jueves, 4 de enero de 2018

El doctor gervason

El doctor era un abogado muy bien afeitado, quincuagenario y flaquito, siempre de saco marrón. En quinto año era mi profesor de historia en quinto año en el nacional. Creo que lo teníamos tres veces en la semana, hora de cátedra simple, cerca del final de la mañana.

Ah, guarda, no confundir: teníamos un vecino que era abogado y del mismo apellido, padre de uno de mis más grandes amigos, pero que yo sepa no tenía ninguna relación con aquel profesor.

Yo tenía 16 años y a fines de marzo de ese 1977, apenas empezadas las clases, unos tipos de civil con armas cortas y largas habían allanado ilegalmente la casa de mi familia y se habían llevado a mi hermana, la mayor de nosotros. A mí casi me mataron cuando salí de la pieza del fondo, pero a eso ya lo conté demasiadas veces.

Éramos las ovejas negras del barrio, con mi familia. Mis padres estaban separados desde hacía casi una década, algo raro para aquella época. Mamá siempre había sido muy independiente y trabajaba de maestra desde los 18 años, una maestra justa y firme, muy laburadora y responsable. ‘Pero’ también era gremialista, de izquierda. En nuestro barrio, un grupo de edificios habitado por familias de clase burguesa con aspiraciones (incluyendo varias familias ‘bian’, bien venidas a menos), era lugar común considerar que mi madre estaba loca y/o que era una borracha.

Y mi hermano, el segundo, era de izquierda, pero nada que ver con las organizaciones armadas. Era de una izquierda nacional y popular, que interpretaba al peronismo desde el socialismo y revindicaba la Patria Grande de Bolívar (esa de la que muchos se enteraron recién allá por 2004 cuando la contracumbre del ALCA).

Yo también militaba en ese grupo desde mis doce años, cuatro menor que él y a pesar, precisamente por la edad, de la oposición inicial que intentó. Tuve que amagar irme a la UES para que no me hinchara las bolas y me dejara hacer mi voluntad. Podrá pensarse que lo mío era seguidismo, pero yo sentía fuerte devoción por Salvador Allende y creía sinceramente en la vía democrática al socialismo y en la unidad de américa latina contra el imperialismo. Desconfiaba de las organizaciones armadas porque no veía que estuvieran los obreros en esa lucha. No estaban. Y yo, tan pequeño como con 12 o 14 años, ya sabía que los trabajadores eran el sujeto de la revolución. Amaba al Che, era como un padre, pero no creía en el foquismo y en la idealización de la violencia. Bueno, a decir verdad, tampoco conocía el término foquismo en aquel momento, pero tenía bien caracterizado el fenómeno.

Un tiempo antes de que yo me desilusionara del FIP (así se llamaba aquel partido que describí en el punto anterior), mi hermana, en cambio, la mayor de nosotros, entró con todo a la JUP de la universidad católica. Ella estudiaba filosofía y la JUP, la juventud universitaria peronista, se encolumnaba en la Tendencia revolucionaria del Peronismo, como la JP (juventud peronista), la UES (estudiantes secundarios), la JTP (juventud trabajadora peronista) y otras organizaciones que constituían la periferia del fenómeno montonero. Asambleas, panfleteadas, pintadas, no más que eso hacían los ‘periféricos’ como mi hermana, porque las acciones militares estaban estrictamente reservadas a la oficialidad de montoneros.

Para el primer aniversario del golpe militar iba a venir Videla (cabeza de la junta militar de la dictadura) a nuestra ciudad, Santa Fe, y para hacer buena letra, las patotas (grupos de tareas policial-militar, violentos y fascistas) de la ciudad, hicieron el día anterior una gran redada entre los periféricos de la zona. Cayeron el 90%, creo yo, de los también llamados `perejiles, en la jerga pesada. Entre ellos mi hermana. Todos fueron secuestrados el miércoles 23 de marzo de 1977, como una cacería de pichones que todavía no podían volar. Fueron torturados, violados y mucho más, toda la mierda de la que la peor dictadura militar de nuestra historia era capaz.

Bueno, disculpen este largo interludio pero era para situarlos en lo que era mi vida en aquel último año de secundaria. Ya mamá no militaba para aquel momento, tampoco mi hermano. Ni yo, desilusionado en 1975 por el apoyo del partido al gobierno de Isabel Perón que había mutado en preludio de dictadura, con grupos de tareas parapoliciales y paramilitares, que pronto dejarían de necesitar el prefijo ‘para’…

Al día siguiente de aquel templado miércoles de marzo de allanamiento, estrés, gritos, sensación de muerte inminente, incertidumbre y miedo, creo que fui a la escuela igual. Fui con gran temor de que me echaran por ser familiar de un demonizado, de un ‘terrorista subversivo’. Pero nadie pareció tomar nota. Yo también hice mi parte: pasaba a mil kilómetros por hora por la puerta de la preceptoría para que el gordo cara de bobo de Esquive, el jefe de preceptores, no me viera. Tenía cara de bobo, pero su comportamiento era sádico, paranoico, de violencia apenas contenida. No dije nada a nadie de lo que había pasado, ni siquiera a mis compinches, Luis, Liche y el Ruso. No iba a hablar del tema por un par de años, tenía miedo.

