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lunes, 3 de diciembre de 2018

El mito de la carrera de espermatozoides


La idea de la 'olimpíada de espermatozoides' es sólo un mito machista
Fuente: Aeon magazine  
Antes de que la ciencia pudiera arrojar luz sobre la reproducción humana, la mayoría de las personas pensaba que la vida surgía por generación espontánea a partir de materia inanimada. Eso cambió ligeramente a mediados del siglo XVII, cuando los filósofos de la naturaleza pudieron (apenas) ver el óvulo femenino, o huevo, a simple vista. Entonces, teorizaron que toda la vida fue engendrada en el momento de la creación divina; una persona existía dentro de la otra, en los óvulos de una mujer, como las matríoskas rusas. Esta visión de la reproducción, llamada preformacionismo, se adaptaba bien a la ideología oligárquica. "Al poner un linaje dentro del otro", observa la bióloga y escritora de desarrollo portuguesa Clara Pinto-Correia en The Ovary of Eve (1997), la 'preformación podría funcionar como una doctrina antidemocrática "políticamente correcta", legitimando implícitamente el sistema dinástico. Por supuesto, los principales filósofos naturales de la Revolución Científica, claramente, no pertenecían a la clase de los siervos'.

Uno podría pensar que, a medida que la ciencia progresara, aplastaría la teoría de la matríoska a través de su lúcida lente biológica. Pero eso no es precisamente lo que ocurrió; en cambio, cuando el microscopio finalmente permitió a los investigadores ver no solo los óvulos sino el esperma, la teoría de la preformación se transformó en un nuevo concepto político aún más patriarcal: ahora, para los filósofos y algunos investigadores de la reproducción, el óvulo era simplemente un receptáculo pasivo a la espera de que llegue el vigoroso esperma y desencadene el desarrollo.

¿Y el esperma? La cabeza de cada espermatozoide ‘contenía’ (!) un pequeño ser humano preformado, un homúnculo, para ser exactos. El matemático y físico holandés Nicolaas Hartsoeker, inventor de microscopios, dibujó su imagen del homúnculo cuando el esperma se hizo visible por primera vez en 1695. En realidad, él no vio el homúnculo en la cabeza del esperma, como reconoció en ese momento, pero se convenció a sí mismo de que estaba allí.
 
Espermatozoide de Hartsoeker, apaisado por EC por cuestiones de diseño. El esquema original es vertical e imagina  claramente un hombrecito agachado en la cabeza de la célula haploide, como si estuviera alerta a alguna orden ('preparados, listos, YA!'). Fuente: wikipedia.

Los microscopios más poderosos, eventualmente, relegaron el homúnculo al basurero de la historia, pero la idea subsecuente no cambió demasiado. En particular, el legado del homúnculo sobrevivió en la persistente noción del óvulo como un participante pasivo en la fertilización, esperando que el esperma activo nade a través de una gran cantidad de desafíos para perpetuar la vida. Es comprensible, aunque desafortunado, que un público lego pueda adoptar estos paradigmas y metáforas erróneas y sexistas. Pero los biólogos y los médicos son los verdaderos culpables.

La antropóloga estadounidense Emily Martin, ahora en la Universidad de Nueva York, describió esa idea como un "cuento de hadas científico": una imagen de óvulos y espermatozoides que sugieren que "los procesos biológicos femeninos son menos valiosos que sus contrapartes masculinas" y que, por lo tanto, "las mujeres valen menos que los hombres". El ovario, por ejemplo, se representa con un stock limitado de óvulos de inicio que se van agotando durante el resto de su vida, mientras que se dice que los testículos producen esperma nuevo durante toda la vida. La producción de óvulos humanos es descripto comúnmente como "desperdicio" porque, de las 300,000 células iniciadoras de huevos presentes en la pubertad sólo se liberarán 400 óvulos maduros; sin embargo, ese adjetivo rara vez se usa para describir la producción de por vida de un hombre, consistente en más de 2 billones de espermatozoides. Ya sea en la prensa popular o científica, el apareamiento humano se retrata comúnmente como un gigantesco evento de natación / maratón olímpica en el que el espermatozoide más rápido y en mejor forma gana el premio de fertilizar el óvulo. Si esta narrativa fuera solo un remedo perjudicial de nuestro pasado sexista, una fantasía masculina ofensiva basada en una ciencia incorrecta, eso sería lo suficientemente malo, pero la aceptación actual de esa información sesgada impide tratamientos de fertilidad que son cruciales para hombres y mujeres por igual.

Para comprender cómo llegamos aquí, un recorrido por la historia puede ayudar. La comprensión científica de las células sexuales y el proceso de la concepción humana es un desarrollo relativamente reciente. Un óvulo, la célula más grande en un cuerpo humano, es apenas visible a simple vista, y es un poco más pequeño que el punto que marca el fin de esta oración. De la misma manera, la célula más pequeña del cuerpo humano, un espermatozoide, es completamente invisible para el ojo humano.

Los espermatozoides eran desconocidos para la ciencia hasta 1677, cuando el científico amateur holandés Antonie van Leeuwenhoek observó por primera vez el esperma humano bajo un microscopio (a diferencia de Hartsoeker, creyó que eran parásitos). Casi al mismo tiempo, se dio cuenta de que el ovario humano producía óvulos, aunque no fue hasta 1827 cuando el biólogo alemán Karl Ernst von Baer informó por primera vez observaciones reales de óvulos humanos y de otros mamíferos.


Dibujos de espermatozoides de Leeuwenhoek (ca. 1677). Fuente: wikipedia

Después del descubrimiento de los espermatozoides por parte de Van Leeuwenhoek, pasó otro siglo antes de que alguien se diera cuenta de que éstos eran necesarios para fertilizar los óvulos. Esa revelación se produjo en la década de 1760, cuando el sacerdote italiano y científico natural Lazzaro Spallanzani, experimentando con ranas macho que vestían pantalones ajustados de tafetán, demostró que los huevos no se convertirían en renacuajos a menos que el esperma se arrojara al agua circundante. Curiosamente, hasta que Spallanzani anunció sus hallazgos, se pensó ampliamente, incluso por van Leeuwenhoek durante algunos años, que los espermatozoides eran parásitos diminutos que viven en el semen humano. Recién un siglo después (1876), el zoólogo alemán Oscar Hertwig demostró la fusión de esperma y óvulo en erizos de mar.

