viernes, 19 de julio de 2013

El más brillante de los guerrilleros


¿Qué se puede decir de quién el Che (nada menos) dijo que era el más brillante de los guerrilleros?
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Nacido un 6 de febrero de 1932 en la barriada de Lawton, en la capital cubana, era hijo de los anarquistas españoles Ramón Cienfuegos (Asturias) y Emilia Gorriarán (Cantabria). Ya en su adolescencia había comenzado a involucrarse en las luchas políticas populares y en el rechazo a los golpes militares lo que lo llevó a ser detenido y golpeado. Decide exiliarse y, al encontrarse en México, toma contacto con el grupo que preparaba Fidel Castro para viajar a Cuba en el Granma. Fue el último en ser aceptado por su falta de entrenamiento militar, cosa que cumplieron a rajatabla en el campo de Abasolo en Tamaulipas.

"El Comandante del Pueblo", "El Señor de la Vanguardia", "Héroe de Yaguajay" o "el héroe del sombrero alón" lo llama hoy su pueblo.

Campaña guerrillera

-Alegría de Pío

Cuentan que en medio de la lluvia de balas de Alegría de Pío en donde los bisoños guerrilleros fueron emboscados y casi aniquilados por el ejército de Batista, alguien gritó "Hay que rendirse" y una voz viril le contestó: "Aquí no se rinde nadie, y una palabrota". Según el Che, ése fue Camilo y la palabrota sería "carajo", Según otros, fue Almeida. Hay quienes dicen que la palabrota fue "cojones" o "coño". Lo cierto es que en fragor del combate no se podría apreciar timbres de voz y detalles. 

Luego de esa amarga derrota, el Che y Camilo se encontraron con algunos pocos compañeros y el Che, herido en el cuello, había perdido sus pocas latas de conservas. Entonces Camilo compartió con él su única posesión: Una lata de leche condensada. Ambos controlaron sigilosamente, de reojo, que el reparto fuera equitativo.

- Méritos

Camilo siempre descolló por su coraje y a esto lo atestigua su desempeño en los Combates de Bueycito, El Hombrito y Pino de Agua. Cierta vez, cuenta el Che, un asistente dejó atrás una valiosa ametralladora y Camilo arriesgó su vida, prácticamente casi se suicidad, para volver a recuperarla. Los soldados enemigos se mofaron mucho de ellos disparando ráfagas a la selva y gritando, ¡Ahí va la metralleta de Camilo!

Por sus actuaciones primero fue ascendido a Capitán y luego designado jefe de la vanguardia de la Columna Número 4, la del Che.

Los llanos del Cauto y Bayamo supieron de su valor en la lucha en marzo de 1958.

Luego se lo haría comandante de la columna Número 2, Antonio Maceo, con la misión de llevar la lucha al occidente de Cuba, en coordinación con la columna del Che.

-Yaguajay

El 21 de diciembre de 1958 la vanguardia de Camilo inició el cerco sobre el cuartel y la localidad de Yaguajay (hoy provincia Sancti Spiritus, cercana a Caibarién, hoy provincia de Villa Clara, que había sido tomada por fuerzas del Che). El 22, Camilo Cienfuegos se sumó al cerco con el resto de sus tropas, reuniendo algo más de 200 hombres. Pudieron doblegar la resistencia de la guarnición del ejército, 350 efectivos, recién en la tarde del día 31 de diciembre. Esto representó un golpe decisivo para debilitar las fuerzas de Batista y acelerar su huída juntamente con la toma de Santa Clara por parte del Che. Por esto llamaron a Camilo «El Héroe de Yaguajay»

El accidente
Foto de la estatua de Camilo con la metra Thompson en el malecón de Gibara (Holguín, Cuba)
Cuando vi esta estatua me sorprendió que estuviera de espaldas al mar, tal vez mirando a la sierra maestra. La estatua pareciera querer ignorar el mar, negarlo, tal vez negar su muerte prisionera de los misterios del abismo oceánico. Lo cierto es que Camilo, el que alguna vez soñó con ser escultor, sigue muy vivo porque está en el corazón de su pueblo que lo sigue amando. 