Debo volver a gervason, el profesor de historia y abogado que tenía unas tres clases de una hora a la semana con nuestra división (creo que era la “C”). Bueno, el tipo llegaba media hora más tarde de cuando debía y en los diez minutos que le quedaban se la pasaba hablando de política y denostando a “los barbudos”, como les decía a la gente de izquierda. Esos diez minutos los destinaba íntegramente a agradecer a las fuerzas armadas (“esta gente”) por salvarnos de esos barbudos que nos iban a someter a las más grandes iniquidades, que nos iban a quitar las casas, los autos, la comida y nos iban a dejar como espectros polvorientos al costado de los caminos. Cosas por el estilo decía, una y otra vez, durante diez minutos tres veces a la semana. Que nos iban a quitar los hijos, la sonrisa, las ganas de vivir y nos iban a mandar a un campo de concentración a cosechar papa, azúcar, bosta de caballo o cualquier cosa. Era obvio, además del delire, que el tipo se referenciaba un poco en la leyenda de los ‘barbudos’ de Fidel y el Che, ¡al menos según el “maiami jeral”!.

Estaba obsesionado contra la libertad, a la que llamaba libertinaje, y sermoneaba continuamente en defensa de morales medievales y de una honestidad de fachada, anticuada e impostada. Su mundo era binario y, al mismo tiempo, caricaturesco: la gente bien contra los barbudos.

“De todo eso nos ha salvado esta gente”, y gervason pronunciaba esta gente con los ojos en blanco, una honda resonancia y gesto de busto de bronce, la mano derecha a la altura de los ojos y con el dorso al frente en señal de respeto y reconocimiento. Luego sabríamos que “esta gente” había tirado personas vivas de los aviones y había asesinado a sangre fría a indefensos, torturado, desaparecido, robado bienes e incluso criaturas, e innumerables atrocidades más.

Jamás nos habló el doctor acerca de la historia argentina del siglo XIX, que era lo que se suponía que tenía que dar.

Por suerte para agosto se enfermó, tal vez se atragantó con las barbas que vomitaba, discursivamente, tres veces por semana.

Ante su falta, vino una profesora, ahora sí, de historia, y joven, que en dos meses nos puso al día. Y empezamos a hablar en clase de Rosas, Mitre, Roca, Urquiza y otros, como debía ser. Me doy cuenta ahora de que Mitre, y algun otro, también usaron barba, pero esa disposición de arreglo masculino de la pilosidad facial ya no era el tema a resaltar.

Claro, la profesora llegaba a horario y eso le daba una ventaja enorme por sobre el discurseador anti barbudos. La nueva educadora nos asignaba a cada uno un tópico para investigar y exponer. Luego de la exposición del alumno, el curso debatía sobre la base de preguntas guía que ella elaboraba, o acotaciones que surgían de algún compañero.

El doctor ya no volvió más y confío en que gracias a eso la mayoría de nosotros terminó la secundaria con alguna idea de lo que habían significado aquellos tiempos y personajes que tuvieron que ver con la organización del país.

Nosotros, los compinches, nos cagábamos de risa del tipo y notábamos su deshonestidad y su hipocresía. Dudo que muchos más en el curso se hubieran dado cuenta. Estaba robando el sueldo yendo un cuarto del tiempo que le correspondía y por el que se le pagaba. ¿Qué digo?: en realidad no aportaba ni un cuarto: no aportaba nada. No preparaba la clase, no tocaba ni por asomo el tema curricular. Al menos podría haber divagado sobre aquellos tiempos históricos. Pero no, él estaba obsesionado con 'los barbudos', lo de ese presente.  Seguramente lo desestabilizaba alguna fuerte pulsión homosexual por la masculinidad que expresa una barba de guerrillero sudoroso en un uniforme verde olivo y a caballo.

Por suerte para él, su “esta gente” que no usaba barba y tenía los uniformes inmaculados, lo había podido salvar de ser sometido a sus instintos por aquellos sucios barbudos que al parecer poblaban sus pesadillas.



Esteban Cámara

Santa Fe, 4 de enero de 2018

martes, 26 de diciembre de 2017

El modelo Mitrista

Una de las muchas consecuencias nocivas del modelo agroexportador/importador de manufacturas es cultural:

Los gobernantes afectos a ese modelo y sus mandamases, los agroexportadores, consideran a estos últimos como los padres de la patria, los que "le dan de comer al resto" (sic). 

En ese clima cultural el trabajador no importa, porque para ellos la riqueza viene del suelo y del clima. Por supuesto que no es así, porque si no fuera por la gente que laborea sus campos no habría excedentes de riqueza. Pero como ellos piensan de esa manera tratan prácticamente como esclavos a sus peones, con salarios ruinosos, trabajando a destajo cuando al patrón se le cante, sin seguridad social, ni vacaciones. 

Y, peor aún, menos le importa el obrero fabril: "¿para qué fomentar la producción local si 'podemos' importar todo?". O el empleado público (parásitos que según su visión, viven de ellos), el maestro (para qué si para echar al voleo unas semillas de soja o bajar las naranjas del árbol no hace falta estudiar. Y, el jubilado, mucho menos: es una carga para ellos. Cuanto antes se mueran, mejor (y lo mismo hacen con sus padres, para heredar antes). 

Contra este modelo -Mitrista- han estado en lucha casi todos nuestros próceres. Sí, hasta de alguna manera, Sarmiento y Roca encarnaron cierta resistencia a esta visión.

El modelo agroesportador deja afuera a 30 millones de argentinos.

Mientras no derrotemos este modelo, mientras no entendamos que éste es el cáncer que nos está pudriendo por dentro, como sociedad no tenemos futuro.

Y hoy, el modelo Mitrista está a full.


