lunes, 9 de diciembre de 2013

La grieta y las clases

Hay ciertos personajes, se supone que intelectuales pequeñoburgueses bien intencionados, que desde hace rato vienen denunciando una grieta en el pueblo argentino. Algunos le suman grados de separación y otros la lamentan.

Yo me pregunto: ¿Acaso la grieta es nueva? 

¿No había una grieta en los noventa, entre los nuevos desocupados (pobres de extrema pobreza o estructurales) junto a los nuevos pobres (jubilados y empleados acosados por la posible desocupación y rehenes de sus míseros sueldos) y los que medraban y se enriquecían hasta lo indecible gracias a su vinculación o complicidad con los que estaban comprando el país a precio vil?

¿No había grieta en los ochenta, entre los que propugnábamos el imperio de la justicia y la memoria y los que querían ocultar los crímenes inauditos de sus amigos?

¿No había grieta durante la dictadura militar entre los militares y sus cómplices y cobardes varios y los que planteaban una resistencia a la barbarie?

¿No hubo una grieta en los primeros setenta entre izquierdas y derechas?

¿No hubo proscripciones y prohibiciones hasta de nombrar a cierta gente en los años anteriores? ¿Y no es eso una grieta entre censores y censurados?

¿No hubo una grieta que se manifestó en el bombardeo de plaza de junio de 1955 y en los fusilamientos del basural de josé león suárez?

Podría seguir hasta el fraude patriótico, la semana trágica, la masacre de la patagonia y los asesinatos del quebrachal. O hasta el vil asesinato del Chacho Peñaloza. Y antes también.

Siempre hubo una grieta. Y siempre la va a haber mientras haya una clase chupasangre y una clase explotada.

Y no sólo en Argentina: Hubo una grieta en Inglaterra entre normandos y sajones. O en Francia entre Francos y Celta-romanos. También en españa entre visigodos y celtas o moros y cristianos, más luego. Lean Genealogía del racismo, Foucault, para más datos.

Las grietas son nada más ni nada menos que la lucha de clases y siempre hay lucha de clases, cuando hay clases sociales. Porque las clases sociales por excelencia son la de los explotadores y de los explotados. De los esclavistas y de los esclavos. Nunca va a haber paz si hay asimetrías sociales tan grandes. Si hay algunos que dominan a otros por la fuerza y el temor.

Los que no quieren ver la grieta, claramente, es porque están en la vereda de los que están ganando con la asimetría. La niegan porque querrían que el cordero no se rebele. 

También los que denuncian la grieta como una atrocidad son aquellos a los que les conviene que no haya lucha contra esa grieta, contra la ignominia, la inequidad. A su vez, se dedican a agrandarla con insultos, descalificaciones y ofensas. Es otra de las tácticas del patrón: insultar, denigrar, rebajar, hacerle creer al esclavo que lo es porque se lo merece. No sea cosa que se rebele.




Esteban Cámara
Santa Fe, 09/12/2013

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