domingo, 21 de enero de 2018

El neoliberal “B”

Una vez conocido el resultado de las elecciones argentinas de 2017, con un porcentaje de 42 % favorable a un gobierno que aumentó el precio de los servicios de luz, gas y agua más de 1000%, despidió innumerables empleados, llevó a la ruina a más de 7000 empresas y endeudó el país en cientos de miles de millones de dólares y, en algún caso, a un plazo de 100 años (todo esto en apenas dos años de gestión), con el consiguiente aumento de la pobreza, el desempleo y el deterioro de los servicios sociales y de salud del estado, me puse a tratar de encontrarle una explicación a tan extraño suicidio social.

Es obvio que ciertos grupos se beneficiaron con este gobierno: los terratenientes, las mineras, los importadores y las entidades bancarias. Ahora bien: eso no debería representar más que un 10% del electorado, exagerando y sumando a otros sectores de altos ingresos (cuadros directivos y gerenciales de empresas multinacionales, profesionales liberales y otros pocos casos) que no se vieron particularmente afectados por las políticas del gobierno. A éste grupo, el verdadero sujeto social del neoliberalismo, lo llamaremos Neoliberal “A” (o per se, o nuclear).


Ahora, el resultado eleccionario citado precedentemente evidencia que cerca de un tercio del electorado es favorable a las políticas de este gobierno neoliberal, al mismo tiempo que es perjudicado por ellas. Vamos a definir a esta población como Neoliberal “B” (o agregado, o impropio, o periférico).

No ignoro el peso enorme de la prédica del 98% de los medios de comunicación (medios de la hegemonía o del poder corporativo, expresión ésta última usada por Noam Chomsky) cuya práctica discursiva mistificadora, tergiversadora e invisibilizadora se ha constituido en una usina de pensamiento neoliberal, individualista, indiferente a los derechos humanos y favorable a la “mano dura”, pero lo que me interesa es analizar las subjetividades que controla y, específicamente, cuál ha sido el efecto en esas miradas, respecto de la sociedad, la política y el estado. O sea, ¿cómo han resultado esos individuos en cuanto a sus valores, intereses, visión, posicionamiento político y herramienta de análisis de la realidad?

Un primer aspecto que he logrado observar en mi limitada casuística individual es una generalizada sub (o inexistente) formación política o antecedentes de militancia, salvando casos aislados de actuación pública destinada exclusivamente a satisfacer necesidades individuales materiales o narcisistas.

Otra característica que abunda es el trabajo no asociativo: Taxistas, cuentapropistas, gente de servicios automotores, empleados de pequeñas empresas (casi únicos empleados) e incluso mucha gente que se desempeña en la economía informal.

Otro aspecto frecuente en estas personas es la escasa incidencia de educación formal, aunque menos extendido que el mencionado en el párrafo anterior.

Como consecuencia lógica de los dos párrafos anteriores, una buena proporción de ese electorado neoliberal “B” tiene ingresos por debajo, marcadamente en algunos casos, del promedio de los trabajadores. Entonces, no es la cuestión socioeconómica la que define su adhesión política al proyecto neoliberal.

El núcleo de la cuestión es cómo está construida la visión del mundo de estas personas, cosa que vamos a tratar de analizar en base a expresiones muy comunes que utilizan.

Ejemplos:

Yo lo que tengo lo gané trabajando, no me lo dio ningún gobierno.

A todo aquel que altera el orden hay que meterle palos. Expresión usada para justificar, incluso, asesinatos.

Las negras se embarazan para que les den un plan.

El negro no quiere trabajar.

El socialismo (o comunismo, la distinción no importa) trae miseria.

El populismo (peronismo) fue la ruina de este país. Hasta 1920 o 1930 íbamos bien.

La empresa pública siempre es ineficiente y/o siempre es mejor (más proactiva, eficiente, creativa, etc.) la empresa privada.

Acá con el populismo había mucho empleado con auto, smartphone o que viajaba al exterior y esa fiesta se tenía que terminar.

Pagaban (¡en tercera persona!) muy poco de luz y gas.

No va a robar porque es rico. Variante: Es de buena familia, bien educado, fue a colegio bilingüe-universidad privada (una o varias de esas variantes), por eso es preferible a los otros, haga lo que haga. Este concepto es muy importante para entender la visiòn.

Sí, le sacaron los medicamentos a los viejitos, pero sólo a los ricos (lo escuché decir a una farmacéutica). Y siguió: Yo conozco gente que tiene estancias y venía a retirar los medicamentos de PAMI en autos de lujo…

Yo, con mis impuestos, mantenía vagos. Muy frecuente de escuchar por parte de gente de ingresos medios-bajos. Supongo que hacer alarde de pagar muchos impuestos los hace sentir como oligarcas.

A mí no me importa nadie que no sea yo y mi familia. Los demás que se arreglen.

Acá viene un extranjero, boliviano, paraguayo, cualquiera, y ya le dan un plan. Vienen a joder.

A estos negros el gobierno les da una casa y ellos no compraron un ladrillo en su puta vida.

Los pibes villeros no quieren estudiar.

No es justo que quienes no aportaron reciban la misma jubilación que los que aportaron. Dicho en referencia a la jubilación de personas con aportes incompletos que se realizara entre 2009 y 2015.

Durante la dictadura militar si vos no eras un hijo de puta los milicos no te jodían.

Los derechos humanos son para los delincuentes, no para los ciudadanos honestos.

A los pobres les da de comer el estado, los ricos no necesitan que los ayuden. A nosotros, la clase media (que somos los que pagamos los impuestos), nadie nos da nada. Este es un caso estremecedor de falacia múltiple.

Acá cualquiera hacía cualquier cosa. Idea de libertinaje.

Estos comentarios fueron escuchados en taxis, verdulerías, a vecinos o compañeros de trabajo, o leídos en facebook o en comentarios a notas de diarios digitales. Algunas de estas frases se vienen repitiendo desde hace décadas, otras son nuevas.

