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jueves, 13 de diciembre de 2018

Discurso a un recién graduado


Autor: Jessica Wildfire. Fuente: Redoubtable

Felicitaciones por el final de tu educación universitaria. Espero que no hayas acumulado demasiadas deudas para obtener este grado. Si lo hiciste, lo siento. Estarás pagando ese crédito por mucho tiempo.

Probablemente ya tienes un trabajo, al menos a tiempo parcial. Así es como conseguiste pagar tu renta. Lamento arrojarte esta bomba, pero vas a trabajar en eso durante al menos unos meses más.

Tal vez tu jefe prometió aumentarte el sueldo o promocionarte a tiempo completo una vez que le entregues este pequeño papel. Eso es bueno. Espero sinceramente que mantenga su palabra.

Seamos honestos. Realmente no aprendiste nada que no pudieras haberte enseñado a ti mismo. Básicamente, nos pagaste cuarenta mil dólares para hacer que estudies y te responsabilices.

Si realmente me necesitabas, tu profesor, para mostrarte cómo formatear un documento de Word, lo siento, todavía te falta mucho.

Mi verdadero trabajo fue hacerte entender por ti mismo cómo dar formato a los documentos de Word. Pero necesitaba comentarios positivos de tu parte en mis evaluaciones del curso, así que te llené de un montón de mierda. Mala mía.

Todavía hay esperanza. Sólo sé esto. Ya nadie te va a dar de comer en la boca. Si tienes un trabajo, ya lo sabes hasta cierto punto.

Aquí hay una breve historia sobre cómo funciona el mundo: En la universidad, trabajé en muchos trabajos. En un lugar, el gerente no pagaba nuestro turno si nos olvidábamos de registrarnos. Algunas personas trabajaron ocho horas y luego nunca les pagaron, porque cometieron un simple error humano.

Tal vez tengas suerte y termines con un jefe amable y comprensivo. Pero probablemente no. No para toda tu carrera de todos modos. En algún momento, vas a trabajar para un verdadero imbécil que quiera que hagas todo el trabajo que puedas, pagarte lo menos posible y tomar todo el crédito por tus ideas. Tendrás que tomar decisiones reales, difíciles entonces.

Algunos de ustedes me han dicho que no les gusta el trabajo en grupo. Se quejan cuando alguien en su grupo no hace su parte en el esfuerzo, pero se cuelga de los méritos ajenos y obtiene la misma calificación.

Bienvenido a la vida, hijo de puta. A menudo tienes que hacer el trabajo de otras personas para que la mierda fluya. La recompensa es haber ayudado a salvar a tu empleador y, por lo tanto, a ti mismo. Porque si dejas que otra persona la cague y destruya tu empresa, tu departamento o tu universidad, también quedas sin trabajo. Obtuviste un B+ en tu proyecto grupal, a pesar de tener un fallo en el equipo. Perfecto: Aprendé a darte una palmadita en la espalda, en silencio, en tu cubículo.

No hay vergüenza en volver a vivir con tus padres, por un momento. Simplemente no te conviertas en un soñador sin recursos. Y, al menos, tratá de comprar tus propios comestibles. Busca sinceramente trabajo todos los días.

No te sobreestimes. Pero tampoco te subestimes. Lo estás haciendo bien si encuentras un trabajo de tiempo completo. Puedes subir desde allí. El primer paso es acostumbrarse a pagar tus propias facturas y ahorrar algo de dinero.

La gente te dirá que desarrolles tu propia empresa. Sueño grande. Tomar riesgos Tal vez. ¿Quién soy yo para saber lo que la vida tiene para ti?

Solo digo que no hay nada de malo en querer tomarse un tiempo para descubrirlo.

Tal vez quieras viajar por el mundo y comenzar un vlog. Eso es genial. Ve a por ello. Podrías hacerte rico. O bien, puede que no funcione y te quedes sólo con algunas historias interesantes.

Haz lo que quieras. Aprovecha las oportunidades, pero debes saber que sólo uno de cada mil llega a la fama o a la riqueza.

Intenta planificar con anticipación, pero no intentes predecir o controlar los resultados. Las cosas casi nunca salen como tú quieres.

Eso no siempre es algo malo.