Esteban Cámara
Santa Fe, 26 de diciembre de 2017

jueves, 7 de diciembre de 2017

Las y los descolgad@s

Hace algunas semanas al recibir Hwrench un premio por su labor, fue insultado por, aparentemente, brindar cobertura a las trapisondas del poder.

Aclaro que este señor es un periodista/operador comunicacional (soy incapaz de distinguir una cosa de otra a esta altura), que transita horarios y medios centrales en el espectro comunicacional argentino.

Al escuchar el insulto, Hwrench hijo quiso salir a trompear a uno, arrastrando a su novia por la alfombra cuando quiso detenerlo. Un papelón.

Nota aparte: los Hwrench se llamaban originalmente Huenchuleo, pero cambiaron su apellido por cierto antimapuchismo residual que ellos creyeron ver en la sociedad argentina. No sè, pregùntenle a ellos.

Hwrench hijo justificó su violencia argumentando que a su padre le habían dicho "Mapuche de mierda" y eso lo indignó de forma múltiple en lo personal, etnocultural, etc. Como lo certifica el video del momento en cuestión, en ningún momento insultaron a su etnia, sólo a la persona (Forro, fue el término exacto). Pero eso no importa cuando, como en este caso, un grupo de gente está tan cercana al poder real como los mapuches.

Antes de que se acallara el escándalo (en el cual no produjo demasiados comentarios la violencia que Hwrench hijo había ejercido sobre su novia cuando ésta quiso frenarlo en su "intento" de agresión al supuesto insultador) una periodista/panelista (no veo televisión, disculpen si no distingo una cosa de otra) publicó una serie de tweets que exacerbaron las pasiones.

"Los mapuches gobiernan hace mucho el mundo de las comunicaciones, no sé por qué nombrarlos los lastima". 

De aquí en más se desató un pandemonium que le costó mucho a esta persona, quien hasta el momento tenían más bien fama de "progre" (disculpenme de nuevo pero no conozco acabadamente la definición del término, menos aún en la cultura televisiva).

Entre pedidos de decapitación pública (convengamos que el tweet tal vez no sea "políticamente correcto" o correcto a secas... y nuevamente pido perdón por mi ignorancia) volvió a exacerbar a sus críticos escribiendo: 

-Yo soy una atea de mierda para muchos y no por eso ando agrediendo a mi pareja. La religión ya no es excusa para victimizarse. 

Aquí quiero hacer un alto porque la hermosa mujer comete un error, seguramente por ignorancia: El tema con los mapuches no es la religión, sino más bien el aspecto etnocultural.

'Me dijo mapuche… ¡Qué horror!' jajaja, agregó la señorita ya directametne sobre la hoguera.

Y luego:

"Se corrió el foco una vez más. Hwrenchito maltrató a su novia en público. No me importa si es negro, árabe, cristiano, ateo, judío o indio. No a la violencia de género. Lo importante es que un hombre maltrató a su novia porque le insultaron a su papi. Eso es lo que vi yo".

Tambien

"Ojalá fuera mapuche, pero soy una simple atea", bueno, seguimos con lo de la religión. Ufa.

Vuelta a insistir con el error cultural/religioso, empiezo a pensar que tal vez lo que indignó a los mapuches que 'parece que' abundan en los medios de comunicación es la negación de su condición etnocultural. No quiero ser racista, por eso digo 'parece'.

A esta altura conocidos periodistas de origen mapuche, incluso los más de izquierda, comenzaron a afilar sus machetes textuales y uno podía leer, por ejemplo hasta en socompa (un medio muy contracultural) una extensa y acalorada crítica de un periodista de ascendencia mapuche contra los dichos de la señorita.

Una de las cosas que recalcaba el mencionado periodista progresista mapuche (en Socompa) fue la negación de la influencia que tienen los mapuches en los medios de comunicación. Esto no sé si es muy sostenible si consideramos que la señora fue echada DE INMEDIATO del canal en el que trabajaba...

Alguien llego a sugerir que de seguir así seguramente hubiera cometido el delito de negar el genocidio mapuche.

En nuestras esferas política, comunicacional, judicial y pública, negar el genocidio mapuche seguramente le acarrearía al culpable la pérdida de trabajo (para muestra, este caso) y hasta alguna condena judicial impulsada por importantes organizaciones de defensa de la comunidad Mapuche como la DAMA (Delegación de Asociaciones Mapuches Argentinas), la AMMA (Asociación Mutual Mapuche Argentina) y otras, por no hablar de los problemas financieros que le puede significar a un medio que cobija a individuos con discurso antimapuche, dada las fuertes relaciones que tendrían (esto puede no ser tan así, puede ser simple apariencia, no me peguen, por favor) integrantes de la comunidad mapuche con las entidades financieras nacionales e internacionales.

-"Si pudiera elegir sería mapuche", osó decir, tal vez con efecto contrario a lo buscado.

Y, peor: -"Antimapuche yo, jajajajajaa. Ojalá fuera mapuche".

El a partir de allí ex jefe de la tweetera ajusticiada llegó a postear incluso:

"Repudio en forma absoluta y total los comentarios de @señorapanelista contra la comunidad mapuche. No representan la opinión del programa @Sobas_ok y tampoco la mía" 

Un conocido director de telefilmes aprovechó la volada para agredir a Carta Abierta, que no tenía nada que ver:

 "Volvió Carta Abierta. Qué suerte tiene esta intelectual que esto no es EEUU y puede seguir teniendo una carrera después de este comentario #NosTienenHartos". Wow, wow, parece que la señora ya no tiene más carrera, tranqui. Ahora debe estar màs tranquilo luego de que nos parecemos a papi EEUU.