Me he abstenido de recopilar contenidos textualmente repetidas provenientes de los medios de comunicación (a los que llamo conceptos “golondrina”, por su carácter circunstancial) porque, casi invariablemente, el que las dice no puede argumentar en su fundamento. Es más, a los pocos días ya no la recuerda y la ha reemplazado por otra consigna mediáticamente instalada. Trato de enfocarme a lo que se expresa reiteradamente y que sugiere estar sustentado por un mapa conceptual propio más o menos permanente.

Estos conceptos se pueden suponer como provenientes de individuos con una fuerte disociación social, desclasamiento, individualismo, necesidad de orden impuesto por el miedo (respeto a la autoridad basado en la amenaza), odio/miedo (caras de la misma moneda) por los pobres, racismo, desconocimiento de la historia y escaso refinamiento intelectual.

En los casos que pude conocer cercanamente, se trata en general de personas con una clara autopercepción de fracaso y disvalor, con ingresos y formación muy por debajo de las expectativas que pudo tener en algún momento. Su vida consiste en mantenerse a flote, tratando de conservar bienes bastante escasos. Suelen embanderarse como contribuyentes impositivos, remarcando esa condición y considerándola como excepcional, erróneamente. Sus palabras suelen revelar una permanente queja sub-discursiva respecto de que el estado o la sociedad no le dan a él los servicios, el estatus y/o el crédito que se merece. No pone en duda la posición de los económicamente poderosos, por mediocre que sea el beneficiario de herencias o títulos comprados, pero actúa casi con histeria el resentimiento que le produce la asistencia del estado a la gente de escasos recursos y el consiguiente acortamiento de la distancia con ellos.

Este grupo social se ha volcado en masa (en 2015 y 2017) a votar al neoliberalismo (aunque no siempre fue así), no obstante resultar tan perjudicado por sus políticas económicas como cualquier otro grupo popular (se entiende que el término popular deja afuera a los beneficiarios naturales del esquema político y económico, a los que definimos al comienzo como Neoliberales “A”). 

Pero ese daño que está soportando no les importa demasiado, porque su goce consiste en que otro la pase peor: que les saquen la asistencia a la pobreza y la discapacidad, que los aumentos tarifarios afecten a ese grupo en mayor medida que a él (cosa que ocurre naturalmente, porque cuando los ingresos son menores la incidencia de los costos fijos es mayor), que les quiten las becas de estudio, dejen de dar netbooks a los estudiantes de bajos recursos, terminen el apoyo al “curro” de los derechos humanos, entre otras satisfacciones que reciben de gobiernos como éste.

El Neoliberal “B” aprueba la violencia represiva del gobierno, el asesinato de Rafael Nahuel, la criminalización de las protestas sociales, la persecución contra los mapuches en la Patagonia, la violenta represión de la manifestación popular en las jornadas de diciembre. Todo ello le produce una resonancia agradable, en sintonía con su idea de orden, impuesto sobre cualquier perturbación por mínima que sea[1] y a cualquier costo.

Una de sus gratificaciones es sentir que aquellos que él pensaba que no merecían asistencia (los negros, los vagos, los villeros, los afectados por el terrorismo de estado), la pierdan o les sea reducida significativamente. Y que eso aumente la distancia entre él y los que están “por debajo” (aunque esta diferencia exista sólo en su cabeza).

Esa fue la herida narcisista que le produjeron las políticas anteriores: sentir que “los negros”, “los inmigrantes”, “los villeros”, aspiraran a esos mismos módicos lujos de los que él disfrutaba. Que pudieran tener un LCD, un smartphone, auto, vacaciones, cielorraso, aire acondicionado eran cosas que este grupo de personas considera que solamente las personas “bien” (ellos y los ricos) podían tener.

Por esto ha votado a un gobierno que lo perjudica. A pesar de que su situación socioeconómica es peor que antes, siente que el neoliberalismo ha venido a “poner las cosas en orden”, en su lugar tradicional: ha restablecido la diferencia, ya sea material o simbólica, entre las clases sociales.



Esteban Cámara

Santa Fe, 19 de enero de 2018

[1] Un caso que me sorprendió muchísimo fue la defensa de varios lectores de un diario respecto del asesinato de un chico que según su familia no pudo frenar a tiempo en un control de tránsito y según los uniformados quiso evadirlo. “Quiso evadir el control, está bien que lo mataran”, algo muy parecido a esta barbaridad sentenciaron varios.

El rancio aroma del anti-multiculturalismo

Me dan bastante gracia los europeos o yanquis que se quejan del multiculturalismo, la nueva moda del derechismo palurdo. Los leo a menudo en medios europeos y en RT. Ya sé, los tipos son neofascistas: no se les puede pedir mucho intelectualmente.

Más de una vez estuve a punto de rogarle a alguno que me explique cómo van a hacer para echar de Francia a todos los árabes, o a los albaneses de Italia, latinoamericanos de España, jajajajaja. Por no hablar de las otras ochenta nacionalidades que hay por todas partes. Es gracioso.

¿Van a separar a las familias 'mixtas'?

¿Van a deportar a todos?

¿Asesinar?

Me doy cuenta de que en realidad deberían darme miedo y no risa. Así, exactamente así, empezaron los nazis.

Para distender un poco quiero traerles esta entrevista a Nadir Dendoune, un hijo de argelinos nacido y criado en Saint Denis, norte de París. En su libro Un perdedor en el techo del mundo se basó la película francesa 'El ascenso' que se puede ver por Netflix. La película ha sido despojada minuciosamente de cualquier toque de conflicto multicultural que pudiera tener el original. Así y todo sirve como entretenimiento, la recomiendo.

Pero para entender realmente lo que significó la hazaña de Dendoune, recomiendo lean la siguiente entrevista. Fuente: Jeune Africa (link al final). 