Recuerda, tienes apenas 22 años. Tienes otros diez años para descubrir tus sueños, enamorarte y tener un hijo. Tomalo con calma.

No has terminado de aprender de ninguna manera. Ahora es el momento de comenzar a enseñarte a ti mismo. Nadie realmente me mostró cómo escribir artículos de investigación, o cómo bloguear. Yo lo descubrí. Haciéndolo. Cometiendo errores. Aprendí haciendo las cosas una y otra vez, con pequeños ajustes.

Es mejor que empieces a votar a consciencia. Si no lo haces, mejor que le des el culo a algún ricachón. Lo único que éstos aún no han hecho es invadir tu casa y robar tu televisor de pantalla plana. Honestamente, tampoco tienen que hacerlo, sin embargo. Porque de todas formas les estás dando un tercio de tu dinero.

Piensa en el tipo de futuro que quieres. No sólo para ti: Para todos. Se acabaron los días del progreso social automático. El servicio comunitario ya no es opcional.

Lo hemos echado a perder, me refiero a los humanos. Creemos que tenemos derecho a cosas como aire limpio y agua. Los estadounidenses especialmente piensan que tienen derecho a la electricidad 24/7, aire acondicionado, duchas de agua caliente y comida casi en todas partes, fácilmente disponible.

Todo eso está bien. Pero el aire, el agua y los alimentos limpios requieren un esfuerzo comunitario. Todos tienen que pagar sus impuestos y responsabilizar a quien deba hacerse responsable. Debes mantenerte informado y trabajar en algo que no sea sólo de corto plazo.

Eres diferente a cualquier clase de graduado anterior. A partir de este momento, cosas como agua limpia, aire diáfano y climatización no se pueden dar por hechas. En realidad, pueden desaparecer en tu lapso de vida si no prestas atención. Finalmente, lamento que hayas gastado cuatro años y cuarenta mil dólares en un pedazo de papel, sólo para que la gente te tome en serio. Con un poco de suerte, te hemos ayudado a convertirte en una persona autosuficiente con algún sentido de deber cívico.

Al menos deberías saber cómo buscar cosas en un motor de búsqueda. Si es así, podrías resolver problemas y diferenciar entre noticias reales y falsas. Pensarías antes de tomar decisiones y no serías una de esas personas que tiran basura en la carretera. Muchas gracias. Disfruta del almuerzo con tus padres y trata de no golpear a nadie con tu gorra.

Jessica Wildfire

Traducción Esteban Cámara y Google Traductor

martes, 27 de marzo de 2018

Una polìtica exitosa

No puedo quejarme demasiado de mi experiencia laboral. 

Luego de un breve paso como docente particular, mis primeros años en la provincia, en el laboratorio de un hospital, fueron bastante buenos.

Empecé en el hospital en la categoría inicial, estando en mitad de la carrera de bioquímica y trabajando como técnico. Al principio, bueno, algunos me hicieron la guerra y se esforzaron en hacerme pagar el tan famoso por aquella época "derecho de piso". El derecho de piso justificaba el sadismo de los mayores hacia los nuevos y el traspaso de las tareas más repulsivas. 

Pero en esa época conseguí graduarme y fui evolucionando hacia tareas más complejas merced, principalmente a voluntad de trabajo y estudio. Tal vez injustamente, pero creo que el único del área que estudiaba por qué las cosas se hacían de determinada manera era yo.

También estando en el hospital gané el concurso que me significó el acceso a una especie de posgrado en gestión pública y allí la cosa mejoró muchísimo, en cuanto a sueldo, oportunidades de crecimiento y a calidad de trabajo. 

Recuerdo que en esa capacitación alguien de Nación nos dijo que en nuestra línea de trabajo (diseño y puesta en marcha de políticas y proyectos públicos) podíamos esperar un 20% de implementación, lo que fue un poco un balde de agua fría. Afortunadamente, al menos en mi caso, no se cumplió ese bajo porcentaje.

Antes de continuar, debo hacer una aclaración: en nuestra línea de trabajo, dependientes de la jurisdicción más cercana al gobernador, somos asignados a otros ministerios para colaborar en tareas que tienen que ver con innovación, nuevas áreas, procedimientos o servicios del estado. Esas asignaciones se llaman 'destinos' (melodramático, ¿no?) y no suelen duran más que un par de años, o no deberían, al menos.