Con la altura que lo caracteriza ("...esta intelectual...", puso, jajjjjj, que genio) el prominente pensador/realizador intentaba ridiculizar a la tweetera de quien nadie habría osado decir que fuera intelectual, prominente o no. Perdonen si no entendì mucho, son toda gente demasiado culta para mì, esta de la TV.

Otro animador televisivo , de constante diatriba filonazi ... ¡la acusó de feminazi!, jajajajajjjajjja.

En fin, no te metas con los mapuches. Mejor metete con los judíos a quienes matan sin problemas por la espalda por el sólo hecho de manifestarse reclamando  reconocimiento de sus derechos y dignidad.



Esteban Cámara
Santa Fe, 7 de diciembre de 2017

lunes, 4 de diciembre de 2017

La verdad, como soportarla

Hace unas cuantas décadas, en una reunión de agrupación de la facultad una de las chicas, de 20 o 21 años anunció que se casaba. Bueno, todo el mundo la saludó, la felicitó, etc. 

La amiga (esa amiga dominante y un poco brujilda que a veces a veces hay en las duplas hiperestables de amig@s) me pide a mí, dado que tenía algunos años más que ellos y estaba casado, que le diga a su amiga mi opinión sobre el matrimonio.

Bueno, el que me conoce sabe que peco de excesiva, incluso brutal, sinceridad (si es que esto existe). -Está bien, le dije... No recuerdo todo, pero sí la parte en que hablaba de la inconveniencia de la escasa madurez de ambos (el futuro marido también empezaba a transitar sus veinte), sumado al hecho de que estaban comenzando sus carreras universitarias. Les agregué que si fuera por mí prohibiría los matrimonios de personas de menos de 26 años, que primero es aconsejable recibirse y tener más o menos encaminada la cuestión laboral-financiera. Que a veces las maduraciones llevan por diferentes caminos a la gente, incluso terminando por convertirse en extraños, y eso era más que frecuente partiendo de tan temprana edad.

Otro de mis defectos (tal vez por Asperger) es que no voy controlando las reacciones de mis interlocutores mientras hablo y recién cuando terminé me dí cuenta de que la niña casadera estaba llorando a mares, la amiga-brujilda me miraba como la esposa de Macbeth al anterior rey y el resto de mis compañeros revoleaba los ojos como si hubiera terminado de pisotear un bebé frente a sus ojos. La atmósfera era como si alguien hubiera cometido un crimen ... ¡y lo peor es que era yo!

La futura desposada salió eyectada de la reunión. La amiga, luego de mirarme con una mirada que inequívocamente decía: "Te voy a destripar con mi regla-escuadra de acrílico y voy a colgar tus intestinos como guirnalda en el salón de actos", salió detras. 

Uno de los compañeros me vino a recriminar qué por qué le había dicho eso.
-Y bueno, dije, me preguntó...
 
¿Para qué preguntan si no quieren saber la verdad?



Esteban Cámara
Santa Fe, 4 de diciembre de 2017

sábado, 21 de octubre de 2017

Sobre originarios y aborígenes

Hace poco leí una discusión filológica sobre el término aborigen y si debiera justificarse o no su uso. La mayoría de los opinantes concluían que quería decir 'hacia el origen', o algo así por lo que su uso era sinonímico de 'originario' y más simple. Por lo tanto, mejor.

No coincide con lo que yo puedo testificar.

Hace exactamente tres décadas, leyendo una investigaciòn como material de base para una monografía de fisiología del aparato digestivo me encontré con una frase del tipo: "... el contenido gástrico se mueve en sentido aboral".

Jamás había leído esa palabra, aboral, así que fui a consultar a mi diccionario médico. Encontré que quería decir "sentido opuesto a la boca", o sea, hacia el extremo distal del apartado digestivo. El culo, simplificando. Pero no debo ir hacia lo escatológico. No debo.

Ampliando esa definición con otro libro, esta vez de antropología, leía que ab-origen era uno de los términos que se habían elegido, junto con indígena, en los comienzos de la conquista. El sentido era descalificatorio, las culturas originarias era aberraciones que iban "en contra del origen", desviadas, degeneradas. 

Culturas DE-GE-NE-RA-DAS. Y por ello, debían ser exterminadas.

Escribo esto en medio del dolor de la aparición sin vida de Santiago Maldonado, un chico rubio de ciudad (La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina) que dio su vida porque los originarios recuperen algo, alguito, una mínima tierra y dignidad (que para las culturas originarias eran casi palabras sinónimas). Y dio su vida en una lucha desigual, con palos y piedras contra gps, handys, armas largas, vehículos militares y uniformados acorazados. Fue hundida su enorme y joven humanidad en las frías aguas patagónicas para que Benetton, Lewis y otros ricachones (no importa mucho si argentinos o extranjeros, aunque sean esto último) puedan seguir acaparando los recursos de esos mismos pueblos (a quienes la derecha ignorante les niega pertenencia) que llevan allí siglos, milenios. Nuestros recursos.




Esteban Cámara
Santa Fe, 21 de octubre de 2017

domingo, 8 de octubre de 2017

14 verbos de Junio por Guevara

Roja semilla que America alumbró.
Limpia, baja de la higuera, la sangre de flor de escuela de tu voz
humana, que muda en muerte más se alzo.