Nacido de padres argelinos, este hijo de los suburbios de París fue a plantar dos banderas en la cima del Everest: la de Francia y la de Argelia.
Nadir Dendoune posee tres pasaportes: uno francés, uno argelino y uno australiano. Nació en Saint-Denis, "donde los reyes de Francia están enterrados". Subió a la montaña más alta del mundo, pero enfrenta día a día otro Everest: encontrar su lugar en la sociedad francesa. ¿Cómo logró Nadir Dendoune escalar el Everest en 2008? Él lo cuenta todo, con humor y muchos sentimientos, en su último libro, Un perdedor en el techo del mundo (JC Lattès). Una aventura que comenzó a despertar sospechas... "Cuando llegué allí, planté las banderas de Francia y Argelia. También desplegué una tarjeta con el "93" escrito, el número del departamento que me vio nacer. Libération escribió un artículo sobre mí, luego pasé por Seven to Eight, en TF1. Me di cuenta de que los periodistas inicialmente no creían en mi historia. ¡Pero es tan grande que no lo puedes inventar! Dijo, resaltando que todavía tiene un certificado oficial de Nepal...
"Con este desafío, estaba donde nadie esperaba... ¡Estaba completamente desinhibido! Crecí en la política del fracaso. Durante treinta años, reproduje un discurso de victimización. Es cierto que nacimos en el lado malo de la periferia, ¡pero debemos cambiar eso! Las barreras, en gran parte nos las ponemos nosotros mismos... Quiero decirles a los niños de las ciudades: podemos tener éxito, incluso si, para eso, debemos mentir, transgredir. Mentir es lo que hice antes de la expedición. Salí sin entrenamiento especial, con un par de zapatos comprados en emergencia en Old Camper, inventé el CV de un escalador -Mont Blanc, Kilimanjaro- para tener el derecho de ponerse los clampones especiales de los glaciares. "Durante el descenso, viví los ocho días más hermosos de mi vida. Lloré de alegría y dije "lo logré". Me tomó cuatro meses recuperarme físicamente. Fue excepcional, pero no soy excepcional. Solo puse un pie delante del otro. "
Transgredir, Nadir Dendoune siempre lo hizo. Por necesidad. Sus padres son argelinos, el padre es trabajador, llegó a Francia en 1950 y la familia tiene nueve hijos. Nadir es el más joven. "¡Nueve franceses! Es Francia quien debería darle las gracias y darle la legión de honor a mi madre", se ríe. Después de una infancia "súper feliz", la adolescencia fué caótica. "Hasta preuniversitario, estaba con hijos de doctores y profesores en la escuela, había una mezcla real. Pero en la universidad, todos pidieron una exención. Nos quedamos sólo los de las clases ‘peligrosas’. En sexto, mis amigos eran tres o cuatro años mayores que yo... los seguí. En 1989, unos meses antes del bachillerato, estuvo involucrado en una pelea. Sentencia: dos semanas en prisión. "No estoy avergonzado de este período. Pero me di cuenta de que podría haberme convertido en un gangster. Crecí en un mundo violento que mis padres no esperaban cuando vinieron a Francia. Golpes, drogas duras circulando en las ciudades, desempleo y falta de futuro."
Entonces, la historia toma la apariencia de una novela de aventuras. Nadir Dendoune "despega", según el término del político y escritor Azouz Begag. Gracias a sus años de entrenamiento en atletismo, tiene la oportunidad de obtener un diploma en el Racing Club de France, el equivalente a una licenciatura en comunicación comercial, luego se matriculó en la comunicación en París XIII-Villetaneuse. La avidez de otros lugares lo pica: en 1993, con su mejor amigo, organiza una gira por Australia en bicicleta. "Fue allí donde me sentí completamente francés. Cambié la imagen que tenía de mí mismo. Fui galo durante tres meses. Cuando volví, el cielo se derrumbó sobre mi cabeza. Todavía era "inmigrante". Terminé la universidad y en agosto de 1994 me fui. Vive en Australia hasta 2001. Él fué sucesivamente conductor de autobús sin licencia (otra vez haciendo trampa...), obrero, profesor de deportes, cocinero. "Para celebrar mi nacionalidad australiana y hacer más ruido contra el SIDA, hice un recorrido en bicicleta por el mundo, Sydney-París, en asociación con la Cruz Roja Australiana. El 21 de abril de 2002, estaba en Alemania. Eran las elecciones presidenciales en Francia y vi la cara de Le Pen en la televisión. Yo, que me había reconciliado con Francia, me dije: "¡Qué hermoso comité de bienvenida!" Mi país no había cambiado. Las bolas. Volví y voté en la segunda ronda.” Él vuelve a París, pero no por mucho tiempo.
En 2003, parte a Irak para convertirse en un escudo humano. "Durante esta guerra, perdí mi costado ‘flor azul’ (ingenuo). Tuve que recoger cuerpos. Vomité. El olor a cadáveres a veces vuelve a mí...". Para exorcizar, envía correos electrónicos y cuenta su experiencia. A su regreso, los publica. Su primer libro se llama Diario de guerra de un pacifista y fue lanzado en 2005. Mientras tanto, se ganó la beca Julien Prunet, que ofrece hasta un año en el centro de entrenamiento para periodistas en un curso considerado "atípico". Su charla y su curso detonan, sorpresa. "Aprendí mucho de mis compañeros de clase, y ellos aprendieron mucho de mí. Yo era el único tipo de mundo. Me dio las armas para defenderme y me abrió las puertas. Nadir Dendoune es hoy un reportero de imagen independiente. Le gusta decir que, gracias a su trabajo en France 3, “conoce Francia mejor que nadie". Tal vez esta es la razón por la cual las oraciones de Nicolas Sarkozy le indignaron tanto. Y escribió en 2007 ‘Carta abierta a un hijo inmigrante’, dirigida directamente al presidente. ‘Para colmo él (Sarkozy) encabezó el Día Sin Inmigrantes el 1 de marzo. "Francia lo amas o lo dejas", fue la gota que derramó el vaso. No lo soporté. Culpo a Nicolas Sarkozy por traer las ideas de los lepenistas al más alto nivel del estado. Mañana, si me caso con una chica francesa, nuestro hijo seguirá siendo considerado de origen inmigrante. Muchos no quieren imaginarnos como Pierre, Paul o Jacques. A nadie se le ocurriría decir que Sarkozy pertenece a la segunda generación de inmigrantes... Ser francés no es ir a misa y comer cerdo. A fuerza de oírme rechazar mi diferencia, fui hacia esta diferencia... Cuando era niño, me avergonzaba mi segunda identidad. Francia no te permite ser francés y argelino. ¿Tengo que cortarme la pierna? Plantar la bandera argelina en la cima del Everest fue rendir homenaje al viaje de mis padres. Allá arriba, reconcilié mis dos identidades’. "Reconciliado, tranquilo, desinhibido ... ¿Cuál será, mañana, el nuevo desafío de Nadir Dendoune? "No puedo ir más arriba", responde, travieso. Me enorgullece decir que soy de los suburbios. Y que soy un aventurero.

