miércoles, 9 de octubre de 2013

El Che


Ernesto Guevara de la Serna nació en Rosario, Santa Fe, Argentina un 14 de junio (o mayo) de 1928. Sus padres tenían en Misiones un molino yerbatero y habían navegado por el Paraná en un Barco hacia esa gran ciudad para esperar el parto, el cual finalmente se produjo en el Hospital Centenario.

De familias oligárquicas, sus padres se habían casado pocos meses antes y se fueron a Misiones en donde el padre, Ernesto Guevara Lynch, administraba una explotación yerbatera (de yerba mate, Ilex paraguariensis, que los argentinos usamos mayoritariamente como infusión). Hay versiones de que Ernesto nació un mes antes, vaya a saber, pero el certificado (que dice que el niño era sietemesino) fue falsificado a fecha tardía para evitar el oprobio de la madre Celia De la Serna de tener un hijo excesivamente prematuro: Se habían casado el 10 de diciembre de 1927, luego de vencer la oposición de los padres de la novia.

Ernesto fue muy asmático desde chico y cuando tenía dos años la familia decidió radicarse en la provincia de Córdoba, en la creencia de la época de que su clima era benigno para esa afección. 

El joven Guevara, asmático y todo, jugaba en forma furibunda al rugby de lo cual provenía el apodo Fuser (furibundo serna) tal como su amigo y compañero de viajes Alberto Granados señalara. 

Su familia era de ideas progresistas, antifascistas y siempre estuvieron vinculadas a círculos de pensamiento de avanzada tanto en lo social como en lo artístico.

Según John Lee Anderson, el Che de joven simpatizaba con el peronismo y hasta les decía a las empleadas de la familia que debían votar a los candidatos de este movimiento. No obstante, como él mismo diría negando a quienes le adjudicaban cierto gorilismo, jamás participó en política en Argentina fuera de ciertas acciones vinculadas al antifascismo y al apoyo a los aliados en la segunda guerra mundial. Muchas veces se habría referido a Perón como "El capo" y se reunió en forma clandestina con él en España. Por lo demás, carecen de ningún sustento las versiones de antiperonismo en el Che, jamás expresó nada en contra del peronismo y sabía perfectamente que compartían el antiimperialismo y el latinoamericanismo. 

En la juventud del Che, su familia volvió a Buenos Aires, con sus padres ya separados pero convivientes (por momentos). Ernesto estudió medicina.

Uno de los gustos del joven Guevara eran los viajes en motocicleta. Uno de ellos, no el primero, lo llevó a recorrer latinoamérica junto con Granados. Al parecer allí el Che asumió su ideología proletaria al ver la explotación al que eran sometidos los mineros del norte de Chile.

Más tarde participaría del apoyo al gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala de la cual se iría ante la invasión que lo derrocó financiada, armada y provista de mercenarios por los yanquis. Allí descubrió que, "...para ser un médico revolucionario, primero había que tener revolución". Ya volveremos sobre esta cristalina frase.

Luego de Guatemala, estando en México en 1956, conoce a Fidel Castro y se ofrece a integrar el grupo que intentaría la gesta de la Sierra Maestra.

Luego de casi una semana de navegación, el 2 de diciembre de 1956 desembarcan por error en un manglar cerca de Playa Las Coloradas, Niquero, hoy provincia de Granma (antes Oriente), Cuba. El desembarco fue desastroso, perdiendo gran parte del equipamiento, municiones y comida. Pocos días más tarde, el ejército del sangriento y corrupto Batista los emboscó en Alegría de Pío. En el medio de la masacre, el Che vio que uno de sus compañeros se dejaba una caja de balas. Entonces tuvo que optar entre la caja de medicinas que cargaba como médico de la expedición, y la de balas. Y optó por esto último, cumpliendo con lo pensado en Guatemala (ver dos párrafos atrás). 

Al poco, el Che fue nombrado comandante por Fidel y se le asignó la segunda columna (nominada como 4 para darle al enemigo la idea de una mayor magnitud de las fuerzas guerrilleras). El Che se caracterizó por ser un maestro de la guerrilla, reconocido como tal por el Comandante Eterno, Fidel. En el museo del ex Moncada de Santiago de Cuba vi una lámina con las victorias de la campaña guerrillera: Allí sobresalen las victorias de Ernesto.

Su participación en la campaña del centro de la isla, en la que unió sus fuerzas con la columna de su gran amigo y hermano de la vida, Camilo Cienfuegos, lo llevó a tomar la ciudad clave, Santa Clara y a destruir el tren blindado, la última esperanza batistiana de asistir a las ya reblandecidas defensas de la tiranía en oriente. En la toma de la jefatura de policía de Santa Clara, perdió a uno de sus hijos dilectos: El vaquerito. Esa misma noche, el cobarde Batista huyó a refugiarse con sus amos de USA.

Dicen que su gesto era adusto y de risa difícil. Tal vez fuera su casi hermano Camilo el único que le desacartonaba la seriedad argentina y lo hacía reir. Era duro e irónico con sus tropas, no perdonaba errores, pero era justo y reconocedor en el acierto, en la valentía. El malogrado Vaquerito puede dar fe de ello. Por las noches, sus combatientes cuentan que les daba clases de lectura y conocimientos escolares, restando fuerzas al descanso merecido luego los extenuantes trabajos de la campaña guerrillera.

