruina escenas de crimen y no agarra a nadie?

La última vez que le dimos el beneficio de la duda a los uniformados terminamos con asesinatos, torturas, campos de concentración, cientos de miles de refugiados, gente tirada viva de los aviones y bebés robados.




Esteban Cámara
Santa Fe, 19 de febrero de 2018



miércoles, 7 de febrero de 2018

Seguridad democrática

Esta demanda ciudadana actual de mano dura está desnudando nuestras limitaciones como grupo político a la hora de interpretar el clima social.

Pensábamos, hasta mediados de la década pasada, que la delincuencia estaba basada exclusivamente en la pobreza y, por lo tanto, iba a disminuir significativamente con la mejora económica. No fue así: a pesar de una marcada mejora en los aspectos sociales, los indicadores de delito apenas se modificaron. No planteamos mejoras en cuanto a incremento de seguridad por ninguna vía. Peor aún, en un principio dejamos incólume el autogobierno policial y su rol recaudatorio, al menos en la periferia de la capital, a beneficio de los barones del conurbano.

Es de lamentar que no hicimos lo suficiente en cuanto a control ciudadano de las fuerzas y profesionalización de sus efectivos. La barbaridad asesina de la nueva doctrina que pretenden imponer Macri y Bullrich es vista por la ciudadanía, evidentemente y aunque nos duela, como el único remedio frente a delincuentes que parecen burlarse de los laburantes. Nadie repara en que anteriores endurecimientos de la doctrina (leyes blumberg) no significaron ninguna mejora. Como bovinos enfurecidos, los ciudadanos insisten en ese camino que no va a llegar a ningún lado. Pero de nada sirve quejarse de esto.

Hemos minimizado el fenómeno de la inseguridad durante años (yo me incluyo) y si hago referencia a ello es para que sepamos analizar nuestros errores y, con ello, mejorar nuestras acciones. Muchos compañeros interpretaron el problema como algo ajeno, que afecta a los “burgueses” (‘me cago en la seguridad de la clase mierda’, decía alguien) y hasta se mofaban de ello. No, ese es un grave error, la violencia y los robos afectan principalmente a los pobres, a los trabajadores. Y la gente se cansó, la misma miseria que siembra y reparte el gobierno exacerba el problema y favorece el enfoque represivo que abandera al establishment y a sus representantes en el gobierno.

La gente evidencia estar cansada de la violencia y los robos. YO estoy cansado. A mí me han robado más de una vez por año en estas últimas 2 décadas (la última de ellas en diciembre 2017): nadie debería vivir así. No parece que nos demos cuenta de este cansancio mayoritario, de este malhumor social. Y eso nos cuesta elecciones. De nada sirve que repitamos ese temita boludo del “vamos a volver” si no solucionamos los problemas de enfoque que hacen que no interpretemos el sentir predominante de nuestros conciudadanos y le propongamos una respuesta acorde a nuestros valores e ideología.

El camino de los derechos humanos era útil, a mi juicio, en cuanto a la depuración de las fuerzas y a la baja de la corrupción en su seno, pero no fue suficiente. En su momento no entendí por qué no se crearon nuevas fuerzas de seguridad, con un quiebre dramático, en lo conceptual y formativo, respecto de la historia de ideología derechista, excesos, inmunidad y connivencia que históricamente representaron.

Hoy parece ser aceptado que las ejecuciones extrajudiciales, la mano dura y el balazo por la espalda son la salida a esta situación. No es así, obvio. Pero la gente no tiene la culpa, es que nosotros no hemos sido capaces de establecer la alternativa en el imaginario social. Es una sensación dijimos, negadores (y si bien no es mi caso, insisto no estoy echando culpas ni sermoneando en base al diario del día después). Por otra parte, con una policía corrupta o ineficiente de nada sirve el aumento de las penas. ¿A quién se van a aplicar las penas si nunca se encuentra a los perpetradores del delito? Para que el aumento de las penas surta efecto hay que profesionalizar, mejorar y tecnologizar a los uniformados1.

Por ejemplo: equivocado o no, cuando Berni dijo que a los extranjeros que venían a delinquir había que expulsarlos del país, casi toda nuestra intelectualidad céntrica y bienpensante lo fusiló conceptualmente, hasta pidieron su renuncia y no sé si no lo denunciaron ante el INADI (antidiscriminación). Sentenciaron que su declaración criminalizaba a los extranjeros. No fue así, equivocado o no, no quiere decir lo mismo. ¿Tanto nos cuesta verlo? Es cierto que el problema del delito extranjero es ínfimo, estadísticamente (el problema de base es otro, a mi juicio, pero ya voy a llegar a él). Pero en sí mismo, si un extranjero reincide en delitos de cierta gravedad, ¿es discriminatorio revocarles la ciudadanía y expulsarlos? Si es así, bueno, seré un facho, pero eso pienso.

Yendo al problema de base yo veo lo siguiente:

Los argentinos incumplimos las normas, a cualquier nivel económico y en cualquier cosa.

Carecemos de respeto, somos ignorantes e individualistas:

  • Los ricos evaden impuestos, lavan dinero, coimean a los inspectores cuando cometen alguna infracción de tránsito, tienen empleados en negro y son capaces de robarle hasta a su madre.

  • Los de clase media nos colgamos del cable, negreamos a la doméstica, manejamos para el orto, como si fuéramos los únicos que andan por la calle, contaminamos y mucho más.
En definitiva, desconocemos las normas penales, civiles, de convivencia, impositivas, ecológicas, de tránsito y otras. O, peor, solamente las manejamos teóricamente.

Ahora, yo pienso que la causa mayor de nuestro problema no es ni represiva, ni de calidad policial, ni socioeconómica, aunque de todos estos factores la profesionalización y tecnologización de las fuerzas de seguridad y la inclusión social a la larga van a mejorar significativamente la situación.