Fuente: Jeune Afrique 



Traducción Esteban Cámara - Google

jueves, 4 de enero de 2018

El doctor gervason

El doctor era un abogado muy bien afeitado, quincuagenario y flaquito, siempre de saco marrón. En quinto año era mi profesor de historia en quinto año en el nacional. Creo que lo teníamos tres veces en la semana, hora de cátedra simple, cerca del final de la mañana.

Ah, guarda, no confundir: teníamos un vecino que era abogado y del mismo apellido, padre de uno de mis más grandes amigos, pero que yo sepa no tenía ninguna relación con aquel profesor.

Yo tenía 16 años y a fines de marzo de ese 1977, apenas empezadas las clases, unos tipos de civil con armas cortas y largas habían allanado ilegalmente la casa de mi familia y se habían llevado a mi hermana, la mayor de nosotros. A mí casi me mataron cuando salí de la pieza del fondo, pero a eso ya lo conté demasiadas veces.

Éramos las ovejas negras del barrio, con mi familia. Mis padres estaban separados desde hacía casi una década, algo raro para aquella época. Mamá siempre había sido muy independiente y trabajaba de maestra desde los 18 años, una maestra justa y firme, muy laburadora y responsable. ‘Pero’ también era gremialista, de izquierda. En nuestro barrio, un grupo de edificios habitado por familias de clase burguesa con aspiraciones (incluyendo varias familias ‘bian’, bien venidas a menos), era lugar común considerar que mi madre estaba loca y/o que era una borracha.

Y mi hermano, el segundo, era de izquierda, pero nada que ver con las organizaciones armadas. Era de una izquierda nacional y popular, que interpretaba al peronismo desde el socialismo y revindicaba la Patria Grande de Bolívar (esa de la que muchos se enteraron recién allá por 2004 cuando la contracumbre del ALCA).

Yo también militaba en ese grupo desde mis doce años, cuatro menor que él y a pesar, precisamente por la edad, de la oposición inicial que intentó. Tuve que amagar irme a la UES para que no me hinchara las bolas y me dejara hacer mi voluntad. Podrá pensarse que lo mío era seguidismo, pero yo sentía fuerte devoción por Salvador Allende y creía sinceramente en la vía democrática al socialismo y en la unidad de américa latina contra el imperialismo. Desconfiaba de las organizaciones armadas porque no veía que estuvieran los obreros en esa lucha. No estaban. Y yo, tan pequeño como con 12 o 14 años, ya sabía que los trabajadores eran el sujeto de la revolución. Amaba al Che, era como un padre, pero no creía en el foquismo y en la idealización de la violencia. Bueno, a decir verdad, tampoco conocía el término foquismo en aquel momento, pero tenía bien caracterizado el fenómeno.

Un tiempo antes de que yo me desilusionara del FIP (así se llamaba aquel partido que describí en el punto anterior), mi hermana, en cambio, la mayor de nosotros, entró con todo a la JUP de la universidad católica. Ella estudiaba filosofía y la JUP, la juventud universitaria peronista, se encolumnaba en la Tendencia revolucionaria del Peronismo, como la JP (juventud peronista), la UES (estudiantes secundarios), la JTP (juventud trabajadora peronista) y otras organizaciones que constituían la periferia del fenómeno montonero. Asambleas, panfleteadas, pintadas, no más que eso hacían los ‘periféricos’ como mi hermana, porque las acciones militares estaban estrictamente reservadas a la oficialidad de montoneros.

Para el primer aniversario del golpe militar iba a venir Videla (cabeza de la junta militar de la dictadura) a nuestra ciudad, Santa Fe, y para hacer buena letra, las patotas (grupos de tareas policial-militar, violentos y fascistas) de la ciudad, hicieron el día anterior una gran redada entre los periféricos de la zona. Cayeron el 90%, creo yo, de los también llamados `perejiles, en la jerga pesada. Entre ellos mi hermana. Todos fueron secuestrados el miércoles 23 de marzo de 1977, como una cacería de pichones que todavía no podían volar. Fueron torturados, violados y mucho más, toda la mierda de la que la peor dictadura militar de nuestra historia era capaz.

Bueno, disculpen este largo interludio pero era para situarlos en lo que era mi vida en aquel último año de secundaria. Ya mamá no militaba para aquel momento, tampoco mi hermano. Ni yo, desilusionado en 1975 por el apoyo del partido al gobierno de Isabel Perón que había mutado en preludio de dictadura, con grupos de tareas parapoliciales y paramilitares, que pronto dejarían de necesitar el prefijo ‘para’…

Al día siguiente de aquel templado miércoles de marzo de allanamiento, estrés, gritos, sensación de muerte inminente, incertidumbre y miedo, creo que fui a la escuela igual. Fui con gran temor de que me echaran por ser familiar de un demonizado, de un ‘terrorista subversivo’. Pero nadie pareció tomar nota. Yo también hice mi parte: pasaba a mil kilómetros por hora por la puerta de la preceptoría para que el gordo cara de bobo de Esquive, el jefe de preceptores, no me viera. Tenía cara de bobo, pero su comportamiento era sádico, paranoico, de violencia apenas contenida. No dije nada a nadie de lo que había pasado, ni siquiera a mis compinches, Luis, Liche y el Ruso. No iba a hablar del tema por un par de años, tenía miedo.