Luego de un par de experiencias exitosas y algún desastre , fui designado en un cargo político, con presupuesto propio y bastante personal a cargo. La mayoría de los juicios acerca de mi desempeño en aquella ocasión no fueron malos, más bien todo lo contrario.

Al finalizar esa función y con la lógica crisis existencial, tengo que volver "al llano", sin poder, sin presupuesto, sin colaboradores (bueno, después de todo volvía a lo que fue siempre mi vida). Entonces me toca un destino que poco a poco empieza a perfilarse como desastre, con cambio (para peor) de referentes, y 'sociedades' laborales con personas nada recomendables, algunas por incapacidad, otras por malicia y falta de ética. La mayoría con ambas características juntas.

No suelo ser una persona que espera para dar el portazo y apenas ví que se cumplían los peores escenarios accioné con alma y vida para irme de allí. Ví que había vacancia en un área cercana a la anterior y me hice direccionar allí.

Al poco de desempeñarme en el  nuevo destino, mi colega de ese momento me comenta que el organismo nacional (Plan de Seguridad Alimentaria) que financiaba las acciones estaba siempre pidiendo que diseñemos acciones nuevas, poco tradicionales. Entonces, ella misma propuso trabajar en el tema desnutrición.

Empezamos a estudiarlo en el mes de mayo, se lo planteamos a los interlocutores que nos había designado Nación, Karina y la Colorada (no recuerdo el nombre, perdón). La verdad, esas chicas eran de lo mejor que se podía esperar... y he trabajado muchísimas veces con organismos nacionales. Eran bien predispuestas, alegres, amplias, inclusivas, trabajadoras.

Claramente, les encantó nuestra idea. El financiamiento nacional estaba casi seguro en la medida en que diseñáramos bien el proyecto.

Conseguimos toda la información posible. No saben lo difícil que es esto, porque la información que suele manejar el estado respecto de lo social es paupérrima, generalmente, y cuando no lo es, es prácticamente imposible de conseguir. La gente se le "sienta encima" y trata de sacar el mayor partido de ella.

Bueno, concebimos un sistema tripartito que combinaba la asistencia monetaria para la compra de alimento, con capacitación y controles mensuales de salud obligatorios.

La asistencia alimentaria era bastante flexible y evitaba los "bolsones" y cajas de alimentos prediseñados y rígidos. Estos anticuados sistemas imposibilitan que la gente disponga de los mejores nutrientes, focalizando en "aporte calórico" (aceite, harinas y cosas por el estilo) y defectivos en micronutrientes (carne, vegetales). Parecen diseñados específicamente para que la gente luego aporte fuerza bruta con desmedro de su inteligencia. Por el contrario, el aporte en metálico diluye el beneficio nutricional, dispersando el aporte en otros gastos. 

Nación orientaba a las provincias a que la prestación fuera en bonos alimentarios, restringidos a la adquisición de ciertos alimentos, los que fueran propicios al desarrollo biológico e intelectual. Esa definición la debían hacer las áreas efectoras provinciales. Convocamos a Paola, una nutricionista "de lujo" para que nos asista en éste aspecto sustantivo.

Además de los bonos, y como requisito para recibirlos, las mamás debían llevar a sus hijos a los controles de salud pública con un talón que venía junto con las chequeras de bonos y que el médico debía completar con el peso y talla del niño bajo programa y su firma y sello. Yo mismo diseñé (con la ayuda de excel) una fórmula de evaluación peso/talla basada en las Tablas de Lejarraga Morasso. Eso permitía que al introducir el peso y la talla, el resultado indicara el nivel de nutrición/desnutrición y el grado de esta última, de corresponder. También tomamos un margen un poco más holgado y, a su vez para no estigmatizar, definimos a nuestra población objetivo como niños en riesgo nutricional, acotada al mismo tiempo a los menores de 6 años, porque por encima de esa edad, lamentablemente, el daño de la desnutrición ya no se puede reparar ni en lo cognitivo ni en lo estructural.

El sistema era tan bueno que nos permitía darnos cuenta de cuando había adulteraciones porque la talla 'bajaba' o subía 10 centímetros en sólo un mes. O porque el índice de masa corporal de un mes era inconsistente con los valores anteriores.