Verde cristo del olivo de la sierra,
oración del oprimido, disparos de comunismo que se acuerdan
del olvido de los pobres de la tierra.

Guevara, Guevara libre, Guevara entero
Guevara, piel de guerrilla. Guevara, quimera en vuelo
Guevara, carne de ejemplo, mano de obrero.
Guevara, letra y destino,
Guevara recuerdo y duelo
Guevara, Guevara tiempos
Guevara nuevos.

Si queremos un modelo de hombre
un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo
un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros
de corazón digo, que ese modelo es el Che.” (Fidel)

Tan rosarina y cubana tu montura,
cambia el asma por las balas,
larga mochila de hidalgo la aventura,
que a la estrella de tu frente puso alas.

Serénese que usted va a matar un hombre, al asesino dijiste.
La herida que pare sueños no se esconde
cuando agranda los cimientos de su estirpe.

Guevara, utopía al hombro, carisma al fuego.
Árbol de pan de los hombres, niño con luz de alfarero.
Guevara, visión de rumbo, Guevara puerto.
Latido de sacrificio, precipicio a lo sincero.
Guevara, Guevara tiempos, Guevara nuevos.

Guevara, millón de rostros, rostros de pueblo.
Gran Guevara de los andes, que anima el crecer de un credo.
Guevara, salud del mundo, Guevara eterno.
Guevara, fe de justicia. Guevara, futuro en juego.
Guevara, Guevara tiempos, Guevara nuevos.
Guevara, Guevara tiempos, Guevara nuevos.

Intérpretes: Karel García, Aurora Feliú, Vicente Feliú, Pepe Ordáz
de Karel García, Dirección: Ernesto Llerena

Links al video:  Facebook                         Youtube

Esta canción me hizo acordar a un párrafo que hay grabado en el Monumento de Santa Clara, Cuba. Ese párrafo fue transcripto de un texto del Che en donde cuenta que, en los días de Guatemala, el decidió qué más que médicos hacen falta revolucionarios. 

Foto mía, Plaza de la Revolución, Santa Clara, abril de 2013
Unos pocos años después, en el desembarco desastroso en playa Las Coloradas en el Oriente Cubano, el Che tuvo que elegir entre una caja de balas y su mochila con insumos médicos. Y eligió la caja de balas. Este recuerdo me lo trajo esta canción en un verso que dice "Cambia el asma por las balas/Larga mochila de hidalgo la aventura".

Pocos años después de esta revelación guatemalteca, en medio del desastre inicial del desembarco, pasó esto en palabras del Che:

 «…en ese momento un compañero dejó una caja de balas casi a mis pies, se lo indiqué y el hombre me contestó con cara que recuerdo perfectamente, por la angustia que reflejaba, algo así como “no es hora para cajas de balas”, e inmediatamente siguió el camino del cañaveral (después murió asesinado por uno de los esbirros de Batista). Quizá esa fue la primera vez que tuve planteado prácticamente ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario. Tenía delante una mochila de medicamentos y una caja de balas, las dos eran mucho peso para transportarlas juntas; tomé la caja de balas, dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las cañas».

Fuente, Pasajes de la guerra revolucionaria, de Ernesto 'Che' Guevara, Editora Polìtica La Habana, 2008, Capítulo Alegría de Pío (2do. Cap.), Página 12 y Artículo en Granma 

A cincuenta años del crimen que quiso apagar tu gesta y encendió una estrella de luz cegadora:

SEAMOS COMO EL CHE.


Esteban Cámara
Santa Fe, 8 de octubre de 2017

domingo, 27 de agosto de 2017

Sobre las PASO 2017

Algunos compañeros se ilusionaban con que en diciembre de 2016 ya se hiciera insostenible el modelo macrista. Otros calculaban que para las primeras elecciones legislativas (2017) el revés en las urnas iba a ser tremendo, asemejando lo ocurrido con De la Rúa en el 2001. Hay que hacer la salvedad de que cuando asumió De la Rua el modelo neoliberal venía de más de 3 años de retroceso. En oposición a esto, Macri asume con un país desendeudado, con baja pobreza y desempleo y con grandes sectores de la población a cubierto en cuanto a equipamiento del hogar, vivenda y auto. Este capital acumulado en gran parte de las familias argentinas les permite que enfoquen sus ingresos en pagar los brutales aumentos de servicios (gas y electricidad, sobre todo, pero también en alimentación), sacrificando el turismo por ejemplo, pero a cubierto de muchas otras necesidades por la redistribución producida a lo largo de 12 años de gobierno populista. 

Nada de aquello que en el campo popular esperábamos ha pasado en 2017, transcurridas las PASO (y dudo que este panorama cambie para octubre). Por el contrario, sin sobrarle nada, el gobierno neoliberal, de los ceos y de los ricos, hasta ha rasguñado un par de puntos por sobre su performance de la primera vuelta de 2015. 

¿Cómo se explica esto? En todo proceso económico hay ganadores y perdedores, aún en las grandes catástrofes hay "ganadores". Claro, en nuestro país los ganadores en un proceso de ajuste como el actual deben ser menos de un 10%. Por ejemplo, yo tengo un salario bastante alto, estoy dentro del 15 % de mayores ingresos y sin embargo incluso a mi nivel ya se empieza a sentir el ajuste. Entonces, evidentemente dentro del 37% de los votos de Macri, hay un 27% de gente perjudicada pero que a pesar de eso lo elige. 