Finalmente, microscopios poderosos revelaron que un eyaculado humano promedio, con un volumen de alrededor de media cucharadita, contiene unos 250 millones de espermatozoides. Pero una pregunta clave sigue sin respuesta: "¿Por qué tantos?" De hecho, los estudios muestran que las tasas de embarazo tienden a disminuir cuando la eyaculación de un hombre contiene menos de 100 millones de espermatozoides.

Claramente, entonces, un poco menos de la mitad de los espermatozoides en un eyaculado humano promedio son necesarios para la fertilidad normal. Una explicación muy popular de esto es considerarla como una competencia de espermatozoides, lo que se deriva de la noción machista-masculina de que los espermatozoides compiten para fertilizar, a menudo con el argumento adicional de que más de un macho podría estar involucrado (y esto nos remite a la eugenesia y al darwinismo social, nota del traductor). Como en una lotería, cuantos más boletos compre, más probabilidades tendrá de ganar. La selección natural, según éste pensamiento, aumenta el número de espermatozoides en una especie de carrera armamentística con premio de fertilización.

Los ejemplos llamativos de la competencia de espermatozoides abundan en el reino animal. Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, viven en unidades sociales que contienen varios machos adultos que participan regularmente en apareamientos promiscuos; las hembras son apareadas por múltiples machos. Numerosas características, como testículos notoriamente grandes, reflejan un nivel particularmente alto de producción de esperma en tales especies de mamíferos. Además de testículos grandes, presentan una rápida producción de espermatozoides, altos recuentos de espermatozoides, alto promedio de espermatozoides grandes (que contienen numerosas mitocondrias generadoras de energía que son usadas para mejorar la propulsión), conductos espermáticos muy musculosos, vesículas seminales y glándulas prostáticas grandes y altos recuentos de glóbulos blancos en el semen (para neutralizar los patógenos de transmisión sexual). Las vesículas y la glándula prostática juntas producen un fluido seminal, que puede coagularse para formar un tapón en la vagina, bloqueando temporalmente el acceso de otros machos.

La opinión popular, e incluso muchos científicos, perpetúan el mismo escenario de "guerra de espermatozoides" para los seres humanos, pero la evidencia apunta en una dirección diferente. De hecho, a pesar de varias afirmaciones espeluznantes de lo contrario, no hay pruebas convincentes de que los hombres estén biológicamente adaptados para la competencia espermática. La historia de la abundancia de espermatozoides en el apareamiento promiscuo de chimpancés contrasta con lo que vemos en otros primates, incluidos los humanos. Muchos primates viven en grupos con un solo macho reproductor, carecen de competencia directa y tienen testículos notablemente pequeños. En todos los estudios relevantes, los humanos se muestran como primates que viven en grupos de un solo macho, incluida la familia nuclear típica. Los testículos humanos, del tamaño de una nuez, son solo un tercio del tamaño de los testículos de chimpancé, que son casi tan grandes como los huevos de gallinas. Además, mientras que la eyaculación de chimpancé contiene pocos espermatozoides anormales, el semen humano contiene una gran proporción de células de desecho. Los controles de calidad en la eyaculación humana aparentemente se han relajado en ausencia de una competencia directa de esperma.

El paso de los espermatozoides se parece más a una carrera de obstáculos militar que a una carrera de natación comùn.

Para las especies que no están expuestas regularmente a la competencia directa de espermatozoides, la única explicación alternativa prometedora para los recuentos de espermatozoides altos apunta hacia el incremento de la variación genética. En un par de artículos raramente citados publicados hace más de cuatro décadas, el biólogo Jack Cohen de la Universidad de Birmingham en el Reino Unido observó una asociación entre el recuento de espermatozoides y la generación de copias de cromosomas durante la producción de espermatozoides. Durante la meiosis, un tipo único de división celular que produce células sexuales, los pares de cromosomas intercambian trozos de material a través de 'crossing over' (cuando se separan, los cromosomas homólogos no siempre se comportan como 'unidades genéticas', dado que pueden intercambiar parte de sus segmentos de material genético, nota del traductor).

Modificado de wickoffschools.org
https://sites.google.com/a/wyckoffschools.org/cells-and-heredity/home/chapter-5-1/crossing-over

Lo que Cohen descubrió es que, en todas las especies, los recuentos de espermatozoides aumentan en conjunto con la cantidad de 'crossing over' durante su producción. El 'crossing over' aumenta la tasa de variación, que es la materia prima esencial para la selección natural. Piense en la producción de esperma como un tipo de lotería en la que se imprimen suficientes boletos (espermatozoides) para que coincidan con todos los números disponibles (o sea, las diferentes combinaciones genéticas).

Otros hallazgos van en contra también de la creencia popular. Por ejemplo, la mayoría de los espermatozoides de mamíferos no nadan en todo el tracto femenino, sino que se transportan pasivamente en parte, o en su mayor parte, mediante el bombeo y los movimientos de la matriz y los oviductos. Sorprendentemente, el esperma de los mamíferos más pequeños tiende a ser más largo en promedio que el esperma de los mamíferos más grandes: un espermatozoide de ratón es más largo que el esperma de una ballena. Pero incluso si estos fueran de tamaño equivalente, nadar hasta el óvulo se hace más largo cuanto más grande sea una especie. De hecho, podría ser factible que un espermatozoide de ratón nadara hasta el huevo, pero es imposible que un esperma de ballena azul aún, más pequeño, pueda nadar sin ayuda 100 veces más distancia que el primero dentro del tracto genital femenino. Evidencia convincente, en cambio, ha revelado que los espermatozoides humanos se transportan pasivamente en distancias considerables mientras viajan a través de la matriz y suben los oviductos. ¡Demasiados puntos en contra de la teoría de la 'olimpíada de espermatozoides'!

De hecho, entre los 250 millones de espermatozoides de la eyaculación humana promedio sólo unos pocos cientos terminan en el lugar de fertilización: el oviducto. El paso de esperma por el tracto femenino es más parecido a una carrera de obstáculos militar extremadamente desafiante que a un sprint de natación estándar. El número de espermatozoides se reduce progresivamente a medida que migran en el tracto femenino, de modo que menos de uno en un millón del eyaculado original rodeará el óvulo en el momento de la fertilización. Cualquier esperma con anomalías físicas se elimina progresivamente en el camino, de manera que los sobrevivientes que rodean el óvulo terminan resultando una muestra aleatoria de esperma intacto.

