jueves, 27 de junio de 2013

Baracoa de los espectros

23/05/13 (jueves)
Me levanto a las 06.15 y desayuno en casa de Lisette y Armando, en Santiago de Cuba: 2 sandwiches de jamón y queso, 2 huevos fritos (no sé cómo hacen para que sean tan redonditos y chiquitos), frutas, jugo de guayaba, leche y café. Pago la cuenta: 56 cuc (25 * 2 estadías y 3 cuc * 2 desayunos). Alfredo no llamó para avisar si me consiguió hospedaje en Baracoa, no he podido hablar con él desde hace rato pero ya me ha ayudado demasiado. Armando me recomienda una casa de renta de una conocida suya. La verdad que estos pibes son muy buena gente.

Me voy caminando con mochila y bolsos al Parque Céspedes (unas 6 cuadras) y llego 20 minutos antes de la hora de partida del Transtur. En el parque no hay ningún bus, por el momento, ni parece haber gente esperando para abordarlo. Me siento en un banco y al rato viene una morocha y me pregunta si espero el bus a Baracoa, es la coordinadora. Subo, voy sólo, por ahora, pero falta un cubano que va para Guantánamo. Salimos a las 7.55 y pasamos por el Hotel Internacional para recoger al otro pasajero. El paisaje apenas saliendo de Santiago (lo mismo al llegar desde Palma Soriano), los primeros 20-30 kilómetros es muy hermoso, con ondulaciones, quebradas, arroyos, partes de selva oscura, palmeras, etc. Me lo imagino al Che, a Fidel y a su gente dando vueltas por acá.


El Transtur para en Gitmo como a las 9 y media en un hotel del Estado y bajo a mear. El camino  de Guantánamo hacia Baracoa, en particular el Viaducto La Farola, es alucinante, con tramos de mar, elevaciones de hasta 600 metros de altura, puentes, curvas y contracurvas, precipicios, selva, cocoteros, cacaoteros, palmeras varias y paisajes increíbles. Pasa Tortuguilla, Baitiquiri, Maqueicito, San Antonio del Sur, Imías, Cajobabo, Playitas, Altos de Cotilla y Cabacú, hasta llegar.


Por momentos llovizna, en otros llueve. A veces fuerte. No es un camino, es una experiencia mística. Poco antes de llegar siento que, como pocas veces en mi vida, ya el mero camino valió la pena. Desde adentro me crece la sospecha de que la vida entera sea así.





Llegamos a Baracoa, a horario, a la parada del Transtur, en el parque del centro. 



Baracoa fue la primera fundación española en Cuba, cosa que sucedió el 15 de agosto de 1511, por lo que es llamada la Villa Primada. En la cercana playa de Duaba desembarcaron los hermanos Maceo en 1896, en la campaña de la finalmente exitosa tercera guerra de independencia. Bastante cerca desembarcaron pocos días después el general Máximo Gómez y José Martí, en Playitas.



Durante las primeras década del siglo XX, Baracoa fue postergada dejando decaer sus sistemas de aguas, electricidad y red vial, por lo que se la llegó a llamar la cenicienta de oriente. Luego del triunfo de la revolución comenzó un sostenido intento de revertir esa decadencia. Actualmente cuenta con casi 90.000 habitantes.


En la parada, una sorpresa: alguien me espera con una pancarta con mi nombre: Es Yamilé Selva Barthelemy, mi hospedera, a quien Armando le pasó mis datos. Nos lleva un bicitachero hasta la casa, que es muy bonita y bien arreglada. Me presenta a Ramón, su marido, quien promete mucha charla política. Pactamos el desayuno y una comida en alguno de los cinco días que voy a estar aquí.

A la derecha el parque infantil, un poco más atrás la casa de Yamilé y Ramón, de dos pisos, rosada y mostrando el quincho debajo del cual se desayuna. Al fondo, sobre la sierra, la fortaleza del Castillo del Seboruco
Dejo la mochila y los bolsos en la pieza, que tiene una hermosa vista al mar dado que entre la casa y el malecón dista una sola cuadra y hay en esa manzana sólo un parque infantil. Me llevan a la terraza para mostrarme, orgullosos, el lugar en donde voy a desayunar. La vista del Atlántico es impactante. 
Terraza de la casa, en donde desayunaba todos los días. Al fondo, su majestad.
Salgo a almorzar, pero antes paso por Infotur y consigo un mapa y una mala noticia: No están saliendo micros para Maguana por falta de turistas. Supongo que no conviene ir a lugares tan chicos y alejados como Baracoa en temporada baja. 


