sábado, 26 de octubre de 2013

Inseguridad y DDHH

Una reflexión sobre seguridad a partir del artículo de Página 12 (enlace y transcripción al final) que relata el juicio a efectivos policiales por haber asesinado a golpes en un contexto de tortura a una joven.

Particularmente me interesa llamar la atención sobre la particular aberración ideológica de quienes quieren plantear a la defensa de los Derechos Humanos como el origen de la presunta "inseguridad" de nuestros días. Algo he escrito no hace mucho sobre el tema, sobre lo inútil que es pretender que permitiendo que, por ejemplo, se torture a las detenidos esto vaya a mejorar la seguridad. Si me leen habitualmente tal vez les canse, pero voy a insistir hasta que sienta que se comprende un poco mejor esto.

Precisamente, la continuidad de estas prácticas aberrantes es, a mi juicio, la causa de la inseguridad, porque reforzaron el autogobierno policial y la idea de que las fuerzas de seguridad como corporaciones cerradas y autosuficientes, hasta con sus propias "cajas" recaudatorias.

Recién a partir de 2003 en la argentina, las fuerzas policiales empezaron a desprenderse de aquella cultura del apriete. Y falta cubrir distancias astronómicas en ese sentido. Fue la propia permanencia de los sujetos de la represión ilegal y de sus ideas y prácticas, la que posibilitó la inseguridad de hoy. Porque en el apoyo a los narcos está la propia policía. Porque la cobertura y protección a los tratantes de personas surge del propio personal policial. Y porque, para más abundar, los propios efectivos capturan ladronzuelos, los arman y los mandan a delinquir por cuenta de los uniformados, con zonas liberadas e información. Porque en toda banda extorsiva, piratas del asfalto, robabancos o lo que fuere, siempre hay un policía o varios. O ex policías.

Fue la demora en depurar, en limpiar, en expurgar a los malsanos, por no aplicar en esas instituciones el respeto a los derechos humanos, la que explica la mayor parte de la inseguridad actual. No fue la prohibición de la cárcel sin pena o las torturas o la no defensa adecuada en juicio, entre otras instituciones del respeto a los derechos de los humanos, la que causó esta situación. Todo lo contrario.


Me parece infantil pretender que porque los sospechosos sean torturados vaya a bajar un ápice el delito.

A prisión, once años después

El ex cabo Marcelo Aquino fue encontrado culpable de las torturas que derivaron en la muerte de Andrea Viera en una seccional de Florencio Varela. Nunca había estado preso hasta ahora por ese hecho. Ayer quedó detenido y la semana próxima le fijarán la pena.
Un ex policía bonaerense fue declarado culpable, en un juicio oral llevado a cabo en Quilmes, de haber participado en 2002 del asesinato a golpes, tras torturas, de Andrea Viera, en una comisaría de la localidad bonaerense de Florencio Varela. El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC)
Nº 5 halló responsable al ex cabo Marcelo Aquino (44) del delito de “tormentos seguidos de muerte”, y ordenó su inmediata detención, ya que había llegado al debate en libertad y nunca había estado detenido en el marco de este caso. De todas formas, los jueces darán a conocer el monto de la pena para Aquino recién el miércoles de la semana próxima.
En el mismo fallo, los jueces Gustavo Farina, Juan Martín Mata y Mónica Rodríguez de Piume absolvieron a otro ex suboficial, Pedro Mensi (51), quien había llegado a juicio por el delito de “omisión de denuncia por tormentos”. Por este mismo delito iba a ser juzgada la ex agente Romina Nieto (34), pero ésta no se presentó al debate, por lo que el tribunal ordenó su captura.
Por el crimen de Viera (25) se realizó un primer juicio oral en 2006, en el que fue condenada a prisión perpetua la cabo primero Marta Jorgelina Oviedo, pero por cuestiones de salud el TOC Nº 3 de Quilmes le dio una prisión domiciliaria, con la cual continúa. Mientras que fueron absueltos por el beneficio de la duda otros cuatro policías, David Gutiérrez, Carlos Maidana, Oscar Luciano Farías y Diego Herrera, aunque el Tribunal de Casación bonaerense revocó luego la absolución de los tres primeros.
Lorenzo, uno de los hermanos de Viera, elogió la condena para Aquino, a quien consideró “el mayor responsable de que Andrea no esté entre nosotros”, y dijo que los policías “quisieron esconder muchas cosas y no pudieron. Por eso fue condenado”.
Eugenia, otra de las hermanas de la víctima, coincidió con su hermano con la condena de Aquino, pero se quejó de la absolución del ex suboficial Mensi, de quien dijo que “también era culpable”. “El también es uno de los culpables de que hoy Andrea no esté y que haya sido la primera mujer muerta por torturas en democracia”, dijo Eugenia, quien agregó que “seguramente en algún momento, de lo único que no se salvan los mal nacidos es de la justicia divina”.
El hecho ventilado en este debate ocurrió el 10 de mayo de 2002, cuando Viera y su pareja, Gustavo Cardozo (34), salieron de su casa en Florencio Varela para visitar a un familiar, y en el camino se bajaron del colectivo 324 porque ella estaba descompuesta. La pareja se sentó en el umbral de una casa y de repente un grupo de policías la detuvo tras acusarla de haber disparado contra un efectivo poco antes, en un tiroteo en el que murió un joven.
Viera fue llevada a una dependencia de la seccional donde, según se acreditó en el primer juicio, la cabo Oviedo, condenada a perpetua y con arresto domiciliario, y otros policías querían que confesara su participación en el tiroteo en el que había resultado herido el policía. Entonces le gritaron “rata”, le tiraron del pelo y la golpearon arriba de un escritorio hasta dejarla desmayada.
Ante esa situación, los policías llamaron a una ambulancia, que trasladó a la joven al Hospital Mi Pueblo, donde murió doce días más tarde.
En tanto, Cardozo también fue golpeado mientras estaba preso en un sector de contraventores de la comisaría. Fue liberado al día siguiente y se convirtió en el testigo clave para esclarecer los hechos.
Fin de la nota


Esteban Cámara
Santa Fe, 26 de septiembre de 2013

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