Muchos espermatozoides ni siquiera llegan al cuello de la matriz (cuello uterino). Las condiciones ácidas en la vagina son hostiles y los espermatozoides no sobreviven allí por mucho tiempo. Al atravesar el cuello uterino, muchos espermatozoides que escapan de la vagina quedan atrapados en el moco cervical. Allí son atrapados los que presentaron deformidades físicas. Además, cientos de miles de espermatozoides migran hacia canales laterales, llamados criptas, donde se pueden almacenar por varios días. Relativamente pocos espermatozoides viajan directamente a través de la cavidad de la matriz, y los números se reducen aún más durante la entrada en el oviducto. Una vez en el oviducto, los espermatozoides se unen temporalmente a la superficie interna, y solo algunos son liberados y se les permite acercarse al óvulo.

La idea de que el esperma fertilizante es una especie de campeón olímpico ha ocultado el hecho de que un eyaculado puede contener demasiados espermatozoides. Si los espermatozoides rodean al óvulo en cantidades excesivas, el peligro de fertilización por más de uno (polispermia) aparece … y eso es catastrófico. La polispermia ocurre ocasionalmente en humanos, especialmente cuando los padres tienen un conteo muy alto de espermatozoides. En el resultado más común en el que dos espermatozoides fertilizan un óvulo, las células del embrión resultante contienen 69 cromosomas en lugar de los 46 habituales. Esto siempre es fatal, y generalmente resulta en un aborto espontáneo. 

Aunque algunos individuos sobreviven hasta el nacimiento, siempre expiran poco después. Debido a que la polispermia generalmente tiene un desenlace fatal, la evolución evidentemente ha conducido a una serie de obstáculos en el tracto reproductivo femenino que limitan estrictamente el número de espermatozoides que pueden rodear un óvulo.

La polispermia tiene implicaciones prácticas para la reproducción asistida en casos de fertilidad comprometida o infertilidad. Por ejemplo, el procedimiento estándar original de introducción de semen en la vagina para la inseminación artificial ha sido reemplazado por inyección directa en el útero (inseminación intrauterina o IUI). La introducción directa de semen en el útero evita la reducción del número de espermatozoides que normalmente ocurre en el cuello uterino, donde el moco elimina el esperma físicamente anormal. Los análisis de los datos clínicos han revelado que el depósito de 20 millones de espermatozoides en el útero (menos de una décima parte del número en la eyaculación promedio) es suficiente para igualar la tasa de embarazo por coito natural.

El número de espermatozoides se vuelve aún más importante cuando se trata de la vitrofertilización (FIV), con la exposición directa de un óvulo al esperma en un recipiente de vidrio. Esto evita todos los filtros naturales entre la vagina y el óvulo. Las FIV’s iniciales tendían a usar demasiados espermatozoides. Esto reflejaba el comprensible objetivo de maximizar el éxito de la fertilización, pero ignoraba los procesos naturales. Un número elevado de espermatozoides, entre 50,000 y 0.5 millones, deprimió cada vez más la tasa de fertilización. Se lograron tasas óptimas con solo 25,000 espermatozoides alrededor de un óvulo. Tanto la IIU como la FIV aumentaron potencialmente el riesgo de polispermia y la probabilidad de aborto involuntario.

La fertilización humana es una lotería gigantesca con 250 millones de boletos: para los espermatozoides saludables, fertilizar al óvulo es tener suerte en la lotería.

La posibilidad de la polispermia arroja nueva luz sobre la importancia del conteo de espermatozoides. Las discusiones sobre la competencia de los espermatozoides generalmente se enfocan exclusivamente en maximizar el conteo pero, como es común en la biología, debe ocurrir alguna clase de negociación. Mientras que la selección natural puede llevar a un aumento en la producción de esperma cuando los machos compiten directamente, también favorecerá los mecanismos en el tracto femenino que restringen la llegada de espermatozoides alrededor del óvulo. En el apareamiento promiscuo de primates como los chimpancés, el aumento de la longitud del oviducto en las hembras aumenta la producción de esperma en los machos. Esto presumiblemente limita el número de espermatozoides que se acercan al óvulo. También muestra que el papel de la mujer en la fertilización no es en modo alguno tan pasivo como a menudo se supone.

La idea arraigada de que "el mejor esperma gana" sugiere la posibilidad de algún tipo de selección, pero es difícil imaginar cómo podría suceder esto. El ADN en la cabeza de un espermatozoide está estrechamente aglutinado y es prácticamente cristalino. Entonces, ¿cómo podrían detectarse sus propiedades desde el exterior? Los experimentos en ratones indican, por ejemplo, que no hay selección en base a si un espermatozoide contiene un cromosoma Y (determinante de sexo masculino) o un cromosoma X (determinante femenino). Parece mucho más probable que la fertilización humana sea una lotería gigantesca con 250 millones de boletos, en la cual, para los espermatozoides saludables, una fertilización exitosa es esencialmente suerte en el bolillero.

Otras características desconcertantes de los espermatozoides también esperan una explicación. Por mucho tiempo se ha sabido, por ejemplo, que el semen humano contiene una gran proporción de espermatozoides estructuralmente anormales con defectos obvios, como colas dobles o cabezas diminutas. La hipótesis del "esperma kamikaze" propuso que estos espermatozoides de hecho cumplen diferentes funciones en la competencia, como bloquear o incluso matar al esperma de otros hombres. Sin embargo, esto ha sido efectivamente desacreditado.

La noción arraigada de que los espermatozoides humanos, una vez eyaculados, se involucran en una carrera frenética para alcanzar el óvulo ha ensombrecido completamente la verdadera historia de la reproducción, incluida la evidencia de que muchos espermatozoides no se lanzan hacia el óvulo sino que se almacenan durante muchos días antes de continuar. Durante mucho tiempo se aceptó como un hecho establecido de que el esperma humano sobrevive solo durante dos días en el tracto genital de una mujer. Sin embargo, a partir de mediados de la década de 1970, las evidencias crecientes revelaron que los espermatozoides humanos pueden sobrevivir intactos durante al menos cinco días. Ahora se acepta ampliamente un período prolongado de supervivencia de los espermatozoides, que podría vivir en los genitales femeninos hasta 10 días o más.