Luego me llego hasta la Pizzería La Baracoesa, estatal. Almuerzo una pizzeta con huevo (algo así como la ‘picarona’ o la ‘cargada’) a 8 m/n y una cerveza por 20. Dejo 12 de propina y la moza casi se me tira encima. Me manda onda, se ofrece a acompañarme a comprar agua cuando le pregunto por algún comercio. Su compañera de trabajo viene atrás y me ruega que me lleve conmigo a su colega para mi país. No me atrae mucho la niña, pero me sube la autoestima.


Voy al alojamiento y duermo una siesta. A la tarde voy a la playa del pueblo que no es muy buena: Predomina el canto rodado. Me baño en un mar bastante bravo. Saco fotos, pasa un artesano y me convence de comprarle  artículos de madera, en virtud de una caja que no se deja abrir fácilmente y un finísimo mortero de maderas preciosas, del lugar. Vuelvo caminando algo así como dos kilómetros hacia el centro, pasando por el fantasmagórico estadio del que el mar está pronto a dar cuenta.
Playa del casco urbano de Baracoa
Estadio de Beisbol Manuel Fuentes Borges, amenazado por el mar

Estadio Manuel Fuentes Borges, vista frontal

A la noche salgo a pasear, paro un rato en el Parque Central y se me pega un punk, bastante cargoso. Hablamos de música metálica y sospecho que tiene intenciones de que le garpe algo. Mala suerte, flaco. Me le escabullo y me voy a dormir.

21/05 (viernes)

7.45 Desayuno en casa de Yamilé y resulta ser una comida faraónica: Café, leche, cacao, queso, pan, huevos fritos, piña, batido de mango, mango, mango blanco, guineo (plátano), mandarina, manteca, leche chocolatada y miel. 


Hago un arqueo de fondos: Resulta que tengo para gastar algo así como 125 CUC (unos 140 dólares) por día. Una barbaridad.



Le pregunto a Ramón sobre cómo llegar a la playa Maguana, distante unos 18 kilómetros. Me recomienda alquilar una bici con uno de sus vecinos. La bici cuesta 4 cuc por día. Llego en 2 horas y media, lentísimo a causa del camino en malas condiciones y de montaña y de un cruel sol de mediodía. Por cerca de 20 minutos no puedo hablar de lo agitado y cansado que estoy. Compro dos pomos (botellas) de agua de 1.5 litros. Me baño en el mar, es la mejor playa que he visto hasta ahora, tiene arena amarilla y un arrecife a unos 70-80 metros que suaviza el oleaje y permite que la arena perdure. 

Maguana: Vista hacia Moa

Apenas si se nota el arrecife, la ola que rompe, como a 70-80 metros. Hacia la izquierda el Coco "Wilson".

Maguana: Vista hacia Baracoa
Me vuelvo a las 15:00 horas, sin comer nada del cansancio y porque tengo miedo de demorarme mucho en la bicicleteada. Encima, está tronando pero para mi sorpresa demoro de regreso apenas 1.5 horas. La última parte del camino la hago bajo una llovizna (‘cisniendo’, diría Elaida, la bayamesa). 


Me como dos riquísimas bochitas de helado en la cremería (heladería) estatal por 4 m/n (dejo 16 de propina!). Descanso un poco en mi habitación, me baño y salgo. Paso por la peluquería y por primera vez en 15 años me corta el pelo otra persona que no sea yo. ¡Y me hago afeitar! Elaida estaría contenta. Ahora a ‘almorcenar’ porque, en definitiva, no comí nada sustancioso. Estoy antojado de spaghettis con camarones y voy a un paladar del boulevard. Me doy cuenta de que están cartelizados: Todos tienen los mismos (altos) precios. Me fajan 4.5 cuc por un platito de espaghetti con camarones (1.5 cuc más por el refresco) exactamente igual al que en otros lados pagué 1.5 y me le quejo a la moza que con total descaro me dice que la diferencia de precios es porque ellos no son estatales. Con razón están vacíos. De bronca me voy a comer una pizza a la Baracoesa: por 8 m/n y 20 m/n de cerveza (poco más de un cuc).

25/05 (sábado)

7.00 Desayuno en la terraza y charla con Ramón, quien se autodeclara 'cónsul argentino en Baracoa' y militante Kirchnerista. El desayuno es el mejor hasta ahora: Piña, mango, guayaba, mango blanco y plátano (guineo), queso, pan, huevo frito, batido de guayaba, café con leche y … leche chocolatada con cacao del lugar.