El 28 de octubre de 1959, a poco del triunfo de la revolución, cuando volvía de reprimir la traición de Huber Matos en Camagüey, el avión de Camilo se perdió. Habra sido un misil venido desde el infierno y por eso nunca se encontraron restos del avión ni del añorado héroe. Cada 28 de octubre los niños de Cuba lanzan flores al mar en homenaje a uno de quienes ofrecieron su vida por su futuro.

Pasajes de la guerra revolucionaria

En este libro, el Che le dedica a Camilo un apartado entero de su capítulo "Retratos de revolucionarios" (Pasajes de la Guerra Revolucionaria, ed. cit., pág. 295-300).

"No lo llegué a conocer en México, se incorporó a último momento, venía de los Estados Unidos sin una recomendación previa y la gente dudaba de él, como se dudaba de todo el mundo en aquella hora azarosa... Conocí a Camilo antes de conocerlo por una exclamación que era un símbolo: fue en aquel momento del desastre de Alegría de Pío. Yo estaba herido, tirado en un claro y a mi lado un compañero se desangraba disparando sus últimos cartuchos para morir peleando. Se oyó un débil grito: "estamos perdidos, hay que rendirse·. Y una voz viril que no identifiqué sino como la voz del pueblo, gritó desde algún otro lugar: "Aquí no se rinde nadie, carajo."
Pasó aquello, salvamos la vida, la mía personal gracias a la intervención del compañero Almeida y vagamos cinco hombres por los acantilados cercanos a Cabo Cruz. Allí, una noche de luna encontramos a tres compañeros más, dormían plácidamente sin temor a los soldados y los sorprendimos creyendo precisamente que eran enemigos, no pasó nada, pero serviría después para dar base a un chiste mutuo que nos hacíamos; el que hubiera estado yo entre los que lo sorprendieran, pues otra vez me tocó levantar bandera blanca para que su gente no nos matara, confundiéndonos con batistianos.
Seguimos 8, Camilo tenía hambre y quería comer, no le importaba cómo ni dónde, simplemente quería comer, tuvimos fuertes "broncas" con Camilo porque quería constantemente meterse en los bohíos para pedir algo y, dos veces, por seguir los consejos del "bando comelón" estuvimos a punto de caer en las manos de un ejército que había asesinado allí a decenas de nuestros compañeros. Al noveno día la parte "glotona" triunfó; fuimos a un bohío, comimos y nos enfermamos todos, pero entre los más enfermos, naturalmente, estaba Camilo, que había engullido como un león un cabrito entero.
En aquella época yo era más médico que combatiente, le impuse un método de comida y además que se quedara en un bohío resguardado y atendido. Aquello pasó y nos juntamos nuevamente, los días se juntaron en semanas y meses, valiosos compañeros quedaron en el camino; Camilo fue imponiendo sus condiciones hasta convertirse en teniente de la vanguardia de nuestra única y querida columna, que luego sería la número 1, José Martí, comandada personalmente por Fidel...Posteriormente, después de Uvero, se me dio el grado de capitán y a los pocos días, el grado de comandante al mando de una columna... y un día Camilo pasó como capitán a la Columna que yo comandaba, la cuatro, que llevaba ese número para engañar al enemigo, pues le correspondía el dos. Camilo inició allí su nueva carrera de proezas, con una actividad infatigable y un celo extraordinario se movilizaba una y otra vez en todos los sentidos cazando guardias.... Ya Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer.