Abundan otros mitos. Mucho se ha escrito sobre el moco producido por el cuello uterino humano. En los llamados métodos "naturales" de control de la natalidad, la consistencia de la mucosidad que sale del cuello uterino se ha utilizado como un indicador clave. Cerca de la ovulación, el moco cervical es delgado y tiene una textura acuosa y resbaladiza. Pero se ha informado muy poco sobre la asociación entre el moco y el almacenamiento de esperma en el cuello uterino. Se ha establecido claramente que los espermatozoides se almacenan en las criptas desde donde fluye ese mucus. Pero nuestro conocimiento del proceso involucrado se limita, lamentablemente, a un solo estudio informado en 1980 por el ginecólogo Vaclav Insler y sus colegas de la Universidad de Tel Aviv en Israel.

En este estudio, 25 mujeres valientemente se ofrecieron voluntariamente para ser inseminadas artificialmente el día antes de la extirpación quirúrgica programada del útero (histerectomía). Luego, Insler y su equipo examinaron microscópicamente el esperma almacenado en las criptas en secciones en serie del cuello uterino. Dos horas después de la inseminación, los espermatozoides colonizaron toda la longitud del cuello uterino. El tamaño de la cripta era muy variable, y los espermatozoides se almacenaban principalmente en los más grandes. Insler y sus colegas calcularon el número de criptas que contienen esperma y densidad de esperma por cripta. En algunas mujeres, se almacenaron hasta 200,000 espermatozoides en las criptas cervicales.

Insler y sus colegas también informaron que se había encontrado esperma vivo en el moco cervical hasta el noveno día después de la inseminación. Resumiendo la evidencia disponible, sugirieron que después de la inseminación, el cuello uterino sirve como un reservorio de espermatozoides desde el cual se liberan gradualmente los espermatozoides viables para hacer su camino hacia el oviducto. Este hallazgo dramático ha sido ampliamente citado aunque sin gran repercusión, y nunca se ha realizado un estudio de seguimiento.

Las mutaciones se acumulan cuatro veces más rápido en el esperma que en el óvulo, por lo que el semen de los ancianos está cargado de riesgos.

En su libro de texto Concepción en la mujer humana (1980), de más de 1,000 páginas, Sir Robert Edwards, ganador del Premio Nobel 2010 por el desarrollo de la FIV, mencionó las criptas cervicales en una sola frase. Desde entonces, muchos otros autores han mencionado el almacenamiento de esperma en esas criptas cervicales igualmente brevemente. Sin embargo, el almacenamiento de esperma, con liberación gradual, tiene implicaciones importantes para la reproducción humana. De manera crucial, la noción generalizada de una "ventana fértil" restringida en el ciclo menstrual depende de la sabiduría aceptada de que el esperma sobrevive solo dos días después de la inseminación. La supervivencia del esperma, tal vez durante 10 días o más, erosiona radicalmente la base de los llamados métodos "naturales" de control de la natalidad. El almacenamiento de esperma también es directamente relevante para los intentos de tratar la infertilidad.

Otro concepto erróneo peligroso es el mito de que los hombres conservan una fertilidad plena en la vejez, lo que contrasta con el abrupto cese de la fertilidad que se observa en las mujeres en la menopausia. La abundante evidencia muestra que, en los hombres, el número de espermatozoides y la calidad disminuyen con la edad. Además, recientemente ha surgido que las mutaciones se acumulan aproximadamente cuatro veces más rápido en espermatozoides que en óvulos, por lo que el semen de hombres viejos está enormemente cargado de riesgos.

Mucho se ha escrito sobre el hecho de que en las sociedades industrializadas la edad del primer parto está aumentando en las mujeres, acompañada por problemas reproductivos que aumentan lentamente. Una solución propuesta es el procedimiento altamente invasivo y costoso de "preservación de la fertilidad" en el que los huevos se recolectan de mujeres jóvenes para su uso en el futuro. Sin embargo, el aumento de los problemas reproductivos con el envejecimiento de los hombres, en particular la acumulación más rápida de mutaciones en los espermatozoides, ha quedado en gran medida sin atención. Una forma muy efectiva y mucho menos costosa e invasiva de reducir los problemas reproductivos de las parejas de edad avanzada sería almacenar las muestras de semen de hombres jóvenes para usarlas más adelante en la vida. Este es solo uno de los beneficios que se obtienen con menos sexismo y un conocimiento más confiable respecto de la reproducción humana.

Hoy en día, la historia del homúnculo de Hartsoeker puede parecer que se hubiera disuelto en la bruma del tiempo, mencionada solo como una ilustración entretenida de los errores en la investigación temprana de las células sexuales humanas. Pero su influencia, junto con la tendencia machista-masculina que la generó, se ha mantenido en forma más sutil entre los estereotipos culturales que influyen en los abordajes que hacemos respecto de la biología reproductiva.


Sobre el autor: Robert D Martin, es curador emérito de antropología biológica en el Museo Field de Chicago, miembro del comité de Medicina Evolutiva de la Universidad de Chicago, y es investigador académico del Instituto de Medicina Evolutiva de la Universidad de Zürich. Su ultimo libro es How We Do It: The Evolution and Future of Human Reproduction (2013) (Cómo lo hacemos: Evolución y Futuro de la Reproducción Humana).

Traducción, comentarios, ilustraciones y otros agregados: Bqco. Esteban Cámara, sobre la base de google translator.




jueves, 11 de febrero de 2016

Regalo del día de Darwin

Hace algunos años me llegó un correo de una amiga postulando que la violencia, el delito y la droga se debían a que en las escuelas no se rezaba más.


Mi respuesta fue que los militares que secuestraron a mi hermana tenían un crucifico sobre sus despachos y que los jerarcas del genocidio argentino de los años setenta eran de comunión y misa pública. Los jerarcas de la iglesia siempre se negaron a excomulgarlos, aún a sabiendas de los horrores que causaron, mientras le negaban la comunión a un ... ¡divorciado! Y en esto debemos incluir al actual papa, Francisco,


Y que también los culpables del genocidio de los pueblos originarios americanos vinieron amparados por la religión. Lo mismo que quienes quemaron vivo a Giordano Bruno y a varios miles más.

O sea que no, que evidentemente la religión cristiana no era fuente de moral ni disminuía la violencia.

La respuesta a estos argumentos fue la victimización (¡siempre me lo hacen!):

- "Vos te burlás de mis creencias". Me dijo. Bueno, yo sólo dije un par de verdades, el ridículo viene de parte de la creencia...

En fin, mañana 12 de febrero conmemoramos un nuevo aniversario del nacimiento del genio enorme de Charles Robert Darwin y quiero regalarles esta traducción mía del siguiente artículo. Y una pequeña yapa...

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Revelación del Día de Darwin: La evolución, no la religión, es la fuente de la moral.