Pero el aspecto más importante, a nuestro juicio, era la capacitación (ya sé que los puristas me dirán que el nombre es incorrecto y prejuicioso), otro requisitos indispensable para la recepción del bono. Las mamás (o abuelas, o tías a cargo del niño) debían ir a una reunión mensual de cerca de una hora con un equipo de dos capacitadoras (nutricionista y alguna otra profesional del trabajo social o psicóloga o terapista ocupacional). Las capacitadoras, a su vez, firmaban el talón mencionado en el componente "salud" completando el requisito para la recepción del siguiente talonario. Finalmente, las capacitadoras asistían y colaboraban en la entrega de los talonarios, como reconocimiento de lo cual habíamos agregado un par de horas cátedra en sus salarios.

En las reuniones de capacitación se trabajaba la atención de los niños, la composición adecuada a la edad, las mejores relaciones costo/beneficio, recetas,  ymodos de alimentación. También se les solicitaba recetas a las mamás, podían contarnos lo que hacían y, las más expertas, podían ayudar a otras. Las metodologías estaban orientadas a ser lo menos catedráticas y formalistas posibles, con juegos y formatos abiertos y soportables.

A todo esto (menos a los sueldos de mi colega y míos) lo financiaba Nación. También logramos de ellos el aporte de nueve coordinadores zonales de salud, uno para cada zona de salud provincial. Estos coordinadores tenían la función principal de coordinar las capacitaciones en su región, cargar los datos de peso y talla de los niños bajo programa y colaborar con las entregas de chequeras. Como en general disponían de excedentes de tiempo y debían trabajar en instalaciones de la zona de salud, los autorizábamos a que colaboren con la zona de salud en esos excedentes.

Entre unos y otros, aquí y allá, armamos un equipo de medio centenar de personas.

Bueno convocamos a las empresas de bonos y se presentaron 3, con las cuales lanzamos una prueba piloto, previo sorteo de zonas. Los desempeños de las empresas también fueron evaluados en esa prueba piloto y tambien les sirvió a ellas para calibrar sus costos. Luego de 3 o 4 meses de prueba piloto (en 3 de los 19 departamentos  en los que se divide territorialmente mi provincia), mientras planificábamos la extensión del programa a toda la provincia, estuvimos en condiciones de definir la totalidad del programa.

Luego redactamos los pliegos de bonos y licitamos.

Bueno, la verdad es que el resultado se demostró muy bueno, prácticamente desde el inicio. Yo me fui luego de poco más de un año de programa y en ese lapso conseguimos sacar a más de 1200 chicos del riesgo nutricional.

Debo aclarar también que cuando los niños salían de la zona de riesgo en tres controles sucesivos, pasaban a tres meses de vigilancia y luego seis meses de aporte reducido para al fin egresar del programa. Esto significaba el cese del aporte, cosa que fue muy criticada, sobre todo por los asistencialistas. Pero el programa era un programa con objetivo "salud" y en salud, cuando un paciente se cura, hay que terminar con el tratamiento. Por otro lado, eso nos permitió dar "egresos" y lo hicimos con la mayor alegría.

En un principio tratamos de que nuestra provincia premie a las madres con un set de cocina, algo útil y relativo al origen del problema. Pero no conseguimos nada de eso: lamento decir pero mi provincia, que en realidad es bastante rica, se comporta como una provincia amarreta, basurera y pobre. Lo que sí conseguimos en un principio fue darles certificados a las mamás, con la felicitación del ministro del área. Sabemos que esos certificados fueron muy bien valorados y, tal vez, el único título que la provincia les iba a dar nunca.

Finalmente, mi relación con mi colega se fue haciendo cada vez más difícil por un cambio de carácter que pareció experimentar. No sé a qué se habría debido, si a un problema familiar o a alguna interferencia de parte de los funcionarios de reporte, pero mi coautora se puso criticona, mandona, refunfuñante y 'bossy' (dirían los anglosajones). O sea se puso en jefa y en cuestionadora, a voz en cuello, de todo el mundo. 

Al mismo tiempo, el asesor que había quedado a cargo nuestro, un inútil para todo servicio que no aportó nada, pero que al menos no molestaba, se empezó a poner un poco irritante y a meter en el programa a gente que nosotros no conocíamos ni sabíamos de sus propósitos. También había cambiado el ministro, pasando de Osvaldo Miatello, con quien habíamos trabajado excelentemente bien y que nos apreciaba, a un ... burro del cual no podíamos esperar más que un rebuzno ... o una patada.