Para explicar esto hay que poner en juego el fenómeno de la posverdad y la hegemonía cultural que produce la alianza empresarios-medios de comunicación-tribunales-gobierno, instalando en cierta gente (la que expropió su subjetividad a los poderes fácticos y sus usinas culturales) eslógans huecos como: "se robaron todo", "generaron una cultura de planeros y subsidiados que no quieren trabajar (expresado en el "garralapala kuka") ni pagar lo que corresponde", "la plata para el Garrahan y que el fútbol junte tapitas", y otros desatinos semejantes,

A la potencia de la hegemonía cultural de la alianza , evidentemente le alcanza para colonizar a algo más de un cuarto de la población (habría que agregar parcialmente a algunos que se dan cuenta del ajuste, pero no de que la única forma de frenarlo es aglutinar alrededor del opositor verdadero y más votado).

En lo personal, al proceso de Macri siempre le calculé al menos 5 años hasta que el ajuste (brutal, de no haber sido por lo señalado en el punto anterior) empiece a hacer mella en la gente.

En realidad ellos los del gobierno, (y cualquiera que sepa alguito de economía) saben que no va a venir ningún período virtuoso de 20 años de crecimiento. La economía argentina necesita dólares, siempre, por razones estructurales. Con gobiernos populistas y con gobiernos liberales (hay que elegir: es uno u otro). Con los gobiernos populistas el problema se palia con retenciones y tratando de sustituir la mayor cantidad de importaciones, al par de fortalecer el mercado interno, la producciòn y el empleo. Los liberales "solucionan" esta dólardependencia vía endeudamiento. 

Por eso en el 2001 (luego del otro ciclo neoliberal) terminamos con una deuda que representaba el 160 % del PBI, que el kirchnerismo bajó a menos de un 40% (y con baja denominaciòn en divisas extranjeras y en manos privadas-extranjeros). Cambiemos casi duplicó ese porcentaje, aumentando peligrosamente al mismo tiempo la proporción de deuda en dólares y en manos privadas. El bono a 100 años (2017), directamente es una burla y fue calificada por lectores de prestigiosas publicaciones financieras como la política económica más loca del mundo. 

Este nivel de endeudamiento se va a hacer insostenible para 2022, a más tardar. O sea que el modelo cambiemos va a terminar a menos de 8 años de iniciado y, lamentablemente, en medio de un gran descalabro social, tal vez peor que el de 2001.




Esteban Cámara
Santa Fe, 25/08/2017

sábado, 5 de agosto de 2017

La desinformaciòn

Siempre me llamó la atención el posicionamiento político de M., una compañera de trabajo.

Resulta que la mina venía de una familia peronista y tenía algo, alguito, de conciencia social y, si no me equivoco, creo que se definía como "de izquierda". Había sido muy buena alumna (esto no es un elogio: entre otras cosas, en mi definición, implica ser bastante conformista) y tenía dos títulos universitarios y un posgrado, no obstante, para un conocedor, era obvio que "le faltaron libros", fuera de los de texto.

Lo notable del caso era el antiperonismo visceral que tenía. Siempre asociaba el peronismo con el patoterismo y la corrupción, siguiendo la agenda político cultural de la oligarquía. No obstante, no dejaba de reconocer y valorar los avances sociales. Ella siempre decía que lo había heredado de su padre, peronista del '45 y obrero privilegiado (por su trabajo en una empresa estatal de muy muy buenos sueldos), tanto al reconocimiento por lo social, como al rechazo por lo que ella daba como implícito del peronismo: el patoterismo.

En su vida, con el tiempo se fue haciendo cada vez más notorio el individualismo y la afiliación de clase burguesa, cosa que intentó tal vez  compensar con alguna circunstancial filiación trotskista...

Cierta vez, para algún 23 de agosto, le saqué el tema de Felipe Vallese, peronista y uno de los primeros desaparecidos. Yo, no se si muy conscientemente, intentaba hacerla despertar un poco de aquella "vinculación" del marketing hegemónico entre peronismo y violencia. No tenía ni idea, jamás había oído hablar del tema.

Una digresión: cuando yo empezaba a militar en política, con tiernos 12 añitos recuerdo que visité un museo cercano a mi casa y ví los restos de los incendios de iglesias de 1955. Según ese museo, administrado por la iglesia, los mismos habían sido provocados porque las "hordas peronistas" no habían soportado que la iglesia no quisiera canonizar a Evita. Nada decían de que habían producido en las horas sucesivas de los bombardeos de plaza de mayo y la muerte de cientos de civiles por parte de aviones de la marina y la fuerza aérea en cuyos fuselajes, invariablemente, estaban pintadas cruces y/o la leyenda Cristo Vence.

Otro tanto podríamos decir sobre los fusilamientos de militantes peronistas en el año 1956, o de cómo la inmensa mayoría de las víctimas del genocidio de la dictadura 1976-83 pertenecían a ese colectivo ideológico. A despecho de las acusaciones de violencia que pesan sobre ese colectivo, si uno se fija bien, la enorme mayoría de las víctimas de la violencia política en nuestro país, fueron peronistas.

Creo que el ejemplo de mi compañera de trabajo es un buen ejemplo de cómo, por un poquito de individualismo y otro poco de desinformación, la hegemonía cultural le va corriendo los ejes a las personas, hasta convertirlas en sus lacayos. Sobre todo aquellos que tienen baja consciencia de clase y mucha formación (sí, mucha formación 'formal', pero poca calle), suelen convertirse fácilmente en rehenes de las agendas corporativas del establishment.