De Clay Farris Naff (ver más datos al final del artículo)

Mientras el mundo celebra el Día de Darwin, gran parte de la humanidad todavía se niega a aceptar la evolución.


Los creacionistas pretenden que sus argumentos son científicos. Sus mensajes están llenos de gemas de razonamiento como esta "Si la selección natural fuera verdad, los esquimales tendría pelaje suficiente como para mantener el calor, pero no lo tienen." Sí, supongo que si los antepasados de los inuit hubieran andado desnudos podrían haber evolucionado a tener pelaje o más probablemente, hubieran perecido. Pero no eran idiotas, así que fueron vestidos con pieles. Eso no quiere decir que sus adaptación al duro clima ártico fuera del todo cultural. La cara inuit muestra evidencia de cómo trabaja la selección natural: mejillas regordetas y altas, y párpados gruesos sirven para proteger los ojos de los vientos helados y el deslumbramiento.



Las discusiones sobre la evolución tienen poco que ver con la ciencia. Mientras los creacionistas refritan viejas 'lagunas' en el registro fósil, ignorando abundante nueva evidencia que apoya la teoría de Darwin, la genética ha rugido, proporcionándonos una rueda filogenética detallada de la vida.


La ciencia ha demostrado que los genes pueden migrar de especie en especie. Los científicos han podido observar como funciona la selección natural en el surgimiento de nuevas especies

Si la evolución se demuestra inequívocamente por esta vía (y así es), ¿por qué la pelea continua? Para responderla, nos remitiiremos al querido profesor de geología de Darwin, Adam Sedgwick de la Universidad de Cambridge. Luego de leer El origen de las especies, Sedgwick, un devoto cristiano, escribió a Darwin:


Esta visión de la naturaleza que ha expuesto admirablemente [está] admitida por todos los naturalistas y no puede ser negada por nadie con sentido común. ... [Pero] Es la corona y la gloria de la ciencia orgánica que lo logra ... vinculando lo material a lo moral ... Si fuera posible (que gracias a Dios no lo es) romper ese vínculo, la humanidad en mi mente, sufriría un daño que pudiera embrutecerla- y hundir a la raza humana en la degradación ...

Ahí lo tienen: el miedo elemental de que la creencia en la evolución hará que la moralidad humana colapse. Ese miedo se basa en un potente supuesto: que la moral nos viene de Dios a través de la religión. Esto es falso. Es demostrablemente falso

Si la religión fuera el correo de Dios, que entregó un paquete de leyes morales para la humanidad, uno esperaría que la moral fuera un conjunto único y consistente. Sin embargo, cada religión incluye leyes únicas que los no adeptos encuentran desconcertantes o repugnantes. El hinduismo tiene sus "intocables". El Budismo (como se entiende por muchos) rechaza los ciegos de nacimiento o con otras discapacidades a causa de '...mal comportamiento en sus vidas pasadas'. El Judaísmo, el Islam y el cristianismo tienen sus rarezas: la ley de Judaísmo prohibiendo mezclar la carne y los productos lácteos, la prohibición del Islam respecto del arte figurativo, y la bebida ritual de la "sangre de Cristo" en el cristianismo, por ejemplo.

Estos hechos no evidencian directrices morales claras por parte de Dios. Y no sirve de nada argumentar que una religión es correcta y las otras falsas, porque no hay una interpretación coherente de la moral, ni siquiera de los preceptos centrales tales como "No matarás" -dentro de cualquier religión importante. Pero quizás sí debamos considerar a Dios como dador de la ley, atendiendo a la terquedad y estupidez humana.

Lo sentimos, pero no mejora. Si la religión fuera el vehículo de la moralidad, entonces, los ateos, los no afiliados a ninguna religión, y los que nunca han oído hablar de las leyes de Dios, deberían mostrar un comportamiento moral comparativamente inferior. Y no es así.

El asesinato es seguramente el más atroz de los actos inmorales, sin embargo, nos encontramos con que los países con las tasas de homicidios más bajas son los que tienen las tasas más bajas de religiosidad: Suecia, Japón, Gran Bretaña y la República Checa, por nombrar algunos. Las tasas de asesinato en la Europa medieval, cuando la religión fue el gobierno universal, decuplicaban las tasas modernas. Dentro de los EE.UU., los estados que tienen las tasas más altas de religiosidad también tienden a tener las tasas de homicidio más altas.

El homicidio no es una excepción; este patrón se mantiene por otros delitos. ¿Acaso estamos confundidos por el 'efecto riqueza'? Nop. Vietnam es un país pobre (PIB per cápita $ 5.000). Es moderado tanto religiosamente como en cuanto a los asesinatos - pero aún así tiene una tasa de homicidios más baja que la más rica y más devota Estados Unidos.

Entonces, ¿de dónde viene la moralidad?: Evolución. Esto es lo más cercano ṕosible a la ciencia cierta. Ciertos conceptos universales humanos (http://condor.depaul.edu/mfiddler/hyphen/humunivers.htm) son una muy buena evidencia para un nuevo comienzo. Resulta que la prohibición del asesinato se encuentra en todas las culturas conocidas. Por supuesto que hay individuos tales como narcotraficantes, dictadores y fanáticos, por ejemplo, que utilizan el asesinato como una herramienta de su comercio, pero son excepciones.

La mayoría de los conceptos 'universales humanos' no son asuntos morales. Bromas, herramientas y estética no tienen valencia moral inherente. Que podamos tomar algunos comportamientos como moralmente relevantes es una pista. Es remarcable el hecho de que hemos evolucionado instintos morales. De raíz ellos son la empatía, el asco y la equidad.

Esto va más allá de lo humano. Experimentos con monos capuchinos muestran que tienen un sentido de equidad. Si se ofrece a un individuo un tratamiento desventajoso respecto de su vecino, va a gritar de la ira. En el lado más suave, los experimentos muestran que incluso la humilde rata consolará a un compañero doliente, y delfines, elefantes y otros son conocidos por hacer lo mismo.

¿Cómo podrían tales comportamientos haber evolucionado en el mundo de la supervivencia del más apto? Un gran error es creer que la evolución es estrictamente "naturaleza de sangre en dientes y garras." Por supuesto, las pulsiones de competencia están en el corazón de la evolución, pero inmediatamente son vencidas por el beneficio de la cooperación. Como prueba basta con tocarse el pecho: su corazón es una galera de remeros bien dispuestos que tiran juntos durante décadas para dar a sus genes la oportunidad de estar presentes en la siguiente generación. La cooperación está en todas partes, especialmente en las especies sociales como la nuestra.