En el segundo ataque a Pino del Agua, recuerdo mis angustias, Fidel me ordenó que me quedara con él y que dejara a Camilo la responsabilidad del ataque por uno de los flancos. La idea era sencilla, Camilo debía atacar y tomar un extremo del campamento y después sitiarlos, pero llegó el huracán y el y sus soldados tomaron la posta y siguieron avanzando, metiéndose en el poblado, matando y aprisionando cuanto encontraron a su paso. Fueron conquistando casa por casa, hasta que al final se organizó la resistencia del enemigo y una lluvia de plomo empezó a mermar nuestras filas en las que grandes compañeros como Noda y Capote dejaron allí sus vidas.
El ametralladorista iba avanzando con la tropa, pero en un momento dado se encontró en medio del huracán de fuego y con sus sirvientes muertos, dejando la ametralladora; ya era de día, el combate se había iniciado de noche; Camilo se precipitó sobre la ametralladora para defenderla y salvarla, dos balas le dieron, una le atravesó el muslo izquierdo y la otra le perforó el abdomen; salió de allí y sus compañeros se lo llevaron; a dos kilómetros de él, con el enemigo de por medio, escuchábamos nosotros al rato una ametralladora mientras gritaban: "ahí va la de Camilo... Ahí van las balas de Camilo", y vivas a Batista, todos pensamos que Camilo había muerto; después celebrábamos su suerte pues la balahabía entrado y salido por el abdomen sin interesar los intestinos ni ningún órgano vital...
Una vez estuvo cercado por seiscientos hombres, ellos eran veinte, y resistió el acoso hasta de dos tanques, para irse por la noche de una forma extraordinaria... Después viene la historia maravillosa de la invasión y su cadena de victorias en el llano de Las Villas, difíciles por la poca seguridad del terreno, magníficas por su audacia y, al mismo tiempo, se veía ya el sentido político de Camilo, su decisión en los problemas revolucionarios, sus fuerzas y su fe en el pueblo. Camilo sí era alegre, era dicharachero y burlón... Tenía un fogoncito especial para cocinar gatos y ofrecérselo como manjar a los que venían a incorporarse, era una de las tantas pruebas de la sierra, y más de uno quedó en ese examen preliminar al negarse a comer gato.. Camilo era un hombre de mil anécdotas, las creaba a su paso con naturalidad; unía su desenvoltura y su aprecio por el pueblo a su personalidad... lo dijo Fidel, no tenía la cultura de los libros, tenía la inteligencia natural del pueblo que lo había elegido entre miles para ponerlo en ese lugar privilegiado adonde llegó con golpes de audacia, con tesón, con inteligencia y con devoción, sí, porque Camilo era un devoto de la lealtad que la usaba en dos grandes líneas con el mismo resultado; tan devoto de la lealtad personal hacia Fidel que encarnaba como nadie y era devoto de la lealtada del pueblo... Camilo no es que midiera el peligro, lo utilizaba como juego, jugaba con él, lo toreaba, lo atraía y lo manejaba... Sí recalquemos siempre que no ha habido ni antes de la guerra de liberación un hombre comparable a Camilo, revolucionario cabal, hombre de pueblo, artífice de ésta Revolución, que hizo la nación cubana para sí, no podía pasar en su cabeza la más leve sombra del cansancio o de la decepción, Camilo, el guerrillero, es artículo permanente de evocación cotidiana... el que puso su señal precisa e indeleble a la Revolución Cubana, el que está presente en los otros que no llegaron y en aquellos que están por venir, en su renuevo contínuo e inmortal. Camilo es la imagen del pueblo".