A por ello: a mi juicio hay un problema atraviesa a todas las clases sociales y no es de tipo económico (como ya he manifestado), ni educativo (argentina tiene niveles de educación formal más que aceptables), ni policial (no principalmente al menos), ni de legislación penal. El problema es CUL TU RAL.

Voy a hacer un poco de genealogía, basada en mi experiencia, pero también en los relatos de personas conocidas, en la literatura, textos periodísticos, televisión y cine.

Mientras yo crecía, a la policía le teníamos una mezcla de respecto y de miedo. Te podían cagar a palos, pero había cierta idea de que eso sólo ocurriría si nos mandábamos alguna cagada. Teníamos una idea de respeto principalmente basada en la fuerza física, en el uso de armas y bastones.

Luego vino la dictadura militar y se dio rienda suelta a los delitos y violaciones a los derechos humanos más aberrantes. Asesinatos, violaciones, torturas, etc., hasta robos de bebés. De nada se privaron los que debían cuidarnos. Al retornar la democracia, toda la barbarie afloró, se hizo espectáculo.

Aquel respeto que pudimos tener en los uniformados, desapareció. Y muy merecidamente. Pero, lamentablemente, no hubo desde el retorno de la democracia, a mi humilde entender, una política clara de vuelco en la formación, profesionalización, valores y cultura de los uniformados que revirtiera ese sentimiento. Perdimos el respeto, pero debimos perder también a esos uniformados y reemplazarlos por otros.

La policía, por su parte, se dedicó a defender a sus elementos más corruptos y a sus procedimientos más horripilantes, encerrada en una lógica de jauría apaleada. Continuó corrompiéndose y envileciéndose en la defensa de ritos inconsecuentes, retrógrados y violentos2. La doctrina de la mano dura entre ellos jamás se modificó.

He visto una y otra vez cómo los policías arruinan una escena del crimen. En otras latitudes sólo entran a la escena los imprescindibles: el detective a cargo y los técnicos forenses. Todos ellos convenientemente aislados para no contaminar y sumamente cuidadosos evitando pisar huellas y arruinar evidencias. Lo mismo respecto de la cadena probatoria. Aquí en argentina, he visto hasta gobernadores encharcando y contaminando toda la evidencia, y junto a ellos una jauría de jerarcas, curiosos, periodistas, etc. Es lógico que nunca encuentren a nadie, en caso de que quisieran hacerlo.

Retomando, el respeto por los uniformados se perdió y jamás se hizo ningún intento de reconstruirlo. A su vez, aparece el fenómeno mundial de la crisis de representación y se manifiesta en Argentina como anarquismo infantil que lleva a que la gente desconfíe en forma suicida del estado, de los jueces, de los sindicatos, de todo. Lo peor es que hay que desconfiar, eso no está mal, pero no al extremo de darle la espalda y terminar participando del aquelarre. Se llega al extremo de no exigir, en incluso participar de las inconductas, como en “Ladri de biciclette” (Vittorio De Sica), la película neorrealista de 1948.

Pero, si bien el respeto se perdió, no se perdió el miedo. Y eso es muy malo porque origina odio. Ya empezamos a sentir que el policía nos podía no sólo pegar, sino torturar o matar por … cualquier cosa. Hubiera debido ser al revés, pero fallamos como sociedad en cambiar lo malo y conservar lo bueno: hicimos exactamente lo contrario. Y de esto tiene la culpa la escuela, la sociedad, los gobiernos, los medios de comunicación social, los partidos políticos y la propia policía.

Pasamos de una lógica de reverencia basada en el miedo al uniforme y a la violencia legal, a la simple anomia. Claro, en el interín hubo neoliberalismo y una fuerte promoción de la desconfianza por lo colectivo. No es poco.

Hoy el gobierno plantea mano libre a la represión policial, a las ejecuciones extrajudiciales, a la violencia uniformada sin posibilidad de contención. Y la ciudadanía al parecer la apoya. Lo peor que podemos hacer ante esta situación es ignorarla, minimizarla o poner el énfasis en el rol nefasto de los medios de comunicación. Si la inseguridad era una sensación, la gente votó en base a esa sensación. Alguna alternativa a la mano dura debemos presentarle.

Retomando, lo que se debió hacer como sociedad democrática desde el 83 a esta parte es pasar del miedo al poder visible (este es un eje vertical) al respeto entre pares (otro eje muy distinto, horizontal). Un respeto por las normas comunes y democráticas, respeto por los demás y por uno mismo. No vimos claramente la necesidad de ese cambio cultural, y yo me incluyo. No es un camino fácil, como todo cambio cultural llevará décadas, pero necesariamente debemos empezar cuanto antes a transitarlo.

1 En el último robo que sufrí, ninguno de los 7 policías que se apersonaron en mi casa observaron un gran adoquín que había quedado en mi pórtico. Ese adoquín calzaba perfectamente en el abollón que realizaron los ladrones en la puerta y que les permitió forzarla e ingresar a mi domicilio. De esto me dí cuenta yo (una persona patológicamente poco observadora) recién al otro día. Y no hablemos de los horrores ortográficos y de redacción del acta policial, propios de cuasi analfabetos.

2 Me viene a la memoria una historia humorística en el escenario supuesto de un congreso de interpol en donde la policía de distintos países competía por encontrar cuanto antes un determinado conejo. Y allí triunfaba la tecnología japonesa, la organización alemana, la inteligencia británica y otras. La última en aparecer era la policía argentina, con un chancho lleno de moretones, lastimaduras, marcas de cigarrillo y picana al que obligaban a gritar, histéricamente, que en realidad era un conejo.


Esteban Cámara
Santa Fe, febrero de 2018