Luego del triunfo fue muchas cosas en la Cuba revolucionaria: brillante y emprendedor ministro de Industria, presidente del Banco Central, etc. Viajó a la Unión Soviética y no le gustó. Vió un régimen corrompido y agotado. Y se los dijo: no era de congraciarse con los poderosos. Muchos años después los acontecimientos le darían la razón.

Una pequeña anécdota que me contó una cubana, testigo presencial de los hechos. Cuando el Che era Ministro de Industria de Cuba impulsó la creación de la fábrica de Chocolates en Baracoa (centro de la región cubana productora de cacao y lugar abandonado por el capitalismo pre revolución), en los primeros años de los 60'. Cuando se inauguró la fábrica, con la presencia del Che, las autoridades prepararon una comida para después de los discursos. Al invitarlo al Che a la misma éste les dijo con dureza: "Sólo voy si van también estos niños que han estado cocinándose al sol toda la siesta". Los burócratas tuvieron que asentir. Una niña gritó: "¡El Che nos salvo!". Él era así, siempre, "primero el otro". 

Combatió en el Congo, casi a regañadientes en esa desastrosa campaña y casi "entrega el equipo" en ella. Pero nunca se quejó.

Luego, se fue a Bolivia, su patria sureña le tiraba del corazón y quiso llegar haciendo revoluciones desde el norte. La campaña boliviana fue un grave error, sin apoyo político del P. Comunista boliviano, sin comprender mucho las peculiaridades, quedó aislado con un puñado de valientes bolivianos y los más fieles de su guardia cubana. El valiente y astuto Guile Pando, el que tomó el tren blindado en Santa Clara en 1958, se ofreció a acompañarlo pero Ernesto le dijo que sus perspectivas era muy altas y debía quedarse a cumplirlas en la revolución cubana.

Un ocho de octubre, 1967, fue herido y capturado en la Quebrada del Churo. El 9 de octubre de 1967, en La Higuera, sería asesinado por miembros del ejército boliviano conducidos por agentes de la CIA. Precisamente, uno de ellos fue el que "transmitió" (¿dio?) la orden de matarlo a quien finalmente lo haría, el sargento Terán. A esto de la captura y asesinato lo he contado en otro artículo de este blog: La renacida vista del Sargento. A su cobarde asesino, abandonado precisamente por el sistema egoísta por el que él asesinó a un indefenso detenido, le fue devuelta la vista justamente por los médicos cubanos, retoños del Che. Ocurrió cuarenta años después del infame asesinato de un hombre desarmado, herido, indefenso. Valga de síntesis comparativa entre sistema y sistema. 

Perón escribió: "Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto Che Guevara. 

Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir...”.


Ernesto Guevara De La Serna vivió como jugó al rugby, en forma furibunda, con la certeza y el desprecio por la muerte siempre acechante que sólo pueden sentir y entender los asmáticos.







Esteban Cámara

1 comentario:

  1. Más info respecto del Che y el peronismo: En carta a la madre del 20 de junio de 1955 (cuatro días después del salvaje bombardeo a la Plaza de Mayo que había dejado medio millar de muertos), Guevara se adelanta a los tiempos, califica a esos “mierdas de los aviadores que después de asesinar gente a mansalva se van a Montevideo a decir que cumplieron con su fe en Dios”, y se refiere también a los dirigentes civiles de ese intento de golpe de estado afirmando que “tirarían o tirarán -que todavía no se aclaró todo- contra el pueblo a la primera huelga seria.... matarán a cientos de “negros” por delito de defender sus conquistas sociales y La Prensa dirá muy dignamente que es ciertamente muy peligroso el que trabajadores de una sección vital del país se declaren en huelga”. Y lo fundamenta: “la Iglesia tuvo muchísimo que ver en el golpe de estado del 16, y también tuvieron que ver con eso “nuestros queridos amigos” (citando seguramente carta anterior de su madre que así califica a los norteamericanos), cuyos métodos pude apreciar muy de cerca en Guatemala”.

    Una semana después de iniciado el golpe de Estado que derrocaría a Perón, Guevara vuelve sobre el tema en otra carta ("Querida vieja, 24 de setiembre de 1955): “Esta vez mis temores se han cumplido, al parecer, cayó tu odiado enemigo de tantos años; por aquí la reacción no se hizo esperar: todos los diarios del país y los despachos extranjeros anunciaban llenos de júbilo la caída del tenebroso dictador; los norteamericanos suspiraban alegrados por los 425 millones de dólares que ahora podrían sacar de la Argentina; el obispo de México se mostraba satisfecho de la caída de Perón, y toda la gente católica y de derecha que yo conocí en este país se mostraba también contenta; mis amigos y yo, no; todos seguimos con natural angustia la suerte del gobierno peronista... Aquí, la gente progresista ha definido el proceso argentino como "otro triunfo del dólar, la espada y la cruz”. Y, al final, agrega: “Te confieso con toda sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, sino por lo que significa para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte...”. Y hasta se permite advertir a su madre: “Gente como vos creerá ver la aurora de un nuevo día... Tal vez en un primer momento no verás la violencia porque se ejercerá en un círculo alejado del tuyo”. Fuente: http://www.taringa.net/posts/info/11015617/El-Che-y-Peron-Un-solo-corazon.html

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