Según cuenta un testimonio (Fuentes: 5-), el Che vio de inmediato las cualidades de Camilo, así como su tendencia al excesivo riesgo e intentó, con éxito, encauzarlo

-Camilo, vos no podés seguir así... Tené bien claro que lo que quiere Fidel no es tumbar a Batista para ponerse él... Fidel aspira a hacer una verdadera Revolución, y sólo no la podrá hacer... Necesitará de mucha gente que piense como él.- Le insiste Che con inconfundible entonación de los argentinos.

-Bueno, yo estoy y estaré con él siempre... Por su ejemplo desde el Moncada y por todo lo que supe de él, es que juré unírmele en México y luego, por lo que hemos vivido desde que desembarcamos, he aprendido bajo su dirección a ser más revolucionario... Haré todo lo que pueda, te lo prometo.- Respondió Camilo con el típico lenguaje de nuestra tierra.

-Yo estoy seguro de que vos tenés condiciones para ser mucho más útil a la Revolución... Por eso tenés que modificar tu comportamiento.

Cierto día me dijo Camilo: -A partir de ese momento Che se convirtió en mi profesor y mi mejor amigo.



Hasta en los billetes de Cuba está Camilo.

Palabras de Camilo al Che al enterarse de su designación al frente de la escuela de guerra del Movimiento 26 de Julio en la Sierra Maestra, palabras de hijo, de hermano: "Che. Hermano del alma: Recibí tu nota, veo que Fidel te ha puesto al frente de la Escuela Militar, mucho me alegra pues de ese modo podremos contar en el futuro con soldados de primera, cuando me dijeron que venías a «hacernos el regalo de tu presencia», no me agradó mucho, tú has desempeñado papel principalísimo en esta contienda; si te necesitamos en esta etapa insurreccional más te necesita Cuba cuando la guerra termine por lo tanto bien hace el Gigante en cuidarte. Mucho me gustaría estar siempre a tu lado, fuiste por mucho tiempo mi jefe y siempre lo seguirás siendo. Gracias a ti tengo la oportunidad de ser ahora más útil, haré lo indecible por no hacerte quedar mal. Tu eterno chicharrón." Camilo.

En cierta ocasión, Fidel daba un discurso improvisado sobre el futuro y el plan de gobierno a poco de tomar el poder y en un momento dado paró y preguntó: "¿Voy bien, Camilo?", "Vas bien, Fidel". Siempre compañero, asegurando el rumbo.

Yo prefiero no hablar de 'mito', respecto de figuras como Camilo o el Che, porque esta palabra, su etimología, nos remite a invento, ficción, mentira. El Che y Camilo existieron, laten, dan simiente, son amados y nutren a muchos de nosotros. Allí está Cuba para demostrarlo.



Fuentes: 
1-Pasajes de la Guerra Revolucionaria, Cuba 1956 – 1959. Edición anotada. Por Ernesto Che Guevara. Editora Política, 2008. 362 pág. ISBN 978-959-01-0829-7, cuarta edición.
2-Edición en pdf de fragmentos del libro citado de creandopueblo.files
3- Ecured: Camilo Cienfuegos
4- Wikipedia
5- Che y Camilo: Amistad ejemplar, artículo de William Gálvez en Revista Calibán
6- Discurso del Che sobre Camilo, Radio Jaruco, Cuba 





Esteban Cámara
Santa Fe, 17 de julio de 2013.


Palabras del Che

Dijo el Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, del Héroe de Yaguajay… “Lo que a nosotros, los que recordamos a Camilo como una cosa, como un ser vivo, siempre nos atrajo más, fue lo que también a todo el pueblo de Cuba atrajo: su manera de ser, su carácter, su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida, a pasar los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de su valor, de sabiduría, siempre siendo un compañero de todos, a pesar de que ya al terminar la guerra era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros”.

De esta forma elocuente señaló el Comandante Ernesto Che Guevara la visión que tenía acerca de quien fuera uno de sus más entrañables amigos y compañeros de lucha, el Comandante Camilo Cienfuegos.

Estas palabras fueron pronunciadas por el Che durante su intervención en el acto por el quinto aniversario de la desaparición física de Camilo, ocurrida el 28 de octubre de 1959, en un trágico accidente de aviación.

En su breve discurso, el Che detalló cómo fue que comenzó a gestarse durante la lucha revolucionaria, la amistad que lo unió a Camilo Cienfuegos.

Y recordó lo ocurrido el 5 de diciembre de 1956 poco tiempo después que los expedicionarios del “Granma” fueran atacados en Alegría de Pío por soldados de la dictadura batistiana: “Nos habían sorprendido; en la huída yo perdí mi mochila, alcancé a salvar la frazada nada más, y nos reunimos un grupo disperso. Fidel Castro había salido con otro grupo. Quedamos unos diez o doce. Y había más o menos una ley no escrita de la guerrilla que aquel que perdía sus bienes personales, lo que todo guerrillero debía llevar sobre sus hombros, pues debía arreglárselas. Entre las cosas que había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero: las dos o tres latas de conserva que cada uno tenía en ese momento.

“Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo, viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento, compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad.

Tomando sorbos de leche y velando disimuladamente cada uno que el reparto fuera parejo, íbamos hablando de toda una serie de cosas.”

El Che especificó que hasta ese momento no eran particularmente amigos y que incluso resultaban ser diferentes en cuanto al carácter específico de cada cual, pero que meses después llegaron a intimar extraordinariamente.

De igual modo detalló aspectos poco conocidos de la vida de quien también fuera identificado en nuestra historia como “Señor de la Vanguardia.”

Y a manera de ejemplo, citó la etapa inicial de la lucha en la Sierra Maestra, donde producto del desconocimiento que cada uno tenía de sus propios compañeros y de otros problemas surgieron ciertas desavenencias internas.

En aquellos momentos, según señaló el Che, era necesaria la presencia de hombres sin ambición personal, y que fueran enteramente puros y dedicados a la tarea revolucionaria para realizar el milagro de la unidad. El Che enfatizó al respecto: “Y a esa clase de hombres pertenecía Camilo.” El Che y Camilo se entrelazaron en el desarrollo de la lucha revolucionaria tras el triunfo popular de enero de 1959.

Su relación constituye un ejemplo de hermandad basada en la comunidad de ideales y en principios revolucionarios.

Y al rendir homenaje al legendario luchador y dirigente de la Revolución, en el acto por el quinto aniversario de su desaparición física, el Che resaltó la significación que tenía Camilo en la historia de la Revolución Cubana al expresar: “Difícil de expresar, difícil de mostrar ante ustedes, porque definir en lo que vale un compañero, en lo que vale internamente para cada uno de los que tuvo alguna responsabilidad en la lucha revolucionaria, y en el período de construcción, es algo muy difícil. Pero quería, simplemente, anotar ante ustedes, aunque fuera esa significación interna, privada, que tiene para mí, para muchos de nosotros, Camilo.”

Más allá de lo expuesto en el discurso que pronunciara en La Habana el 28 de octubre de 1964, el Che también había hecho referencia a la significación y vigencia de la vida y la obra de Camilo Cienfuegos en la dedicatoria que le hizo en su libro Guerra de Guerrillas, publicado en La Habana en 1960.
Precisamente en dicho trabajo catalogó a Camilo como el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel, el hombre de mil anécdotas y también como imagen del pueblo.

Y manifestó: “Pero no hay que ver a Camilo como un héroe aislado realizando hazañas maravillosas al solo impulso de su genio, sino como una parte misma del pueblo que lo formó, como forma sus héroes, sus mártires o sus conductores en la selección inmensa de la lucha, con la rigidez de las condiciones bajo las cuales se combatió.”

El Che calificó, además, a Camilo como alguien que practicaba la máxima de Danton sobre los movimientos revolucionarios: audacia y más audacia y detalló que él aplicó con su acción y le dio también el condimento de las otras condiciones necesarias al guerrillero: el análisis preciso y rápido de la situación y la meditación anticipada sobre los problemas a resolver en el futuro. Enfatizó que Camilo era un hombre de mil anécdotas, puesto que las creaba a su paso con naturalidad.

Al detallar algunas de las cualidades de su compañero de lucha, el Che, igualmente, expresó que Camilo unía a su desenvoltura y a su aprecio por el pueblo, su personalidad; eso que a veces se olvida y se desconoce, eso que imprimía su sello a todo lo que le pertenecía: el distintivo precioso que tan pocos hombres logran alcanzar, de dejar marcado lo suyo en cada acción.


Destacó que Camilo practicaba la lealtad como una religión, tanto la lealtad personal hacia Fidel como hacia el pueblo cubano en general y finalmente destacó: “En su renuevo continuo e inmortal, Camilo es la imagen del pueblo.” 

Fuente: Radio Jaruco, Cuba 

http://www.jarucoradioweb.icrt.cu/subsitios/che/paginas/especiales/esp-ernesto-che-guevara-camilo-cienfuegos.htm

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