Así también, por supuesto, hay egoísmo. El camino evolutivo a la moral, a continuación, se ejecuta a través de los beneficios mutuos que se producen cuando los miembros de un grupo cooperan no sólo para el cuidado de familiares y proporcionar seguridad alimentaria, y luchar contra grupos rivales, sino para suprimir los malos actores dentro del grupo. Ponga todo esto junto, y usted tiene los principios de la moral; amor, compasión, bondad, fidelidad, y generosidad son sus brotes y hojas. Añada el poder del lenguaje humano, el pensamiento abstracto, y los contratos sociales, y se obtiene el surgimiento de una civilización capaz de progreso moral.
Las religiones antiguas probablemente incrementaron la moral. En medio de los escombros rituales de los mandamientos en la Biblia y el Corán hay mandatos morales, tales como Éxodo 23: 5: "Si tú ves el asno del que te aborrece caído debajo de su carga ... debes ayudarlo."

Hoy, sin embargo, el problema con la moral religiosa es evidente: quedó congelada en el tiempo. Si la moral bajó del monte con Moisés a través de la pluma de un ángel, el progreso moral pierde sentido. Este es, precisamente, el standard que toman ISIS y los fundamentalistas cristianos.

Rechazar esa posición no requiere que uno sea ateo. la evolución moral es consistente con la evolución teísta, una posición mantenida por alrededor de un tercio de los estadounidenses. Pero sin duda el reconocimiento de los orígenes evolutivos de la moralidad nos ayudará a revivir el concepto de progreso moral. De lo contrario estamos atrapados mirando a la Escrituras como quien atiende mensajes de texto mientras conduce un auto.


Clay Farris Naff es un periodista científico con base en Lincoln, Nebraska, y es corresponsal del Magazine de ciencia humanista y religión. Es el autor o editor de numerosos libros, incluyendo "¡Liberen a Dios, Ya!" su última obra.


Traducción de Esteban Cámara.

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A manera de regalo, todo por el mismo precio, ¡"Argumentos" creacionistas!:

* Si el hombre "desciende del mono" ... por que todavia hay monos?

Esto sólo tiene sentido si usted cree que la evolución es algo así como cuando todo un pueblo decide asistir al carnaval local... A ver: no es como si de pronto todo una especie dijera:

- Che, ¿y si sustituimos adenina por timidina en tal posición y entonces el triplete codifique el aminoácido arginina en vez de lisina en aquella proteína? Así nuestro cerebro mejoraría drásticamente y podríamos resolver ecuaciones diferenciales...

No, no es así.

El motor de la evolución es el azar, motivado por cierta ligera fragilidad del mecanismo de transcripción de ácidos nucleicos. Una millonésima, o tal vez menos, de las mutaciones produce una mejora en cualquier aspecto y esa mejora le da a ciertos individuos una ventaja evolutiva. El resto de la especie original permanece y puede, o no, continuar su historia hacia el futuro. Todo esto para no hablar de cladogénesis...

Ah, y el hombre no "desciende del mono" sino que, todos nosotros, los monos-humanos y los "monos-monos" tenemos un ancestro común.

* Si el ser humano viene de africa, por que el africa no es el continente mas desarrollado?

A esto lo leí yo como objeción al hecho científico de que el homo sapiens, como muchos de sus ancestros, se originó en áfrica. Es fascinante porque mezcla oposición a la evolución de la especie humana con ... racismo. 

Bueno, el desarrollo económico se debe a una multiplicidad de factores: geográficos, tecnológicos, culturales, sociales y políticos. La antigüedad de una sociedad jamás ha sido vista como factor de progreso. Peor aún, las sociedades pueden involucionar y decaer por sí solas.

* Se encuentra un hueso de cánido (de la rodilla creo) de 2.5 millones de años y es igual al de los cánidos actuales, ¿por qué no evolucionó mas? (entendiendo que porque ese hueso en particular no cambio con el tiempo los "perros" (sic) no siguieron evolucionando)

La evolución no es un proceso homogéneo (sí lo es la frecuencia de mutaciones): cuando un determinado órgano, tejido o molécula llega a ser lo suficientemente eficaz y estable, su uso en la naturaleza puede conservarse. De hecho, ocurre hasta con las especies completas: los cocodrilos hace 250 millones de años que son como lo son hoy.

* El argumento de "la falta del eslabón perdido" entre el mono y el hombre.

Bueno, esto fue una idea de un señor, periodista y muy religioso, pensado como para oponerle a la evolución, la que recién se planteaba. O sea, la idea que nunca fue científica tiene ya siglo y medio. Dejémosla morir en paz.

Ya hasta me parece graciosa la idea de buscar un animal intermedio entre monos y "humanos" (que como ya lo dije, somos parientes cercanos pero no antecesores y descendientes). El hombre no desciende del mono y, fósiles de especies que parecen intermediarias entre nuestros ancestros un poco más simiescos (no mucho) de hace unos 6 millones de años y nosotros, han aparecido por docenas. Y van a seguir apareciendo porque el camino evolutivo es bastante gradual y lleno de bifurcaciones y callejones sin salida.

* ¿Por qué la inteligencia se desarrolló en un único animal? (sugiriendo que la inteligencia, al menos, ya que la evolución no se puede negar, tiene un origen divino). Es incorrecto, y antropocentrista, pensar que el único animal inteligente es el hombre. Perros, gatos, pulpos, loros, delfines y todos los animales con cierta complejidad tienen alguna forma de inteligencia. No es un fenómeno único de la especie humana y creer esto no habla bien de la inteligencia del portador de la idea.




