martes, 29 de enero de 2013

La otra inseguridad

Ahora mismo, luego del Cromagnon brasilero todos levantan el dedito. Mientras tanto, toman antes de conducir, manejan hablando por teléfono, no usan el guiño para doblar, cambian de carriles sin mirar por el espejo y sin poner el guiño, estacionan en doble fila y, en síntesis, manejan sin el menor respeto por la seguridad propia y ajena. Fuman y te tiran el humo en la cara. Pasan por la vereda y tiran el papelito como si nada.

Los organismos públicos tienen los matafuegos descargados, están construidos con materiales inflamables, faltan escaleras de incendio, planes de contingencia, instructivos y personal de seguridad. A los grandes aspavientos hechos a partir de Cromagnon nos los metimos todos en el orto, público y funcionarios. Tenemos una cultura social desaprensiva y altamente hipócrita. 

Clamamos por la tragedia de Once (51 vidas) pero cerramos bien la boca ante el descuido para poder viajar en tren sin boleto. Dejamos caer el sistema ferroviario cuarenta años hasta que vino el vivo que nos vendió que era mejor privatizarlos. Y nos lo vendió. Y lo reelegimos un par de años después (49% de los votos). Yo he visto cagadas arriba de los asientos. Y el que los cagó seguro es un gran defensor de los ferrocarriles después del 22 de febrero de 2012. Nos cagamos en los mismos ferrocarriles que despues de Once plañimos estentóreos que TANTO AMAMOS... que es taaaaan estratégico. La verdad me tengo podrido, me pudrimos.

Levantamos el dedito a los empresarios, a los funcionarios, a las bandas, a éste y al otro. Menos al que tiró la bengala, por ejemplo. La culpa nunca es nuestra, siempre es del otro. Tengo una primicia para vos: Yo tiré la bengala. Vos tiraste la bengala. Los pibes que se dejan hacinar en boliches mugrosos, fumando, sin importarles su seguridad no tienen la culpa. ¿O sí? Los que pusieron a sus hijos al cuidado de extraños en un baño mugriento de una disco tampoco tienen la culpa. ¿O sí? Dejémonos de hipocresía. Si la municipalidad clausura un local por falta de condiciones de seguridad dentro de 6 o 7 meses vamos a clamar por los empleados y la fuente de trabajo. Si nos echan por fumar en un lugar cerrado capaz que cagamos a palos a alguien. Si nos clausuran el teatro en donde queríamos ir a ver a nuestro artista vamos a reputearlos a todos. Sólo nos interesa la seguridad los dos meses posteriores a una tragedia de éstas.

Nos quejamos por la minería a cielo abierto (al menos hasta hace un par de meses) pero: ¿Alguien vió como quedó la costanera el primero de enero? Da ganas de vomitar la cantidad de bolsas de plático, botellas, vidrios rotos, puchos, vómitos, restos de comida en putrefacción... Prácticamente no se puede caminar sin pisar alguna mierda de éstas. Pero hablamos, ¡ay!, ¡cómo hablamos! ¡Cómo levantamos el dedito!

Nótese que no hablo aquí de los empresarios. Ellos no van a cumplir con la normativa a menos que los obliguemos: Público y funcionarios. El afán de los empresarios es el lucro, somos nosotros los que los tenemos que controlar y hacer cumplir: Pueblo y gobierno. Y nos tenemos que levantar de la mesa e irnos del restaurant, aunque sea, si vemos que está sucio.

Otra: Nos quejamos de la inflación pero compramos algo carísimo por no caminar una cuadra...

En lugar de hablar tanto y de levantar tanto el dedito ¿por qué no hacemos un poquito todos los días? Empezar por tirar la basura en los cestos sería un buen comienzo. Que la municipalidad los tenga dispuestos y los vacíe con la frecuencia adecuada no vendría mal. Verificar la fecha de los matafuegos en lugares públicos o locales comerciales y denunciar cuando no hay o están vencidos (y no comprar o consumir o pasar tiempo allí, obvio). Otra buena sería pagar el boleto del tren y denunciar dónde corresponde cuando se ven asientos sucios o vagones y otras estructuras inadecuadas. Manejar el auto con respeto por la vida ajena no sería contraproducente. Arreglar los baches de los barrios (el otro día conté 19 en una cuadra en B° Villa María Selva), no te jode, Intendente, ¿verdad? Esos baches no son muy buenos para la seguridad, aunque no estén en el centro.

No todo pasa por lo superestructural. La culpa no es sólo del otro.




Esteban Cámara 

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