jueves, 20 de septiembre de 2012

Las manos de Víctor Jara

Che, 16 de septiembre: ¿No te bastaba con el golpe de 1955 y la noche de los lápices?, ¿Vendrás otra vez envuelto en desgracias y sufrimiento?


Aquel dìa de 1973, después de destrozarle las manos a culatazos, mataron a golpes y disparos de fusil (44 disparos encontraron en la autopsia, lo que indica un mínimo de tres asesinos) a un detenido indefenso. Luego de días de torturas, quemaduras de cigarrillos y golpes, lo mataron. No sin antes partirle las manos a culatazos, lo mataron, esas mismas manos de tocar la guitarra, de escribir sus poemas. 



Fue en el Estadio Chile (pequeño estadio cubierto, no confundir con el Estadio Nacional), ubicado en la parte oeste de Santiago de Chile, donde los carroñeros de Pinochet habían hecho su nido y llevaban a los prisioneros provenientes de la Universidad Técnica.



Ese ser luminoso, de profundo compromiso social y abierta sonrisa, era el autor de Te recuerdo Amanda, Juan sin tierra, El derecho de vivir en paz (dedicado al pueblo de Vietnam, agredido por el imperio más asesino y terrorista que haya visto el mundo), Plegaria a un labrador y Paloma quiero contarte, entre otras.



Victor Lidio Jara Martínez Jara era hijo de campesinos de la zona del Ñuble y tenía cuarenta años.



Los militares de Pinochet, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Pedro Barrientos Núñez, Hugo Sánchez Marmonti, Roberto Souper Onfray, Raúl Jofré González, Luis Bethke Wulf y Mario Manrique fueron algunos de los posibles cobardes asesinos o cómplices.


Ni siquiera en ese carnaval del horror dejó Víctor de dar testimonio:



"Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!"



(Texto escrito en un pedazo de papel por Víctor Jara y sacado del estadio a escondidas por un compañero que salió libre)



Según compañeros de vejámenes, en ningún momento Víctor se olvidó de su compromiso y poco antes de morir se arriesgó aún más para avisarles a sus compañeros respecto de un posible informante de los milicos que se estaría haciendo pasar por detenido.


Cuentan algunos que unos años antes del golpe (1969), Víctor Jara se había presentado en una escuela (la por supuesto muy católica Escuela Saint George) y cantado Preguntas por Puerto Montt, en donde interpelaba al gobierno del hipócritacristiano (o democrata cristiano, ya no sé cual es el nombre verdadero de ése partido existente en varios países) Eduardo Frei y a su Ministro del Interior Edmundo Pérez Zújovic. Allí estaba presente el futuro oficial Edwin Dimter. En la masacre de Pampa Irigoin, Puerto Montt (3 de marzo de 1969) los carabineros asesinaron a 11 personas, entre ellas un niño. Eran personas humildes que habían ocupado un terreno improductivo con fines de lograr su expropiación y así conseguir terreno para sus hogares, todo de acuerdo a la legalidad vigente en Chile. 


Luego de cantar aquella canción Víctor Jara, que había sido seminarista, fue apedreado, insultado y hostigado por un sector de los alumnos, ciertamente muy cristianos y rubios.


"Usted debe responder, Señor Pérez Zújovic, 
por qué al pueblo indefenso contestaron con fusil. 
Señor Pérez, su conciencia, la enterró en un ataúd 
y no limpiará sus manos toda la lluvia del sur"
cantaba Víctor en aquel tema.

Víctor había sido director artístico de Quilapayún y compañero de música de Violeta Parra y sus hermanos, embajador cultural del gobierno de Salvador Allende y también era dramaturgo, investigador y profesor universitario. Precisamente estaba en la Universidad Técnica del Estado cuando una partida policial-militar que sitiaba y bombardeaba el campus universitario lo detuvo el 12 de septiembre, junto con muchos otros profesores, personal y estudiantes.


Pinochet llevó adelante una de las dictaduras más sanguinarias y represivas de todo el mundo, cuya constitución, aprobada en un plebiscito fraudulento, sigue vigente.


¿Habrá algún momento de la historia en que la gula del dinero permita que viva el canto de los ruiseñores?





Videos de canciones interpretadas por Víctor Jara:

Preguntas por Puerto Montt 
Paloma quiero contarte
Plegaria a un labrador
Te recuerdo Amanda 


Enlace a un completo artículo


Esteban Càmara

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