Esteban Cámara

viernes, 16 de octubre de 2015

Diferencias de género innatas en el patrón de juego

Traducido por mí del artículo Chimps like boys toys too (Los chimpancés prefieren los juguetes de niño), de The Australian

Si le interesa saber por qué los niños pequeños juegan con armas de juguete, usted podría debería pensar por qué los chimpancés machos jóvenes juegan con hojas y piedras.
Un estudio de chimpancés de la selva en Uganda ha descubierto que los machos y las hembras inmaduros tienen comportamientos muy diferentes de juego, con los machos que pasan mucho más tiempo de manipulación de objetos, ya sea como herramientas o simplemente por diversión.
Esto es particularmente sorprendente, ya que, entre los adultos, son las hembras las que más utilizan herramientas. Los investigadores, en un artículo de la revista en línea PLoS ONE, dijeron que los resultados podrían apuntar a una verdad más profunda sobre el comportamiento de los primates - incluidos los seres humanos - y la forma en que los diferentes sexos se preparan para la vida adulta.
"Tuvimos esta expectativa de que las hembras manipularían más objetos, para prepararlas para el uso de herramientas en la edad adulta", dijo Kathelijne Koops, quien hizo la investigación en las universidades de Cambridge y Zurich.
Ella pasó tres meses en Uganda observando los chimpancés en estado salvaje y registrando cuánto tiempo pasaban jugando con objetos encontrados en el bosque, como ramas y hojas.
'Oye, ¿qué está pasando' "Nos dijimos, al principio. Entonces cuando miramos con detalle lo que estaban haciendo, resulta que la mayoría de la utilización masculina de los objetos consistía en juegos - rudos y violentos - persiguiéndose unos a otros con palos o un montón de hojas. En las mujeres el juego era más bien dirigido a una meta ", dijo. "Ellos estaban explorando, rompiendo y llevando cosas. Así que en los machos aparentemente no se buscaba la preparación para el uso de herramientas, sino en la práctica de las habilidades motoras, para desplegarlas o tal vez vinculados a la caza ".
Estudios en el pasado han demostrado que los niños de tres años tienen más probabilidades de disfrutar jugando con los juguetes que implican la resolución de problemas utilizando herramientas. Sin embargo, existe una considerable controversia en cuanto a si las diferencias de género en el juego son culturales, esperándose que los niños jueguen con juguetes tradicionalmente masculinos, como trenes y armas de fuego y las niñas sean empujadas más hacia los juguetes como muñecos, o si reflejan algo innato.
Investigaciones recientes sobre el comportamiento de nuestros parientes más cercanos pueden ayudar a hacer frente a esta incógnita. En un experimento notable, se les dio a monos rhesus camiones volquete y muñecas de juguete. Mientras que las mujeres jugaban con ambos juguetes por igual, los varones tuvieron una fuerte preferencia por los camiones, objetos sin resonancia cultural evidente para los monos rhesus.
"Cuando yo estaba leyendo sobre la literatura humana, se me ocurrió a menudo hay un sesgo masculino reportado para la manipulación de objetos en los niños", dijo el Dr. Koops. "Hay una pregunta sobre los estudios en humanos - ¿es realmente un estereotipo de ‘juguetes para niños" lo que estamos viendo, o se trata de chicos que hacen cosas de ‘despliegue masculino’? "
En otras palabras, cuando los niños corren alrededor con espadas de juguete u otros objetos similares, ¿es sólo jugar o se preparan para más serias peleas por el dominio?

La Dra. Koops sugiere que las similitudes entre los seres humanos y los chimpancés apuntaban a una fuente evolutiva común, y que al menos algunos de los comportamientos son innatos, en lugar de culturalmente impuestos. "Vemos este patrón en los chimpancés y en los seres humanos - cuyo uso de armas podría evolucionar a partir de esto", dijo. "Sugiere al menos que esto es algo que se comparte, que heredamos de nuestro antepasado común."

martes, 12 de marzo de 2013

Primates

La verdad, a nadie le cuesta indignarse. A mí, por ejemplo, me indigna cuando veo que se usa el término 'primate' como insulto. Incluso, alguna vez llegué a contestarle más o menos jocosamente a uno de esos ignorantes que pretenden insultar a aquellos que no les gustan con la palabra 'primate': "Vos también sos un primate, como los lémures, los macacos y los chimpancés ... pero eso no es malo, lo malo es que sos ignorante y prejuicioso". 

Definición de primate.

Los primates son mamíferos. En manos y piernas tienen cinco dedos. Los dedos de las manos, al menos, son flexibles con posibilidad de divergencia y convergencia, uno de ellos oponible. Tienen un patrón dental poco especializado (4 incisivos, 2 caninos, 4 premolares y 6 molares) y una estructura corporal no especializada, con pies plantígrados, clavículas, visión binocular, articulaciones bien desarrolladas en hombros y codos y cerebros bien desarrollados.

Entre otras familias y géneros, son primates los siguientes: 

Lémures y loris
Tarseros 
Monos del nuevo mundo
Cercopitecos (babuinos y macacos)
Gibones 
Familia hominidae (chimpancés, gorilas, orangutanes y humanos)


El abuelo de Darwin. 

Al parecer ya el abuelo de Darwin, Erasmus Darwin (entre otros muchos), tenía la intuición de que toda la vida estaba relacionada entre sí.


Luego Charles pudo comprobar esto en sus viajes, sus ejemplares fósiles o no y el análisis de su potente cerebro (una de las mentes más brillantes de la historia). Inicialmente, el naturalista suscribía, aunque con ciertas dudas, la concepción religiosa del origen diseñado, separado e invariable de los animales actuales. En el origen de las especies, Darwin jamás dice que el hombre desciende del mono sino algo así como que las caracterìsticas del hombre han sido dadas por una serie de procesos similares y con un mismo origen respecto de las otras especies vivientes. No sé si tiene que ver, pero la teoría de Darwin se debe llamar con más propiedad "Seleccionismo" que "Evolucionismo", por el énfasis que debe ponerse en el mecanismo propuesto por el naturalista, mecanismo imbatido. Por otra parte, con sus variantes, el mecanismo darwiniano es la ÚNICA teoría científica al respecto, al menos en los últimos 90 años. El 'creacionismo' no es una teoría científica sino una expresión de deseos proveniente de la ignorancia de los procedimientos científicos en la biología y de la fe dogmática.


Otra distorsión cuidadosamente cultivada por los medios masivos de desinformación pública al servicio del establishment contínuamente alude a la falta de descubrimiento de un presunto 'eslabón perdido' entre el hombre y el mono. El término en sí es de origen periodístico-publicitario y no se corresponde a un problema cientifico en esos términos. En primer lugar, nadie ha dicho, desde el Darwinismo, que el hombre 'descienda' del mono porque, en primer lugar: ¿A qué denominamos 'mono'? ¿Al chimpancè? ¿Al mono carayà? No, el hombre no desciende de ningún 'mono' moderno, sino que tiene ancestros en común. Bueno, de hecho tiene ancestros en común con todas las demás especies vivientes, demostrado en el hecho de que los mecanismos de transmisión genéticos y las bases nitrogenadas que componen los genes (considerando dentro de los dos subtipos: ARN o ADN) son exactamente las mismas. En particular en el caso de los chimpancés (cuya homologìa genética con el humano es de un 98.5%, la más alta), diversas teorías suponen un ANCESTRO en común del cual las especies divergieron hace unos 6.5 millones de años.  Del ancestro en común con el gorila, ambos divergieron hace 9 millones y con respecto al orangután haría unos 12 millones de años. Y así, al irnos separando filogenéticamente y en características, la divergencia ocurre más tempranamente.
 