Tampoco Paola había continuado, pero su reemplazante, Virginia, no fue para nada conflictiva. Bueno, igualmente: tantos cambios producen cierta disgregación. 

Nosotros decíamos en aquel momento que el éxito del programa se debía a la capacitación, que el aporte económico era simplemente una carnada para que la gente fuera a capacitación e hiciera atender a los chicos. Pero creo que esa explicación fue algo esquemática.

Hoy pienso que el éxito del programa fue la conformación de equipos que INCLUIAN a los beneficiarios, en donde eran escuchados.

El problema del estado es que en su funcionamiento termina siendo percibido por la gente como una sucesión de mostradores. Mostradores que frecuentemente es más lo que los problematizan que lo que les solucionan y, mucho más frecuentemente, les dicen "no es acá". O sea, se les da una solución prediseñada y limitada, no se los escucha, no se los acompaña y en cuanto se puede, se desembarazan del solicitante. Los mostradores tienen, más que proporcionar un lugar para apoyar papeles, como función principal el "dejar afuera".

"Nuestro" programa, al menos en el tiempo que yo estuve englobaba, escuchaba, dialogaba, recuperaba, acompañaba y controlaba (sí, también ¿está mal?) a los beneficiarios, pero dando herramientas y opciones.

Como decía, FUNCIONÓ. Y muy bien sin ser ninguno de los autores originales profesional ni de la nutrición ni del trabajo social. Más de 1200 niños, repito, salieron del riesgo nutricional.

Luego vino la desvirtuación: Nación dejó de financiar el componente capacitación y la provincia (esa provincia linyera, avarienta, paupérrima en imaginación aunque no en recursos) rehusó hacerse cargo y "transfirió" el componente a los municipios. Las reuniones de capacitación dejaron de hacerse o, en el mejor de los casos, dejaron de ser personalizadas (grupos de menos de 10 mamás por capacitador habíamos conseguido establecer nosotros) a reuniones masivas de 100 personas. Una tristeza.

Sospecho que incluso peso y talla dejaron de controlarse.

Las nuevas autoridades (hubo cambio de signo político en la gestión), con criterio asistencialista-demagógico dejaron de dar egresos. Es más nos calificaron de 'perversos', por el hecho de sacar de programa a los chicos curados. O sea, fuimos perversos por dar altas, por curar... Nunca me voy a olvidar de la reunión con una trabajadora social funcionaria de la nueva gestión, una gordita rubia, en la que nos calificó con ese epíteto. En fin. Dudo que en su vida haya dejado una huella tan positiva como la que dejamos nosotros en este proyecto.

La cuestión es que éste fue "mi" producto joya, mi orgullo de coautor y organizador: 1200 niños fuera del riesgo nutricional.



Esteban Cámara
Santa Fe, 26 de marzo de 2018

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Bono, o cómo a vos también... te jodieron

En primer lugar, más allá del juego de palabras, quiero aclarar que no voy a hablar aquí de música ni de grupos de rock ni de pseudo humanistas. No, voy a hablar de la política salarial de la administración pública santafesina, para la que trabajo desde hace casi 34 años.

En la provincia de Santa Fe, según el organismo estatal de estadísticas (IPEC), la inflación desde septiembre de 2015 a mismo mes de 2016 alcanzó un valor de 38.7%, menor al de la inflación nacional, por lo demás la más alta desde 1992. Todo gracias a estos ceócratas que nos gobiernan.

Luego de pedir reapertura de paritarias (a decir verdad, sin demasiada vehemencia por parte de los gremios de empleados estatales) el gobierno otorgó un bono de 2.000 pesos para los trabajadores del mismo nivel que yo. Ah, y esos 2.000 van a ser pagados en dos cuotas.

Hoy me puse a hacer un pequeño cálculo de lo que representa ese bono, en relación con la pérdida de poder adquisitivo de un salario como el mío debido a la inflacion.