Debo volver a gervason, el profesor de historia y abogado que tenía unas tres clases de una hora a la semana con nuestra división (creo que era la “C”). Bueno, el tipo llegaba media hora más tarde de cuando debía y en los diez minutos que le quedaban se la pasaba hablando de política y denostando a “los barbudos”, como les decía a la gente de izquierda. Esos diez minutos los destinaba íntegramente a agradecer a las fuerzas armadas (“esta gente”) por salvarnos de esos barbudos que nos iban a someter a las más grandes iniquidades, que nos iban a quitar las casas, los autos, la comida y nos iban a dejar como espectros polvorientos al costado de los caminos. Cosas por el estilo decía, una y otra vez, durante diez minutos tres veces a la semana. Que nos iban a quitar los hijos, la sonrisa, las ganas de vivir y nos iban a mandar a un campo de concentración a cosechar papa, azúcar, bosta de caballo o cualquier cosa. Era obvio, además del delire, que el tipo se referenciaba un poco en la leyenda de los ‘barbudos’ de Fidel y el Che, ¡al menos según el “maiami jeral”!.

Estaba obsesionado contra la libertad, a la que llamaba libertinaje, y sermoneaba continuamente en defensa de morales medievales y de una honestidad de fachada, anticuada e impostada. Su mundo era binario y, al mismo tiempo, caricaturesco: la gente bien contra los barbudos.

“De todo eso nos ha salvado esta gente”, y gervason pronunciaba esta gente con los ojos en blanco, una honda resonancia y gesto de busto de bronce, la mano derecha a la altura de los ojos y con el dorso al frente en señal de respeto y reconocimiento. Luego sabríamos que “esta gente” había tirado personas vivas de los aviones y había asesinado a sangre fría a indefensos, torturado, desaparecido, robado bienes e incluso criaturas, e innumerables atrocidades más.

Jamás nos habló el doctor acerca de la historia argentina del siglo XIX, que era lo que se suponía que tenía que dar.

Por suerte para agosto se enfermó, tal vez se atragantó con las barbas que vomitaba, discursivamente, tres veces por semana.

Ante su falta, vino una profesora, ahora sí, de historia, y joven, que en dos meses nos puso al día. Y empezamos a hablar en clase de Rosas, Mitre, Roca, Urquiza y otros, como debía ser. Me doy cuenta ahora de que Mitre, y algun otro, también usaron barba, pero esa disposición de arreglo masculino de la pilosidad facial ya no era el tema a resaltar.

Claro, la profesora llegaba a horario y eso le daba una ventaja enorme por sobre el discurseador anti barbudos. La nueva educadora nos asignaba a cada uno un tópico para investigar y exponer. Luego de la exposición del alumno, el curso debatía sobre la base de preguntas guía que ella elaboraba, o acotaciones que surgían de algún compañero.

El doctor ya no volvió más y confío en que gracias a eso la mayoría de nosotros terminó la secundaria con alguna idea de lo que habían significado aquellos tiempos y personajes que tuvieron que ver con la organización del país.

Nosotros, los compinches, nos cagábamos de risa del tipo y notábamos su deshonestidad y su hipocresía. Dudo que muchos más en el curso se hubieran dado cuenta. Estaba robando el sueldo yendo un cuarto del tiempo que le correspondía y por el que se le pagaba. ¿Qué digo?: en realidad no aportaba ni un cuarto: no aportaba nada. No preparaba la clase, no tocaba ni por asomo el tema curricular. Al menos podría haber divagado sobre aquellos tiempos históricos. Pero no, él estaba obsesionado con 'los barbudos', lo de ese presente.  Seguramente lo desestabilizaba alguna fuerte pulsión homosexual por la masculinidad que expresa una barba de guerrillero sudoroso en un uniforme verde olivo y a caballo.

Por suerte para él, su “esta gente” que no usaba barba y tenía los uniformes inmaculados, lo había podido salvar de ser sometido a sus instintos por aquellos sucios barbudos que al parecer poblaban sus pesadillas.



Esteban Cámara

Santa Fe, 4 de enero de 2018

martes, 26 de diciembre de 2017

El modelo Mitrista

Una de las muchas consecuencias nocivas del modelo agroexportador/importador de manufacturas es cultural:

Los gobernantes afectos a ese modelo y sus mandamases, los agroexportadores, consideran a estos últimos como los padres de la patria, los que "le dan de comer al resto" (sic). 

En ese clima cultural el trabajador no importa, porque para ellos la riqueza viene del suelo y del clima. Por supuesto que no es así, porque si no fuera por la gente que laborea sus campos no habría excedentes de riqueza. Pero como ellos piensan de esa manera tratan prácticamente como esclavos a sus peones, con salarios ruinosos, trabajando a destajo cuando al patrón se le cante, sin seguridad social, ni vacaciones. 

Y, peor aún, menos le importa el obrero fabril: "¿para qué fomentar la producción local si 'podemos' importar todo?". O el empleado público (parásitos que según su visión, viven de ellos), el maestro (para qué si para echar al voleo unas semillas de soja o bajar las naranjas del árbol no hace falta estudiar. Y, el jubilado, mucho menos: es una carga para ellos. Cuanto antes se mueran, mejor (y lo mismo hacen con sus padres, para heredar antes). 

Contra este modelo -Mitrista- han estado en lucha casi todos nuestros próceres. Sí, hasta de alguna manera, Sarmiento y Roca encarnaron cierta resistencia a esta visión.

El modelo agroesportador deja afuera a 30 millones de argentinos.

Mientras no derrotemos este modelo, mientras no entendamos que éste es el cáncer que nos está pudriendo por dentro, como sociedad no tenemos futuro.

Y hoy, el modelo Mitrista está a full.


Esteban Cámara
Santa Fe, 26 de diciembre de 2017

jueves, 7 de diciembre de 2017

Las y los descolgad@s

Hace algunas semanas al recibir Hwrench un premio por su labor, fue insultado por, aparentemente, brindar cobertura a las trapisondas del poder.

Aclaro que este señor es un periodista/operador comunicacional (soy incapaz de distinguir una cosa de otra a esta altura), que transita horarios y medios centrales en el espectro comunicacional argentino.

