sábado, 8 de abril de 2017

Poema por Micaela

Yo la vi a Micaela: tenía una sonrisa 
de un millón de dientes.

Yo la vi a Micaela, aunque vos dijiste: 
no me representa.

Yo la vi a Micaela trabajando 
por los que menos tienen. 
Vos mirabas Tinelli.

Yo la vi a Micaela militando por los derechos 
de ella y de todos.
Vos dijiste: otra choripanera.

Yo la vi a Micaela: llevaba una remera 
con la cara de Evita.

Yo no voy a ver nunca el cuerpo de Micaela
convertido en despojo de un degenerado,
juez, y de otro degenerado,
asesino, convertido en objeto
del patriarcado.

Yo la vi a Micaela, tenía otra remera. Decía:
NI UNA MENOS.



Esteban Cámara
Santa Fe, 8 de abril de 2017

1 comentario:

  1. Publicado en Facebook: Un desenlace horrendo. Veo que algunos están pidiendo la pena de muerte para el culpable. Primero que sea juzgado, ¿no? No se avanza nada con otro asesinato y otro asesinato si no desenmascaramos y desmontamos la pluralidad de causas y coadyuvantes de esta enfermedad que tenemos como sociedad y que se manifiesta en femicidio.
    Más que la muerte para este degenerado hay que pedir la muerte del machismo, del negocio de la mujer-objeto (seguramente lo vamos a ver a Tinelli muy compungido o belicoso...), de la trata de personas y las estructuras de poder y dispositivos culturales que la sustentan. Hay que condenar a muerte al pensamiento que lleva a cuestionar que la víctima haya ido a bailar, o la vestimenta que usaba, o que haya estado sola y todo eso que lleva a convertir a las mujeres en dependientes. Es de allí que salen los asesinos, son paridos por esas ideas. La idea de "mi mina", la que es "mìa y sólo mía" (muchos reguetones muy populares dicen ese tipo de cosas), la que cree lógico terminar matando y/o violando porque se rebela. Hay que asesinar a la cultura del silencio, la del relativismo moral que dice que no hay que inmiscuirse en familias y sociedades en donde el hombre violenta a su mujer y a sus hijos. Hay que asesinar la cultura de ciertos uniformados (aun mujeres) que comparten esos valores con los femicidas y que se burlan de las denunciantes y no se dignan en hacer cumplir la protecciòn que emana de órdenes de restricción.
    Esteban Cámara

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