Voy a navegar un rato por internet en Etecsa (empresa estatal de telecomunicaciones) al precio habitual de 6 cuc por hora. Es aún más lento aquí que en otros lados.

Me voy a Playa Duaba en la bicicleta (Raleigh con cambios Shimano, bastante buena). La playa es de canto rodado y el mar es tan fuerte que te pega cascotazos en las piernas. Malísima, la peor hasta el momento y me voy antes del mediodía. De regreso, paro a tomar un refresco en El Turey.


Playa de Duaba, de canto rodado.
Me voy a almorzar en otro restaurant estatal: pescado con arroz moro, ensalada de pepinos y vianda hervida (guineo). 20 m/n del pescado, 8 del arroz y 5 de la ensalada (total: 33 m/n). Refresco (gaseosa de limón) de 1.5 litros: 25 m/n.

Catedral de Baracoa, la primera de Cuba.

Edificios sobre el malecón.

Sede del gobierno local
Vista del malecón de Baracoa
Me acuesto a dormir una siesta. Al levantarme voy a la Casa del cacao y pido un chocolate con leche caliente y 6 bombones. Me sale 4.6 cuc y la trigueña que atiende es por demás de amable. Luego hago una caminata, paseo por el parque. Obtengo la lectura del gps de la casa de Yamilé: 20°20’57.5” N y 74°29’45.8” O.


Las calles de Baracoa tienen un encanto oscuro, un aura espectral. Uno casi puede sentir los espíritus de Martí, Maceo y tantos patriotas que por aquí pasaron, iniciando el sueño de la casi definitiva libertad finalmente alcanzada. Uno cree percibir el eco del grito del coronel Ruenes al plegarse a los independentistas. Por aquí anduvo, también, Cristóbal Colón y dejó la Cruz de Palma hace ya cinco siglos. Baracoa es y no es Cuba: La representa, la engloba, mientras la niega para luego llevarla al extremo. Baracoa es la capital de la lluvia, con sus tibaracones inéditos, y tambien la sede del cacao, de la selva tupida, del coco y el café. Y de la Fábrica de Chocolates que fundó el Che...
Otra calle baracoesa encantada.
Siendo Ministro de Industria, el Che impulsó la creación en 1963 de la Fábrica de Chocolate de Baracoa, aprovechando una de los más importantes productos locales.
20.09 Hablo a Bayamo con la tarjeta Etecsa que me regaló Alfredo. Es el cumpleaños de Elaida y la felicito, le mando besos, la extraño. Ella me dice que Segundo pensaba que yo le iba a dar la sorpresa de aparecerme, pero al mismo tiempo me dice que sabe que estoy muy lejos. Se ve que alguna ilusión tenía. Asiento, es así, es muy lejos. Lo siento.

22 hs. hora de acostarse, algo apenado, nostálgico.

26/05 (domingo)

7.00. Desayuno y charla en la terraza con el señor cónsul argentino en Baracoa (AD: autodenominado). Llueve. Bastante. No tenía planeado nada así que voy a hacer internet en Etecsa. Escribo 'Imaginemos (Eres Cuba)'.

Voy a almorzar a La Baracoesa: Pizza con pescado + spaghetti napolitano + 2 refrescos: 32 m/n. Le tomo un poco el pelo a la moza (otra) porque cuando la llamé por segunda vez, para pedirle el espaghetti vino con la cuenta. Tiene razón Luciana (mi sobrina que llevaba a ese momento más de 4 años en Cuba), son re estructurados.


Luego de la siesta intento una visita  al museo Matachín, pero cierra los domingos a las 12.00. Loco: pónganse de acuerdo, unos no abren los lunes, otros los domingos cierran antes. Abre de lunes a sábado de 8-12 y de 14 a 18. Puedo ir mañana. Aprovecho para ir a reservar el pasaje a Santiago por Viazul para el martes a las 14.15 que se supone va a llegar a las 19.15 a Santiago. Hago de tripas corazón de que los forros no lleguen con más de 2 horas 45 de retraso y me impidan tomar el colectivo Santiago-La Habana que sale a las 22.00 hs.



Al regreso vuelvo a la Casa del Cacao y esta vez tomo un chocolate con leche, frío. Más bombones, compro una tableta de chocolate con almendras para llevar. La atenta moza (dependienta, se le dice en Cuba), no es la misma que en la visita anterior pero igualmente es profundamente amable me enseña, ante mi inquietud, cómo son las semillas del cacao. Pruebo una, tiene un sabor que recuerda vagamente al de la nuez con un suave regusto a cacao y consistencia un poco como de aserrín de madera, y me regala 4 más. Decido traerlas a Santa Fe para que las conozcan mis hijos.