Al escuchar el insulto, Hwrench hijo quiso salir a trompear a uno, arrastrando a su novia por la alfombra cuando quiso detenerlo. Un papelón.

Nota aparte: los Hwrench se llamaban originalmente Huenchuleo, pero cambiaron su apellido por cierto antimapuchismo residual que ellos creyeron ver en la sociedad argentina. No sè, pregùntenle a ellos.

Hwrench hijo justificó su violencia argumentando que a su padre le habían dicho "Mapuche de mierda" y eso lo indignó de forma múltiple en lo personal, etnocultural, etc. Como lo certifica el video del momento en cuestión, en ningún momento insultaron a su etnia, sólo a la persona (Forro, fue el término exacto). Pero eso no importa cuando, como en este caso, un grupo de gente está tan cercana al poder real como los mapuches.

Antes de que se acallara el escándalo (en el cual no produjo demasiados comentarios la violencia que Hwrench hijo había ejercido sobre su novia cuando ésta quiso frenarlo en su "intento" de agresión al supuesto insultador) una periodista/panelista (no veo televisión, disculpen si no distingo una cosa de otra) publicó una serie de tweets que exacerbaron las pasiones.

"Los mapuches gobiernan hace mucho el mundo de las comunicaciones, no sé por qué nombrarlos los lastima". 

De aquí en más se desató un pandemonium que le costó mucho a esta persona, quien hasta el momento tenían más bien fama de "progre" (disculpenme de nuevo pero no conozco acabadamente la definición del término, menos aún en la cultura televisiva).

Entre pedidos de decapitación pública (convengamos que el tweet tal vez no sea "políticamente correcto" o correcto a secas... y nuevamente pido perdón por mi ignorancia) volvió a exacerbar a sus críticos escribiendo: 

-Yo soy una atea de mierda para muchos y no por eso ando agrediendo a mi pareja. La religión ya no es excusa para victimizarse. 

Aquí quiero hacer un alto porque la hermosa mujer comete un error, seguramente por ignorancia: El tema con los mapuches no es la religión, sino más bien el aspecto etnocultural.

'Me dijo mapuche… ¡Qué horror!' jajaja, agregó la señorita ya directametne sobre la hoguera.

Y luego:

"Se corrió el foco una vez más. Hwrenchito maltrató a su novia en público. No me importa si es negro, árabe, cristiano, ateo, judío o indio. No a la violencia de género. Lo importante es que un hombre maltrató a su novia porque le insultaron a su papi. Eso es lo que vi yo".

Tambien

"Ojalá fuera mapuche, pero soy una simple atea", bueno, seguimos con lo de la religión. Ufa.

Vuelta a insistir con el error cultural/religioso, empiezo a pensar que tal vez lo que indignó a los mapuches que 'parece que' abundan en los medios de comunicación es la negación de su condición etnocultural. No quiero ser racista, por eso digo 'parece'.

A esta altura conocidos periodistas de origen mapuche, incluso los más de izquierda, comenzaron a afilar sus machetes textuales y uno podía leer, por ejemplo hasta en socompa (un medio muy contracultural) una extensa y acalorada crítica de un periodista de ascendencia mapuche contra los dichos de la señorita.

Una de las cosas que recalcaba el mencionado periodista progresista mapuche (en Socompa) fue la negación de la influencia que tienen los mapuches en los medios de comunicación. Esto no sé si es muy sostenible si consideramos que la señora fue echada DE INMEDIATO del canal en el que trabajaba...

Alguien llego a sugerir que de seguir así seguramente hubiera cometido el delito de negar el genocidio mapuche.

En nuestras esferas política, comunicacional, judicial y pública, negar el genocidio mapuche seguramente le acarrearía al culpable la pérdida de trabajo (para muestra, este caso) y hasta alguna condena judicial impulsada por importantes organizaciones de defensa de la comunidad Mapuche como la DAMA (Delegación de Asociaciones Mapuches Argentinas), la AMMA (Asociación Mutual Mapuche Argentina) y otras, por no hablar de los problemas financieros que le puede significar a un medio que cobija a individuos con discurso antimapuche, dada las fuertes relaciones que tendrían (esto puede no ser tan así, puede ser simple apariencia, no me peguen, por favor) integrantes de la comunidad mapuche con las entidades financieras nacionales e internacionales.

-"Si pudiera elegir sería mapuche", osó decir, tal vez con efecto contrario a lo buscado.

Y, peor: -"Antimapuche yo, jajajajajaa. Ojalá fuera mapuche".

El a partir de allí ex jefe de la tweetera ajusticiada llegó a postear incluso:

"Repudio en forma absoluta y total los comentarios de @señorapanelista contra la comunidad mapuche. No representan la opinión del programa @Sobas_ok y tampoco la mía" 

Un conocido director de telefilmes aprovechó la volada para agredir a Carta Abierta, que no tenía nada que ver:

 "Volvió Carta Abierta. Qué suerte tiene esta intelectual que esto no es EEUU y puede seguir teniendo una carrera después de este comentario #NosTienenHartos". Wow, wow, parece que la señora ya no tiene más carrera, tranqui. Ahora debe estar màs tranquilo luego de que nos parecemos a papi EEUU.

Con la altura que lo caracteriza ("...esta intelectual...", puso, jajjjjj, que genio) el prominente pensador/realizador intentaba ridiculizar a la tweetera de quien nadie habría osado decir que fuera intelectual, prominente o no. Perdonen si no entendì mucho, son toda gente demasiado culta para mì, esta de la TV.

Otro animador televisivo , de constante diatriba filonazi ... ¡la acusó de feminazi!, jajajajajjjajjja.

En fin, no te metas con los mapuches. Mejor metete con los judíos a quienes matan sin problemas por la espalda por el sólo hecho de manifestarse reclamando  reconocimiento de sus derechos y dignidad.



Esteban Cámara
Santa Fe, 7 de diciembre de 2017

lunes, 4 de diciembre de 2017

La verdad, como soportarla

Hace unas cuantas décadas, en una reunión de agrupación de la facultad una de las chicas, de 20 o 21 años anunció que se casaba. Bueno, todo el mundo la saludó, la felicitó, etc. 

