martes, 30 de octubre de 2012

La guerra contra las drogas

Con la detención del jefe de policía de la provincia de Santa Fe, una de las excusas que usaron los funcionarios (i)responsables de la policía fue que en el último año se habían hecho cerca de 1.000 procedimientos antidrogas, por lo cual a su juicio el desempeño de la fuerza y su responsable era inobjetable. 

Al momento de escuchar semejante pavada publiqué en este mismo blog la entrada "Falacias numéricas" alertando que lo importante era la trascendencia de los procedimientos y no su número. Es más, alertaba, si se trataba de 1000 pibes detenidos por tener un porrito en el bolsillo estábamos al horno.

Casualmente, el mayor narcotraficante detenido estaba radicado en la provincia, específicamente Rosario, y a desmedro de un nivel de vida excesivamente ostentoso para un ex mozo de café y actual "exportador" (¿?) de bananas, nadie de la policía provincial había reparado en eso. "No sabía", "nadie me dijo", es la cantinela boba de varios gobernadores (incluyo a los ex) y otros funcionarios para resguardarse en la propia torpeza.

Ahora, cambiando ligeramente el ángulo, quiero volver a poner sobre el tapete la política de penalización de la tenencia para consumo personal, impuesta como no podía ser de otra manera tras una agresiva campaña de los medios de comunicación oligopólicos. Luego de más de una década de funcionamiento de este paradigma de "combate" contra el narcotráfico las cárceles argentinas se llenaron de pibes que tenían un porro o un par de sobres de cocaína en los bolsillos. El argumento es que eso permitiría subir por la cadena de tráfico hasta los jefes y organizadores del mismo. Pues, malas noticias, esto no llevó a la detención de ningún narco, obviamente el consumidor no los conoce, apenas conoce al dealer. Eso sí, seguramente la política de penalización de la adicción, llevó a la captura y posterior pago de peaje por parte del dealer minorista a la policía. Los dealers siguieron operando aunque con alguna merma en el beneficio, que también habrán terminado pagando los adictos. 

Otro sí digo: Según un papelito muy poco utilizado por los poderosos (la constitución nacional, artículo 19), se preserva clara e indudablemente la privacidad de las personas "Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. De ser así, ¿por qué no prohibir el sexo anal, las relaciones extramatrimoniales, las pizzas de rúcula o los pañuelos azules?

Resultados de la fecha de la liga "Guerra contra las drogas": 

Dealers 0 - Policías corruptos 1
Sociedad 0 - Narcos 2
Presupuesto estado 0 - Presupuesto penitenciario 3
Policía 6 - Adictos recuperados 1
Paz social 0 - Vendedores de recetas de guerra antidroga 4

Y el partido pendiente de la fecha anterior:

Dealers 0 - Adictos 0

Para completar el cuadro, recientemente la policía santafesina en un alarde de imbecilidad, prejuicio, fascismo y persecución de ideas ajenas (a ellos) persiguió, hostigó, detuvo ilegalmente y torturó a un joven militante de los derechos humanos. Otra colateralidad de la "guerra contra las drogas"... Fuente: DiarioUno

En fin, la penalización de los adictos es costosa, injusta, inconstitucional, atenta contra la salud pública porque penaliza a los enfermos e inútil en términos de seguridad y prosecución de las investigaciones. Paralelamente, la guerra contra las drogas (una de cuyas líneas es la penalización de los consumidores, junto con otras como la militarización de las acciones antitráfico y la ilegalización de drogas inocuas), hace rato que se perdió. Sus únicos beneficiarios fueron los narcos, los uniformados corruptos y los asesores-vendedores de recetas de guerra antidroga.



Esteban Cámara

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