Esteban Cámara
Santa Fe, 31 de julio de 2017

jueves, 6 de julio de 2017

Tres hermanos

Primero, un pequeño extracto de la letra de esta canciòn:

Ojo que no mira más allá no ayuda al pie...
Ojo que no mira más acá tampoco fue...
Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve.
Óyeme esto y dime lo que piensas tú.

Silvio Rodríguez: Fábula de los tres hermanos

Se podría decir que hoy por primera vez escuché esta canción. 

Empieza así:

De tres hermanos el más grande se fue
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Iba despierto y bien atento a cuanto iba a pisar

De tanto en esta posición caminar
Ya nunca el cuello se le enderezó
Y anduvo esclavo ya de la precaución
Y se hizo viejo, queriendo ir lejos, con su corta visión

Ojo que no mira más allá no ayuda al pie.

Bien, coincidí, harto ya de la gente que no va a ninguna parte de tan precavido, atento al detalle y desconfiado.

Pero Silvio, sigue:

De tres hermanos el de en medio se fue
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Iba despierto y bien atento al horizonte igual

Pero este chico listo no podía ver
La piedra, el hoyo que vencía a su pie
Y revolcado siempre se la pasó
Y se hizo viejo, queriendo ir lejos, a donde no llegó

Ojo que no mira más acá tampoco fue

Aquí medio que me pegó, me pegó feo. Soy de los que miran mucho el horizonte, cuidando el rumbo por sobre los detalles y accidentes del proceso. Claro, por ser así he sufrido machucones, revolcadas y diversas lesiones, como fracturas de tobillo, por ejemplo. Literalmente. Algo falla con este enfoque, debo reconocer.

Y Silvio, siguió:

De tres hermanos el pequeño partió
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Una pupila llevaba arriba y la otra en el andar

Y caminó, vereda adentro, el que más
Ojo en camino y ojo en lo por venir
Y cuando vino el tiempo de resumir
Ya su mirada estaba extraviada entre el estar y el ir

Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve

Bueno, al principio me desconcertó. ¿Pero qué coño? ¿Hablamos del socialismo y el capitalismo? ¿O de cualquier viaje, cualquier proyecto? ¿De la vida?, en fin.

Seguramente de todo, de nada, un poco de esto y de aquello.

Entonces, ¿que me dice? No es nada asertivo, es, creo, mayéutica, pregunta.

Tal vez no venga a cuento, pero recuerdo ahora una discusión que oí al pasar en Centro Habana entre un joven trigueño y una señora flaquita y muy mayor que se quejaba del problema del agua, eterno disgusto habanero. En realidad, supuse la discusión porque sólo escuché a la viejita cuando le respondía al joven "Voy a creer en la revolución cuando tenga agua". El muchacho quedó sin respuesta. Esos "detalles" pueden derribar construcciones enormes: La corruptela, la bolsa negra (mercado negro en donde los empleados deshonestos venden lo que roban en sus empresas estatales: alimentos, "petróleo", pintura, etc.), la falta de agua, viviendas inadecuadas, ciertas "lagunas" en la logística de medicamentos, los problemas de transporte. No hay que descuidar nada.

Volviendo al tema, creo que la respuesta se la debe dar cada uno. Para mí, lo importante es mantener el foco en el rumbo, en el horizonte (el socialismo, en mi caso), pero sin dejar de atender a la visión periférica, a lo que está "debajo", "al costado", está "sesgado" o es muy "pequeño". Esos pequeños detalles (a veces convertidas en tragedias individuales) que pueden hacer naufragar un viaje, un proyecto, un sistema que en los papeles puede parecer perfecto.


Para escuchar:
Fábula de los tres hermanos, canción de Silvio Rodríguez, por su autor.
https://www.youtube.com/watch?v=7_G5SICGq24



Esteban Cámara
Santa Fe, 06/07/2017

sábado, 1 de julio de 2017

Sobre el populismo

Desde el poder (y sus monigotes de cierta pseudo izquierda) se suele denostar a los movimientos de liberación latinoamericanos con el mote de populismo. Yo, particularmente, le he pedido a varios de ellos una definición sobre el tema y he obtenido solamente silencio, balbuceos y vaguedades vinculadas a la demagogia.

La demagogia consiste en el empleo de la adulación, desinformaciòn y falsas promesas hechas con el sólo objeto de dominar al pueblo en forma tiránica. Ya veremos si esto tiene alguna relación con el populismo.

El populismo en Hannah Arendt y otros politólogos europeos.

Al finalizar la segunda guerra mundial con la desaparición de la amenaza racista, genocida y hegemonista del fascismo, quedaba en pie todavìa, al menos para la visión no menos hegemónica capitalista euro-estadounidense, la amenaza del socialismo soviètico. Es ahì donde aparece Arendt (antigua discípula de Heidegger) para intentar denostar al socialismo, englobándolo en un concepto común con el fascismo. Nace así la definición del Populismo tal cual es manejada actualmente por la hegemonìa burguesa europea y sus afiliados de todo el mundo.

En esta concepción, el populismo nace de  la construcción de un enemigo del pueblo que, en el caso de los nazis vendrían a ser los judíos y los socialistas, mientras que en el caso soviético serían los capitalistas, la nobleza y los explotadores en general. Merece mención el hecho de que uno de los enemigos era inventado (el judío como la amenaza de europa... jajajajajj), mientras que el otro es muy real. Pero eso, obviamente, fue conscientemente pasado por alto por los capitalistas euro-yanquis y sus tribunas de doctrina comunicacional. En nuestros días esta definición perturba el desempeño de cualquier fuerza política que se proponga cambiar el status quo.