La amiga (esa amiga dominante y un poco brujilda que a veces a veces hay en las duplas hiperestables de amig@s) me pide a mí, dado que tenía algunos años más que ellos y estaba casado, que le diga a su amiga mi opinión sobre el matrimonio.

Bueno, el que me conoce sabe que peco de excesiva, incluso brutal, sinceridad (si es que esto existe). -Está bien, le dije... No recuerdo todo, pero sí la parte en que hablaba de la inconveniencia de la escasa madurez de ambos (el futuro marido también empezaba a transitar sus veinte), sumado al hecho de que estaban comenzando sus carreras universitarias. Les agregué que si fuera por mí prohibiría los matrimonios de personas de menos de 26 años, que primero es aconsejable recibirse y tener más o menos encaminada la cuestión laboral-financiera. Que a veces las maduraciones llevan por diferentes caminos a la gente, incluso terminando por convertirse en extraños, y eso era más que frecuente partiendo de tan temprana edad.

Otro de mis defectos (tal vez por Asperger) es que no voy controlando las reacciones de mis interlocutores mientras hablo y recién cuando terminé me dí cuenta de que la niña casadera estaba llorando a mares, la amiga-brujilda me miraba como la esposa de Macbeth al anterior rey y el resto de mis compañeros revoleaba los ojos como si hubiera terminado de pisotear un bebé frente a sus ojos. La atmósfera era como si alguien hubiera cometido un crimen ... ¡y lo peor es que era yo!

La futura desposada salió eyectada de la reunión. La amiga, luego de mirarme con una mirada que inequívocamente decía: "Te voy a destripar con mi regla-escuadra de acrílico y voy a colgar tus intestinos como guirnalda en el salón de actos", salió detras. 

Uno de los compañeros me vino a recriminar qué por qué le había dicho eso.
-Y bueno, dije, me preguntó...
 
¿Para qué preguntan si no quieren saber la verdad?



Esteban Cámara
Santa Fe, 4 de diciembre de 2017

sábado, 21 de octubre de 2017

Sobre originarios y aborígenes

Hace poco leí una discusión filológica sobre el término aborigen y si debiera justificarse o no su uso. La mayoría de los opinantes concluían que quería decir 'hacia el origen', o algo así por lo que su uso era sinonímico de 'originario' y más simple. Por lo tanto, mejor.

No coincide con lo que yo puedo testificar.

Hace exactamente tres décadas, leyendo una investigaciòn como material de base para una monografía de fisiología del aparato digestivo me encontré con una frase del tipo: "... el contenido gástrico se mueve en sentido aboral".

Jamás había leído esa palabra, aboral, así que fui a consultar a mi diccionario médico. Encontré que quería decir "sentido opuesto a la boca", o sea, hacia el extremo distal del apartado digestivo. El culo, simplificando. Pero no debo ir hacia lo escatológico. No debo.

Ampliando esa definición con otro libro, esta vez de antropología, leía que ab-origen era uno de los términos que se habían elegido, junto con indígena, en los comienzos de la conquista. El sentido era descalificatorio, las culturas originarias era aberraciones que iban "en contra del origen", desviadas, degeneradas. 

Culturas DE-GE-NE-RA-DAS. Y por ello, debían ser exterminadas.

Escribo esto en medio del dolor de la aparición sin vida de Santiago Maldonado, un chico rubio de ciudad (La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina) que dio su vida porque los originarios recuperen algo, alguito, una mínima tierra y dignidad (que para las culturas originarias eran casi palabras sinónimas). Y dio su vida en una lucha desigual, con palos y piedras contra gps, handys, armas largas, vehículos militares y uniformados acorazados. Fue hundida su enorme y joven humanidad en las frías aguas patagónicas para que Benetton, Lewis y otros ricachones (no importa mucho si argentinos o extranjeros, aunque sean esto último) puedan seguir acaparando los recursos de esos mismos pueblos (a quienes la derecha ignorante les niega pertenencia) que llevan allí siglos, milenios. Nuestros recursos.




Esteban Cámara
Santa Fe, 21 de octubre de 2017

domingo, 8 de octubre de 2017

14 verbos de Junio por Guevara

Roja semilla que America alumbró.
Limpia, baja de la higuera, la sangre de flor de escuela de tu voz
humana, que muda en muerte más se alzo.

Verde cristo del olivo de la sierra,
oración del oprimido, disparos de comunismo que se acuerdan
del olvido de los pobres de la tierra.

Guevara, Guevara libre, Guevara entero
Guevara, piel de guerrilla. Guevara, quimera en vuelo
Guevara, carne de ejemplo, mano de obrero.
Guevara, letra y destino,
Guevara recuerdo y duelo
Guevara, Guevara tiempos
Guevara nuevos.

Si queremos un modelo de hombre
un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo
un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros
de corazón digo, que ese modelo es el Che.” (Fidel)

Tan rosarina y cubana tu montura,
cambia el asma por las balas,
larga mochila de hidalgo la aventura,
que a la estrella de tu frente puso alas.

Serénese que usted va a matar un hombre, al asesino dijiste.
La herida que pare sueños no se esconde
cuando agranda los cimientos de su estirpe.

Guevara, utopía al hombro, carisma al fuego.
Árbol de pan de los hombres, niño con luz de alfarero.
Guevara, visión de rumbo, Guevara puerto.
Latido de sacrificio, precipicio a lo sincero.
Guevara, Guevara tiempos, Guevara nuevos.

Guevara, millón de rostros, rostros de pueblo.
Gran Guevara de los andes, que anima el crecer de un credo.
Guevara, salud del mundo, Guevara eterno.
Guevara, fe de justicia. Guevara, futuro en juego.
Guevara, Guevara tiempos, Guevara nuevos.
Guevara, Guevara tiempos, Guevara nuevos.

Intérpretes: Karel García, Aurora Feliú, Vicente Feliú, Pepe Ordáz
de Karel García, Dirección: Ernesto Llerena

Links al video:  Facebook                         Youtube

Esta canción me hizo acordar a un párrafo que hay grabado en el Monumento de Santa Clara, Cuba. Ese párrafo fue transcripto de un texto del Che en donde cuenta que, en los días de Guatemala, el decidió qué más que médicos hacen falta revolucionarios. 

