domingo, 27 de enero de 2013

Inundaciones 2003: El principal culpable

El 29 de abril de 2003, luego de infrecuentes precipitaciones en el noroeste santafesino y sur de Santiago del Estero (Cuenca del Río Salado del Norte) causadas por el fenómeno del Niño 2002-2003, la ciudad de Santa Fe se inundó en un tercio de su superficie. Hubo casas que quedaron totalmente sepultadas por el agua, 150.000 evacuados, 30 muertos, el agua llegó a menos de dos cuadras de la casa de gobierno, inundó parte del centro comercial de la ciudad. Un desastre.

Se encontraba en el gobierno, en su segundo mandato (no consecutivo), Carlos Reutemann, quien venía capeando la grave crisis neoliberal de los noventa (siendo uno de sus adherente, aclaro). A diferencia de cerca de la mitad de las provincias argentinas, Santa Fe, se mantuvo sin déficit y sin emitir cuasimoneda. Todas las provincias limítrofes de Santa Fe emitieron bonos (Federales -ER, Patacones -BA, Lecor -Cba, Cecacor -Cor y Quebracho -Cha), a excepción de Santiago del Estero.

El gobierno santafesino inicialmente minimizó el problema pero luego actuó con energía, aunque la catástrofe social fue inmensa.

El objetivo de estas palabras es sindicar al principal responsable de esta inundación. Como comencé en un párrafo anterior, Reutemann transitaba su segundo mandato no consecutivo. La primera gestión se desarrolló entre 1991 y 1995. Luego vino la primera gestión Obeid, 1995-1999.

En el período 1991 - 1995 Reutemann construyó 8 tramos de defensas de la ciudad de Santa Fe. Es importante destacar que  la ciudad se encuentra rodeada por las aguas en tres cuartas partes de su periferia. Forman parte de este sistema fluvial y lacustre la laguna Setúbal, los Ríos Colastiné y Salado y el riacho Santa Fe (a pesar de su nombre, este curso cuenta con un caudal y ancho considerable y es apto para la navegación de mediano porte). Justamente en el límite suroeste de la ciudad, el Río Salado desemboca en el sistema del gran río Paraná. Faltaba sólo un tramo de defensa en el noroeste de la ciudad. Al irse, Reutemann dejó un préstamo acordado con una entidad internacional (creo que el BIRF) para tal construcción.

Sin embargo, su sucesor no lo utilizó y dejó a la ciudad sin ese tramo de defensas. Dicen habitués del hipódromo y el Jockey Club que la construcción afectaría una de las canchas de hockey o de golf de la entidad, de fuerte raigambre oligárquica, y que las presiones de sus cogotudos miembros impidieron la construcción. Es la única explicación que he encontrado como para que un gobierno dejara a la ciudad sin una defensa importantísima (¡ya financiada!) y terminara causando un desastre.

De todo esto hay pruebas, muchas son de conocimiento público: Las 8 defensas de Reutemann (1991-95) y las 0 de Obeid (1995-99) y el crédito acordado. Lo único que no puedo probar directamente, aunque se puede comprobar indirectamente hoy, con la defensa ya construida (cómicamente, la terminó construyendo en su segundo mandato el mismo que no la quiso hacer en el primero, claro que con una treintena de muertos en su conciencia), es lo de la canchita.

Más allá de las torpezas, negligencias y chambonadas neoliberales de Reutemann, el principal causante de la trágica inundación de de Santa Fe 2003 fue el sucesor de éste, el Ingeniero Jorge Alberto Obeid. 




Esteban Cámara


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