Concluyendo, cuando quieras insultar a alguien diciéndole "primate", tené en cuenta que vos también lo sos.
 

viernes, 13 de julio de 2012

Refutación de las "razas" humanas


Hace no mucho tiempo leía en Telesur sobre una mujer inglesa que insultaba en un tren de Londres a todos aquellos que le parecían inmigrantes y los instaba a dejar la patria de los “ingleses”. Ello me llevó a preguntarme ¿Que son los ingleses en términos culturales y genéticos?

Las islas británicas, ingresan a la historia clásica como pobladas por celtas, a su encuentro con los invasores romanos. Esos pueblos celtas provinieron de la península ibérica, según investigaciones genéticas muy recientes. Los romanos ocuparon el sudoeste del territorio durante cerca de cinco siglos. Al término del período romano, las islas británicas fueron invadidas por pueblos sajones propiamente dichos, anglos (también sajones) y jutos (pueblo dinamarqués). Una y otra vez soportaron ataques de los vikingos que tambien dejaron su huella genética. Finalmente, en el siglo XI, los normandos (del norte de francia, descendientes de vikingos) llegaron a las islas y constituyeron las clases gobernantes.

Para complicar aún más las cosas, un estudio muy reciente indica que tanto la genética europea, como asiática y del África norsahariana contienen un 2 a un 5% de genes neanderthal. Sólo los africanos subsaharianos carecen de rastros de este mestizaje. 

Viendo este verdadero crisol de genes me pregunto ¿Son los ingleses celtas, celta-romanos, sajones, normandos o vikingos? Más propiamente serán una mezcla variable de todos ellos, con un sutil toque neanderthal. Menos mal que se trata de islas…

Vayamos a los españoles, tal vez aquí las cosas sean más sencillas. Configurada sobre un sustrato celta (o celta-neanderthal), con incidencia fenicia, griega y de otros pueblos mediterráneos, España luego recibiría la dominación romana Tal identidad se suscitó entre romanos e ibéricos que Roma les otorgó la ciudadanía romana. Al colapsar aquel imperio, se instalaron allí los visigodos (otro pueblo germánico proveniente del sur de Suecia y con travesía desde el oeste de Rusia hasta España y el norte de África. Pasaron también por Iberia los Vándalos, otro pueblo germánico que terminó radicándose en el norte de África (Túnez). Luego los visigodos serían vencidos por los moros, integrados mayoritariamente por bereberes con oficialidad árabe. Hubo, incluso, alguna incursión normanda (o sea, descendientes de vikingos) por la zona de Cataluña y frecuentes contactos con la amplia Francia de Carlomagno (integrada en ese entonces por regiones que hoy son holandesas, belgas y alemanas) de Asturias, Euskal y Cataluña, sobre todo por configurar la “Marca Hispánica”. Además de ellos, no nos podemos olvidar de los aportes culturales y genéticos, desde el norte de áfrica, de los judíos sefaradíes (Sefarad, quiere decir España en hebreo).

Recapitulemos, un español ¿vendría a ser celta, celta-romano, visigodo, moro, judío, vándalo o una mixtura de algunos o varios de esos pueblos?

Muy complicado, pasemos a Francia. Bueno, teníamos “originalmente” (porque antes de ello, vaya a saber) a los galos (celtas), luego llegan los romanos, luego los francos (también de estirpe sajona), sumados a los aportes más o menos pasajeros o residuales de neanderthales, visigodos, vándalos, vikingos, judíos y … hasta mongoles (si Ud. tiene grupo sanguíneo B o AB, felicitaciones, tiene al menos un ancestro mongol o tártaro). No conozco mucho del resto de Europa, pero no es muy diferente en cuanto a la increíble variedad de aportes genéticos y culturales. Recomiendo aquí la lectura de Foucault: Genealogía del racismo (Il faut défendre la société).

Bueno, entonces, de razas puras no podemos hablar en Europa, no. Está claro que los europeos son un producto de mestizajes secuenciales y allí, precisamente, reside la principal riqueza de Europa. Cada uno de esos pueblos aportó anticuerpos, tecnologías, variedad genética, cultura, relaciones. Europa, para decirlo bestialmente, fue un cogedero, un caldero de genes y un laboratorio cultural potentísimo que interrelacionó África, Oriente cercano y lejano, el Ártico y la misma tierra europea.

Hasta aquí notarán que he evitado hablar de “raza”, prefiriendo el término pueblo o cultura. Ocurre que desde la biología se refuta completamente la noción de raza humana. Los seres humanos nos diferenciamos en apenas un 0.1% de nuestros genes, en promedio. Las diferencias entre lo que hasta el siglo XIX se llamó “raza” (término fuertemente ideológico e imprescindible para la hegemonía política y económica de las aristocracias europeas) se han demostrado como únicamente y crasamente superficiales: Color de piel, color de ojos, color y aspecto del pelo, dimensiones de los miembros y escasamente más. Ni la fisiología, ni las resultantes intelectuales indican diferencias significativas y constantes entre las mal llamadas razas humanas. Si pensamos en las razas animales, por otra parte, también se revela que son producto de prácticas humanas conscientes: Separación, selección de características, cruzamientos forzados y otros. 

Otro interesante aporte de la biología lo constituye el concepto de “vigor híbrido” (o heterosis), resultante de la mezcla de genes que favorece generalmente la salud, las defensas, las expectativas de vida y otras características de los seres vivos.

Entonces, en el rechazo a los inmigrantes del que hablaba al remontarme al ejemplo del principio, además de la ideología repulsiva que se emparente al nazismo y está íntimamente relacionada con el egoísmo más extremo, vemos también a la ignorancia. Los presuntos derechos raciales de esa persona “inglesa” no se remontan más que a unos pocos siglos y son tan válidos como los de cualquiera en términos biológicos y culturales.

En alguna ocasión, espero que no muy lejana, hablaré de esto de la inmigración desde el punto de vista filosófico, enlazando lo económico con los derechos y libertades de las personas.




Esteban Cámara
Santa Fe, 13 de julio de 2012