Foto mía, Plaza de la Revolución, Santa Clara, abril de 2013
Unos pocos años después, en el desembarco desastroso en playa Las Coloradas en el Oriente Cubano, el Che tuvo que elegir entre una caja de balas y su mochila con insumos médicos. Y eligió la caja de balas. Este recuerdo me lo trajo esta canción en un verso que dice "Cambia el asma por las balas/Larga mochila de hidalgo la aventura".

Pocos años después de esta revelación guatemalteca, en medio del desastre inicial del desembarco, pasó esto en palabras del Che:

 «…en ese momento un compañero dejó una caja de balas casi a mis pies, se lo indiqué y el hombre me contestó con cara que recuerdo perfectamente, por la angustia que reflejaba, algo así como “no es hora para cajas de balas”, e inmediatamente siguió el camino del cañaveral (después murió asesinado por uno de los esbirros de Batista). Quizá esa fue la primera vez que tuve planteado prácticamente ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario. Tenía delante una mochila de medicamentos y una caja de balas, las dos eran mucho peso para transportarlas juntas; tomé la caja de balas, dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las cañas».

Fuente, Pasajes de la guerra revolucionaria, de Ernesto 'Che' Guevara, Editora Polìtica La Habana, 2008, Capítulo Alegría de Pío (2do. Cap.), Página 12 y Artículo en Granma 

A cincuenta años del crimen que quiso apagar tu gesta y encendió una estrella de luz cegadora:

SEAMOS COMO EL CHE.


Esteban Cámara
Santa Fe, 8 de octubre de 2017

domingo, 27 de agosto de 2017

Sobre las PASO 2017

Algunos compañeros se ilusionaban con que en diciembre de 2016 ya se hiciera insostenible el modelo macrista. Otros calculaban que para las primeras elecciones legislativas (2017) el revés en las urnas iba a ser tremendo, asemejando lo ocurrido con De la Rúa en el 2001. Hay que hacer la salvedad de que cuando asumió De la Rua el modelo neoliberal venía de más de 3 años de retroceso. En oposición a esto, Macri asume con un país desendeudado, con baja pobreza y desempleo y con grandes sectores de la población a cubierto en cuanto a equipamiento del hogar, vivenda y auto. Este capital acumulado en gran parte de las familias argentinas les permite que enfoquen sus ingresos en pagar los brutales aumentos de servicios (gas y electricidad, sobre todo, pero también en alimentación), sacrificando el turismo por ejemplo, pero a cubierto de muchas otras necesidades por la redistribución producida a lo largo de 12 años de gobierno populista. 

Nada de aquello que en el campo popular esperábamos ha pasado en 2017, transcurridas las PASO (y dudo que este panorama cambie para octubre). Por el contrario, sin sobrarle nada, el gobierno neoliberal, de los ceos y de los ricos, hasta ha rasguñado un par de puntos por sobre su performance de la primera vuelta de 2015. 

¿Cómo se explica esto? En todo proceso económico hay ganadores y perdedores, aún en las grandes catástrofes hay "ganadores". Claro, en nuestro país los ganadores en un proceso de ajuste como el actual deben ser menos de un 10%. Por ejemplo, yo tengo un salario bastante alto, estoy dentro del 15 % de mayores ingresos y sin embargo incluso a mi nivel ya se empieza a sentir el ajuste. Entonces, evidentemente dentro del 37% de los votos de Macri, hay un 27% de gente perjudicada pero que a pesar de eso lo elige. 

Para explicar esto hay que poner en juego el fenómeno de la posverdad y la hegemonía cultural que produce la alianza empresarios-medios de comunicación-tribunales-gobierno, instalando en cierta gente (la que expropió su subjetividad a los poderes fácticos y sus usinas culturales) eslógans huecos como: "se robaron todo", "generaron una cultura de planeros y subsidiados que no quieren trabajar (expresado en el "garralapala kuka") ni pagar lo que corresponde", "la plata para el Garrahan y que el fútbol junte tapitas", y otros desatinos semejantes,

A la potencia de la hegemonía cultural de la alianza , evidentemente le alcanza para colonizar a algo más de un cuarto de la población (habría que agregar parcialmente a algunos que se dan cuenta del ajuste, pero no de que la única forma de frenarlo es aglutinar alrededor del opositor verdadero y más votado).

En lo personal, al proceso de Macri siempre le calculé al menos 5 años hasta que el ajuste (brutal, de no haber sido por lo señalado en el punto anterior) empiece a hacer mella en la gente.

En realidad ellos los del gobierno, (y cualquiera que sepa alguito de economía) saben que no va a venir ningún período virtuoso de 20 años de crecimiento. La economía argentina necesita dólares, siempre, por razones estructurales. Con gobiernos populistas y con gobiernos liberales (hay que elegir: es uno u otro). Con los gobiernos populistas el problema se palia con retenciones y tratando de sustituir la mayor cantidad de importaciones, al par de fortalecer el mercado interno, la producciòn y el empleo. Los liberales "solucionan" esta dólardependencia vía endeudamiento. 

Por eso en el 2001 (luego del otro ciclo neoliberal) terminamos con una deuda que representaba el 160 % del PBI, que el kirchnerismo bajó a menos de un 40% (y con baja denominaciòn en divisas extranjeras y en manos privadas-extranjeros). Cambiemos casi duplicó ese porcentaje, aumentando peligrosamente al mismo tiempo la proporción de deuda en dólares y en manos privadas. El bono a 100 años (2017), directamente es una burla y fue calificada por lectores de prestigiosas publicaciones financieras como la política económica más loca del mundo. 

Este nivel de endeudamiento se va a hacer insostenible para 2022, a más tardar. O sea que el modelo cambiemos va a terminar a menos de 8 años de iniciado y, lamentablemente, en medio de un gran descalabro social, tal vez peor que el de 2001.




Esteban Cámara
Santa Fe, 25/08/2017