En este magisterio intelectual, tampoco importa la situación particular de los países post coloniales, como los países sudamericanos. Allí sí, como en el caso ruso, hay verdaderos enemigos del pueblo y de las naciones: el colonialismo y sus aliados oligárquicos internos. Ese enemigo postergó una y otra vez la independencia económica, la libertad individual y nacional y expolió los recursos de esos pueblos. En los países post coloniales, la consigna es brutal: Patria o Muerte, Liberación o Dependencia. A esto es casi imposible que lo entienda el europeo promedio, que ve en el componente nacional de estas reivindicaciones, un toque fascista. Hay que entender a Mariátegui, que ya había explicado el carácter revolucionario del nacionalismo en las sociedades post coloniales.

El populismo segùn Laclau


En las décadas finales del siglo XX aparecen Laclau y otros sociólogos y politicólogos con una definición bastante más comprensiva de lo que es el populismo. En este universo cultural, el populismo pasa a ser entendido como un articulador de todos los antagonismos, lo que es el espacio fundante de la política. DIce Laclau que si no hubiera antagonismo, habría solamente administración, no habría política. Esto es imposible.

Para Laclau, el populismo es claramente una estrategia de relación entre el significante "Político" y el significante "Pueblo".

Ahora bien, habida cuenta de que toda política necesita de una relación con el pueblo (al menos, en democracia) ¿que es lo diferente de "Populismo"?: Los grupos políticos que buscan diferenciarse, por izquierda o por derecha, del populismo se consideran a sí mismos como "Científicos" o "Racionales".

Yo hace cerca de una década encontré que la esencia política del populismo se podría definir claramente en la articulación de la relación que tienen los dos tipos antagonistas de política, Científica versus Populista, con las necesidades del pueblo. Los políticos "Científicos" le dicen al Pueblo: Ustedes necesitan Esto, y ese contenido vale lo mismo si es de izquierda que si es de derecha, la definición de la política es previa al contacto con el Pueblo.

El populismo según Perón:

PRIMERO: CAPTAR LA MASA
Yo empecé a realizar esto personalmente desde la Secretaría de Trabajo y Previsión.
¿Cuál era la orientación? La primera regla que yo cumplí fue: decir la verdad y actuar sincera y lealmente, porque sabía que: la masa estaba descorazonada por la falta de sinceridad y lealtad, y por la mentira permanente con que habían procedido los que habían actuado antes que yo.
Le prometían todo y no le daban nada. Entonces yo empleé un sistema distinto. No prometer nada y darles todo. En vez de la mentira, decirles la verdad. En vez del engaño, ser leal y sincero y cumplir con todo el mundo.
Lógicamente, para analizar un problema, leal y sinceramente, no es suficiente con tener la intención, porque muchas veces en la vida no se puede tener la seguridad de si se podrá cumplir con lo que se promete, ya que no se trata sólo de intención, sino también de posibilidades.
Cuando empezamos nosotros a trabajar, recibimos a todo el que viniera, creando una organización que permitía a todos los argentinos, pobres, ricos, malos, buenos, blancos o negros, que viniesen allí a escucharnos.
Yo los recibía a todos, los saludaba y después les decía qué pensaba yo y cómo creía que debían resolverse los problemas.
Si llegaban diez, les hablaba; si llegaban dos, también les hablaba; si eran diez mil, mejor. Así el número fue creciendo, y cuando quise acordarme tenía el predicamento político que yo necesitaba para comenzar a accionar.
Yo siempre prefería, en vez de hablar a hombres, hablar a organizaciones.
¿Por qué? Por la misma causa que cuando uno quiere juntar todas las hormigas, no las agarra de a una, sino que va al hormiguero y las agarra allí. Entonces, yo me dediqué a los hormigueros, con cierto provecho. ¿Por qué? Porque ellos vieron que lo que yo les decía, hacía. Ellos vieron que me traían sus inquietudes y las veían satisfechas. Es decir que yo no era un "macaneador" más. Por lo menos, prometía ser un hombre que hacía las diligencias necesarias para cumplir lo que ellos querían.
(CONDUCCIÓN POLÍTICA, JUAN PERÓN: CAPÍTULO II, CARACTERÍSTICAS DE LA CONDUCCIÓN MODERNA).

El subrayado es mío

Muchos hacen hincapié en este párrafo en el tema de los hormigueros y las hormiguitas. Eso no es lo importante Lo importante es esa pregunta con la cual la política interroga al pueblo. Y hay sólo 2 posiciones: una es la que ya definió lo que el pueblo necesita, lo que el otro necesita.  A esta polìtica se la suele llamar polìtica cientìfica o racional. 

Mientras que la otra posición, la populista, empieza con lo que es la pregunta fundamental en la politica. Esa pregunta, en un país post colonial, es la pregunta Revolucionaria por excelencia

Esto es el tan denostado populismo. Nada que ver con lo que dicen Hannah Arendt y otros politicólogos europeos. Yo defino al populismo como a lo que interroga al pueblo respecto de sus necesidades y de cómo satisfacerlas, y luego trata de cumplir con ese deseo, convertido en mandato. Los restantes posicionamientos (tanto de izquierda como de derecha, quienes se consideran a sí mismos 'política científica') le dicen al pueblo "Ustedes necesitan esto". 

El populismo, en cambio, pregunta "¿Ustedes, qué necesitan?".



Esteban Cámara
Santa Fe, 01 de julio de 2017