martes, 15 de noviembre de 2016

Hombres contra el fuego

Netflix emite Black Mirror, una muy buena serie de ficción-especulación acerca del efecto de las TICS en el futuro cercano. Quiero comentarles hoy Men against fire, capítulo 5 de la tercera temporada de Black Mirror.


Recomiendo especialmente este capítulo para estos tiempos que se vienen: tiempos de racismo, xenofobia, homofobia, etc. Ahí se puede ver como funciona el modo cultural por el que se construye como un enemigo al diferente, haciéndolo ver como no humano. Eso es la biopolítica, pero es extensible a las diferencias culturales. 

Creo que lo mejor que tiene el episodio es una metáfora muy pero muy fina respecto del adoctrinamiento a los combatientes, una alteración tecnológica de la percepción (no hace falta, para eso está la cultura, ¿no, Michel F.?). Los que tienen Netflix, pueden verla allí. Los demás, pueden bajarla (los que no sepan como, pídanle a su sobrino o amigo pirata que les enseñe).

Está muy bien narrada, concisa y eléctrica (aunque tal vez demasiado televisiva: se podría haber hecho 'volar' un poco más, tal vez con algún director latinoamericano), por el director Jakob Verbruggen y contiene una pequeña joyita actoral en la performance de Michael Kelly, el que hizo de Doug Stamper, el amoral asistente de Jack Underwood en House of cards.

La trama muestra la lucha de unos soldados en un escenario apocalíptico, con el ápice de la tecnología de su tiempo, contra unos dizque mutantes al estilo zombie, a los que llaman cucarachas y de quienes defienden a los aldeanos pobres y asustadizos. Hay allí, claramente, cuatro clases sociales: la elite, los soldados, los aldeanos y las 'cucarachas'. El ensañamiento contra éstas recuerda al nazismo, a la dictadura militar argentina o chilena, a todo genocidio de los últimos siglos. A pesar de todo, los soldados se niegan a matar, entonces se recurre a la tecnología.

Por cierto, esto me recuerda a algo que me contó un pibe que fue soldado en la época de la dictadura militar, no sólo bajo bandera, sino parte de la fuerza en combate activo. Él me decía que el día que tenían un procedimiento los obligaban a comer y que luego se sentían 'raro', como sin total consciencia de lo que hacían. Sospechaba que los drogaban en la comida. No me extrañaría en lo más mínimo. No es natural matar, por eso es tan frecuente que el stress post traumático sea tan grave y tantos excombatientes de vietnam se hayan suicidado o desencadenado una matanza ya de vuelta a su hogar. Y, sobre todo, cuando uno no ve al enemigo como diferente, a pesar de toda la propaganda del sistema.

Netflix cuesta unos 6 dólares en su abono básico y yo lo recomiendo como una muy buena alternativa a los medios que asquerosamente gobiernan la vida de tantas personas en base a mentira, tergiversación, exageración e invisibilización. Hace años que cancelé cablevisión, cansado de estafas, sobreprecios, manipulación y mentiras.

Esteban Cámara

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