sábado, 30 de noviembre de 2013

Grinpis y yo

Vaya a saber qué impulso me llevó a asociarme a Greenpeace en aquellos primeros días de 2008, yo tengo esas cosas, no es para nada raro. Bueno, me inscribí fácilmente a través o de la página de internet o por teléfono, no recuerdo bien porque la verdad, fue tan fácil que no me quedó registro en la memoria.

Pagué las cuotas mensualmente a través de mi tarjeta de crédito. Al tiempo, me empezaron a acosar, literalmente, para que aumente la cuota. Todo esto por teléfono, con llamados a cualquier hora, con mayor frecuencia a la siesta, por parte de promotoras bastante hinchapelotas, de esas que vos le decís que no te alcanza la plata y te argumentan que el aumento de cuota te sale menos que los cigarrillos. Y cuando le aclarás que no fumás te salen con que sale menos que tres cervezas y así, tratando de generarte culpa. La verdad, me empezaron a molestar.

Por ese momento me enteré de una campaña sucia que le habían hecho a un ex miembro de greenpeace de España (en ese entonces funcionario de una autonomía), con acoso a su familia, mujer e hijos y con calumnias graves que injuriaron su imagen y honorabilidad.

Al mismo tiempo empecé a notar bastante falta de respeto cuando se referían a la presidenta, un trato chabacano que no correspondía.

También noté que Greenpeace nunca hace nada en el país más contaminante del planeta y parece concentrarse en el tercer mundo, en la amazonia, en áfrica o en el impenetrable chaqueño. Se manifiestan como infectados de la lógica de la clase media, juzgando sólo a los pobres.

Entonces decidí, creo que por mediados o fines de 2009, desafiliarme de Greenpeace. Y ahí entendí todo, entendí cuál es la verdadera naturaleza de esta "ONG" (¿u operadora política?). Cuando me quise borrar, no encontré la forma de hacerlo, a pesar de que la ley argentina que regula las relaciones comerciales y los derechos de los usuarios. establece claramente que las mismas vías de ingreso, la misma facilidad, debe ponerse a disposición de aquellos que quieran desuscribirse. La página de internet para desafiliarse casualmente daba error. Y llamar por teléfono para borrarse daba como resultado la no atención de la llamada. Una y otra vez. Y esto se produjo durante más de una semana hasta que les envié por mail mis quejas. 

Para mi sorpresa me contestó uno de los capitostes, manifestando "no entender nada". Le dije "Ustedes son del mismo tipo de aves de rapiña que las empresas que dicen controlar". No tuve más respuesta, pero más o menos a esa altura conseguí comunicarme y rescindir, por suerte.

Luego sabría que fundaciones y personas ligadas a las empresas mas contaminantes de los EEUU los financian y que las mismas están relacionadas, oh casualidad, a los ámbitos ultraderechistas. No es casual que, en medio de la intentada agresión militar de USA a Siria, Greenpeace haya protagonizado un escándalo mediático internacional de amplia resonancia en los medios del poder corporativo contra una empresa petrolera rusa, justamente cuando Rusia estaba impidiendo el ataque del imperio contra aquel pequeño país del medio oriente. ¿Por qué grinpis denuncia a Gazprom y no, por ejemplo, a Chevron, por el desastre que hizo en la amazonia ecuatoriana

Grinpis: FUCK YOU.




Esteban Cámara

2 comentarios:

  1. hola, yo tengo el mismo problema, aquí en Colombia nisiquiera te brindan un correo, como finalmente lo lograste.

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    1. Mira, después de muchos días de intentos telefónicos y por vía web conseguí que me atendieran el teléfono y poder cancelar mi suscripción. Supongo que ahora han mejorado el ocultamiento.

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