En primer lugar, ya habiéndose conocido los valores brutales de inflación con los que debutó el corrupto gobierno nacional actual, fruto de la devaluación exagerada del peso argentino y los aumentos de tarifas de gas, luz y agua, el gobierno provincial otorgó una suma fija de $310 y un aumento de sueldos de un 18% desde abril a junio. En julio, la suma fijó subió a $800 y el aumento porcentual se extendió a un total de 24.6%. Esto significa una pérdida de poder adquisitivo de $3.900 mensuales, considerando nada más que el período julio-diciembre de 2016 (y haciendo de cuenta de que la inflación no continúa, cosa que no podría estar más alejada de la verdad). 

Lamentablemente, el IPEC no ha vuelto a publicar la cifra de la inflación, probablemente por la escandalosa inacción del gobierno provincial en la defensa del poder adquisitivo de sus trabajadores. Ah, paralelamente, la provincia aumentó la tarifa eléctrica en un 300%...

Tampoco puedo hacer el cálculo de lo perdido entre septiembre de 2015 y junio de 2016 porque no hay publicación de las cifras de inflación mensuales en la provincia.

O sea, cada mes la gente que tiene un salario como el mío pierde 3.900 pesos, lo que implica que hemos perdido (al menos) $23.400 nada más que entre julio y diciembre. Y nos "devuelven" 2.000, menos de un 10%.

Pero igual, casi que me da cargo de consciencia, pobre gobierno ... ¿no se fundirá? 


Y si se funde, con tanta prole, amantes y amigotes que han multiplicado por los distintos cargos (hay hoy el triple de los funcionarios políticos existentes hasta 2007), ¿que harán esos desvalidos funcionarios supernumerarios? ¿Trabajar? ¿Con este calor?

Se me pianta un lagrimón de pensar en lo que sufrirían esas pobres cuentas bancarias ...



Esteban Cámara







miércoles, 4 de noviembre de 2015

Edad jubilatoria

Muchos de los políticos capitalistas se han expresado en los últimos años a favor de postergar la edad mínima jubilatoria en 5 años. Por ejemplo: en mi país las mujeres se pueden jubilar a los 60 años y los hombres a los 65.

El argumento que utilizan es que la gente vive cada vez más, con lo cual el número de trabajadores que sostiene a cada jubilado se va achicando y, en consecuencia, no dan abasto los aportes de los que están en actividad para sostener el sistema jubilatorio.

Uno de ellos , el ex mandatario francés Sarkozy, aumento en un par de años la edad jubilatoria en su país. Otra prominente figura que aboga por esa medida es la directora del FMI, Christine Lagarde. Un dato significativo es que todos ellos abogan por ajustes, despidos y reducción de plantas laborales, con lo cual se demuestra en definitiva que lo que hacen es, simplemente, defender las ganancias de los empresarios sin importarles lo más mínimo la salud de los recursos del sistema previsional laboral.

Por otra parte, vista la reducción de los planteles laborales y la extensión de la permanencia de las personas como trabajadores activos (más allá de la injusticia que esto significa), la primera pregunta que me cabe es: ¿Quién va a tomar a los jóvenes que se tendrían que incorporar en el mundo laboral? ¿Los van a seguir manteniendo sus ancianos padres hasta los 40 años?

En los últimos días el principal asesor del contendiente presidencial argentino, el opositor Mauricio Macri, Carlos Melconían anunció que van a subir en 5 años la edad jubilatoria, en caso de ganar Macri, al par de que van a eliminar los dos aumentos al año de las jubilaciones que el actual gobierno había establecido.

En mi caso particular, con 54 años de edad y 32 de aportes en la provincia de Santa Fe, de ponerse en vigencia esta extensión de la edad jubilatoria, esta política del partido del PRO, me jubilaría con ... ¡48 años de aportes! Y esto se agrava si consideramos que los empleados provinciales santafesinos aportamos a la Caja de Jubilaciones el 14.5% de nuestros sueldos y no el 11% que aporta el resto de los trabajadores del país. En tal caso, habría aportado al final de mi carrera, considerando el aporte jubilatorio de este mes de octubre sin incluir el seguro de vida laboral y el aporte de obra social, la friolera de ¡$3.396.000,00! Otro disparate más de la derecha argentina.

Realmente, el pueblo argentino no debería permitir que estos políticos lleguen al poder. ¿O seremos suicidas?






Esteban Cámara
Santa Fe, 04 de noviembre de 2015