miércoles, 10 de julio de 2013

Sobre la pasión

Hace unos días vi en una comedia un pensamiento filosófico de altísima densidad:

El novio de una niña muy bonita no puede entender que ella no se apasione con una serie en donde una chica persigue a vampiros. Una tarde se pone a ver con ella varios capítulos de la serie, intenta convencerla de que la serie es genial, le da argumentos. Pero la chica mucho no se emociona.

Al rato, conversando con una amiga, la no apasionada joven le dice que no puede entender a su novio, por qué se emociona con tantas cosas, con los comics, con la ciencia (de hecho es científico, es Doctor en física), con las series, etc. La amiga le dice que ella es bastante parecida (es también Doctora pero en microbiología), que cuando vio por primera vez por la lente de un microscopio vio todo un mundo nuevo y se apasionó con ello y decidió que esa era su vida y que le iba a dedicar todos su esfuerzo. En el grupo de amigos hay varios investigadores, inventores y doctores, salvo la chica bonita.

La chica bonita se pone a pensar en voz alta: Todos ustedes son tan apasionados ... son investigadores, estudiaron .. y yo no me apasiono con nada... y soy camarera (moza, dependienta de restaurant). La chica quería ser actriz y pensaba que el apasionamiento vendría con una vida de éxitos en esa carrera. Pero no hubo éxito, no llegó. La pasión tampoco.

No me malinterpreten, no hablo aquí de esas pasiones veleidosas, de la gente que un día "se apasiona" con estudiar francés, a las pocas semanas pasa al origami, luego cerámica, poco después yoga, finalmente ikebana ... Y así sucesivamente. Esto tampoco es pasión.

No, las verdaderas pasiones refieren a pasiones sostenidas, atendidas, cultivadas, militadas. Éstas, y sólo éstas, son pasiones. Sin pasión, a su vez, no parece haber posibilidad de éxito. No, no la hay. Y no me refiero al "éxito" material, a la definición burguesa de "éxito", la que lleva a los bienes materiales, a las posesiones, grandes casas, autos, etc. Me refiero al éxito que consiste en sentirse satisfecho con lo alcanzado, con el capital, no ya entendido como objetos, sino como conocimiento (y no necesariamente títulos educativos formales), afectos, camino recorrido, independencia, capacidad de análisis. Ésos son los capitales que en definitiva importan. Tranquilidad, en definitiva, con lo que se ha hecho, con lo alcanzado. Y eso sólo deviene de la pasión, de la pasión militada, trabajada, sostenida.

Veo que muchas personas en mi medio carecen de pasión. Los veo indiferentes u odiando. Tienen familias que parecen ser un poco un estorbo para ellos. Parejas a las que denominan "el boludo" o "la bruja", por ejemplo. Tienen trabajos que no los apasionan. Sus vidas se han perdido en la nimiedad, en actos sin sentido, rituales de sobrevivencia mínima coronados con la absorción acrítica de contenidos que les transfiere esa "matrix" sociocultural burguesa, esa sumatoria de medios, escuela, mandatos familiares y de clase. 'Pareceres' infinitamente repetidos por vecinos, compañeros de trabajo, taxistas, comerciantes  y demás. 'Pareceres' que vienen de regiones ideológicas muy marcadas y totalmente interesadas en que nada cambie.

También están los "superados", los que parecen haber (o actúan como si hubieran) tenido alguna vez una pasión y fueron derrotados. Entonces, ahora, son no sólo incapaces de creer, de actuar, sino que se dedican a destruir en los demás la credibilidad de todas las pasiones. Simplemente no tienen corazón, lo mataron ellos mismos.

Todas estas parecen variantes de la existencia inauténtica. No es que los apasionados necesariamente tengan un pensamiento crítico, de hecho esto no es así. Pero parece que el camino al pensamiento crítico (o independencia intelectual) NECESITA de la pasión. Debe 'pasarse' por la pasión, debe trabajarse, debe sudarse, debe estudiarse para que, en definitiva, la mente individual alcance esa independencia que la lleve a cuestionarlo todo. pero adhiriendo a un camino, a una idea, a un proyecto de vida, de sociedad. Esa idea no tiene por qué ser perfecta, nunca va a serlo. Pero debe ser lo suficientemente mejoradora de la situación como para que merezca que la persona ponga en ella su pasión, sus manos en el trabajo, sus piernas en el camino y su mente en vigilia.

Apasionémonos.


Nota al pie: La comedia es bastante divertida, aunque liviana. Se llama The Big Bang Theory y no suele ser muy proclive a los pensamientos profundos, a la filosofía. Supongo que el pensamiento aquí narrado, del capítulo S06 E21 (La alternativa de cierre), fue por casualidad.


Esteban Cámara

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