27/05 (lunes)

6.43 Desayuno y charlas con Ramón (en un momento me dice ‘usted está cubanizado’, sic, me pongo orgulloso porque amo a Cuba). Voy al Cadeca (Casa de Cambios) para vender  € 250 (315 cuc) según cálculo de últimos gastos hasta el regreso, (los cálculos resultarían casi exactos). 


Alquilo una moto por 25 cuc, una jialing de 50 cc, aunque bastante potente. 

Mi corcel baracoeso.
Me voy 30 km hasta Parque Humboldt por el mismo camino de Maguana (¡más allá está peor!) y tomo el paseo en bote por la bahía por 6 cuc. No vale mucho la pena y, encima, el botero no me avisa de los manatíes que había allí en la bahía, ni los busca. 


Otro paraíso: El camino al Parque Humboldt

Entrada al Parque Humboldt, busto de Alejandro von Humboldt

Bahía de Taco, refugio del manatí
Luego, al pasar por Maguana me quedo a gozar de la playa y esta vez la disfruto más, sin tanto manguero que rompa las bolas como la primera vez. Claro, salvo paradojalmente el que ofrece los mangos, que lloriquea porque no puede comprarse zapatos. Le doy 1 cuc ... ¡y lo echo hasta el 2015! Me tomo un agua en el barcito de la entrada, pero no tiene absolutamente nada para comer. Ni siquiera jamón y queso para un 'sanguche'. Se lo adjudica al corte de luz pero me parece que el dependiente es un poco vago.


Regreso a Baracoa 18 hs trayendo a un laburante del otro barcito, que me pide el aventón. En el accidentado trayecto se queda un momento mudo por la velocidad que imprimo y el 'gambeteo' experto pero impresionenate que hago con los innumerables pozos del camino, linderos muchas veces a algún precipicio. Llego a Baracoa, descanso, me baño y luego me voy a cenar en Casa Tropical: Pescado (pargo, supongo) en leche de coco con arroz con vegetales y viandas fritas (chicharritas -¡ufa!, prefiero el plátano maduro: plátano verde rebanado finísimo; no hay como los plátanos maduros fritos) y creo que jugo de guayaba de beber: 9 cuc en total.


28/05 (martes). 7.15 hs.: Desayuno. Cargo nafta en el servicupet (estación de servicio) de la entrada del pueblo. Luego de mucho preguntar y perderme llego al Museo Arqueológico (vale la pena), saco fotos desde el mirador.

Sendero hacia el museo.

Vista de Baracoa desde el mirador del Museo Arqueológico
Luego paso por el Fuerte Matachín. Me pregunta el historiador si soy Cubano. La mimesis se completó: asumo que soy un cubano de pasaporte argentino (esto me lo guardo para mí), así como Ramón se declara cónsul argentino en Baracoa.
Fuerte Matachín
La buena Jialing a las puertas del Museo Matachín
Almuerzo con el ‘cónsul argentino en Baracoa’ (AD): Arroz con camarones, chicharritas y ensalada:  6 cuc. Uso la soda que queda de las que compré el primer día.


A las 13.15 me voy hasta la terminal, transportado por el mismo bicitaxista que me llevó el primer día, muy atento, buen conversador, me lleva la mochila para el preembarque. Nota mental: 'no todos los bicitacheros son forros'. Me recomienda que tome un refresco en el hermoso bar de la fortaleza de La Punta mientras espero que salga el colectivo.




El Viazul sale a horario con destino Santiago de Cuba y, más milagroso aún, llega a horario.



Esteban Cámara
Basado en el diario de viaje.
Fotos de Esteban Cámara.

6 comentarios:

  1. Buenos días, Esteban. Llegué hasta aquí buscando alojamiento en Baracoa. ¿Tendría el email de Yamile y Ramón? Todos sus otros datos ya tengo, pero me gustaría contactar primero por esa vía. MUY interesante su relato, así como sus tips para viajar por Cuba. Saludos y ¡muchas gracias! Beatriz

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  2. Ah, ¡y muchas gracias!, me alegro de que te haya servido. No dejes de ver, si no lo has hecho ya, los artículos sobre Santa Clara, Bayamo y Gibara, que te pueden servir también.

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  3. Y un consejo: ¡no te prives de ir a la playa Maguana!

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  4. ¡Gracias, muchas gracias! Sí, leeré los posts de los otros lugares. Saludos,

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  5. Maguana está anotadísima. Saludos, Beatriz

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