1- En primer lugar, uno paga todas las deudas y facturas de servicios básicos y compra los alimentos elementales en el supermercado (harina, fideos, arroz, azúcar, aceite, leche, sal, papas, cebollas) calculando con enorme precisión para llegar al siguiente cobro. Se compra también algo de carne de vaca, pollo, cerdo, salchichas... dentro de lo que se pueda.
2- Se calcula el total de boletos de colectivo que uno va a necesitar comprar hasta el siguiente cobro y se lo aparta. Esto es muy importante. Yo tenía un cuadernito en donde anotaba cada gasto por ínfimo que sea, inclusive cada colectivo o algunas frutas y otras menudencias. Cuando contaba esto los compañeros de trabajo se sorprendían, pero gracias a ello podía planificar casi al centavo
3- Se administra lo que queda (si queda) al extremo. No tengas miedo de que te digan que sos un rata, porque eso es lo que sos. Ah, no te hagas problema por la bebida porque, al menos en mi caso, el agua corriente es buena y fluye por las cañerías casi siembre. Por otra parte, un vaso de agua no se le niega a nadie.
4- Una vez llegado el día fatídico en que se acabaron las últimas monedas, alrededor del día 15 o 20 del mes, pasar a modo supervivencia: se posterga para el mes siguiente cualquier gasto y uno se dedica a ir a almorzar más seguido con mamá, papá, hermanos más pudientes, tías, abuelas, suegros, jefes. Yo al desayuno lo hacía en el hospital, donde no faltaba el mate cocido y un pan. A veces, sobre todo trabajando en sala de internación, un platito de comida las compañeras enfermeras te pueden llegar a gestionar.
Un conocido tenía estudiadas a todas las vecinas que no se comían los menudos del pollo y pasaba cada semana o diez días a recolectar las bolsitas que las doñas guardaban en el congelador para él y otros laburantes desafortunados. Con los menudos, arroz y alguna especia que diera color hacía un, digamos, guiso.
Porque eso es lo que pasa, uno no se muere de hambre pero pasa a comer hidratos de carbono casi sin nada más. Fideos con aceite, papas hervidas o fritas. Con suerte, algo de huevo duro, que por aquel entonces era proteína bastante barata. Calorías vacías. Así tirábamos hasta el mes siguiente. Afortunadamente, en aquellos años también la manteca era bastante accesible... y la verdura. Hoy es todo mucho más difícil.
Cuando yo tenía 10-12 años, mamá nos decía algunas noches que no 'tenía ganas de cocinar' y nos mandaba a dormir con medio pan y un poco de mate cocido. Algunos no tenían ni eso. Eran esas mismas noches que la escuchábamos llorar amargamente porque no podía ni siquiera pagar la libreta del almacén.
Claro, la gente generalmente no muere en las calles. Muere en sus casas y en efectores de salud y los servicios de salud que todavía no pudieron desarticular los llevan a donde corresponda. En 2024 hubo un exceso de muertes de 25.000 mayores de 65 años respecto de 2023. Muy pocos murieron en su la calle y a todos los recogieron los servicios de salud, no vaya a ser que algún heredero afortunado los viera...
5- No es recomendable, pero en casos extremos como que por ejemplo se te rompa el único calzado del trabajo o la ropa, podrías recurrir a un crédito de mamá, papá o abuela. A estos préstamos, en la medida de lo posible, tenés que pagarlos porque si no, no te prestan más. Menos recomendable todavía es recurrir a usureros y maleantes financieros profesionales, como los bancos y lo que hoy en día son las aplicaciones para-financieras. Tampoco a narcos barriales, pero no sé cual es peor.
Pero lo más importante para NO llegar a fin de mes, es votar a un imbécil con una motosierra. Si lo hacés o de alguna manera el imbécil gana, repasá desde el punto 1- en adelante.
Esteban Cámara
Santa Fe, 21 de octubre de 2026







