martes, 6 de noviembre de 2012

La Argentina que está rabiando

Dijo el politólogo Ernesto Laclau en una entrevista para Télam: 'el 8N es “la expresión del malestar” de una parte de la Argentina “que está muriendo”. La movilización del 8N será "la expresión del malestar" de una parte de la Argentina que está dejando de existir y, a la vez, "tal vez el último intento" de una oposición "deshilachada" para ofrecer un discurso alternativo', explicó el politólogo Ernesto Laclau.



Además, y en diálogo exclusivo con Télam, el académico argentino consideró que 'la protesta del 8 de noviembre se sostiene solamente sobre la base del "antigobierno" y adelantó que el 7 de diciembre, cuando culminará el plazo de desinversión dispuesto por la Ley de Medios y ratificado por la Corte Suprema de Justicia, será "un momento de definiciones radicales" para el país'.


'El 8N no es una demanda, porque para tener una demanda uno tiene que tener reivindicaciones precisas. El 8N es la expresión del malestar de una Argentina que está muriendo', dijo Laclau, titular de la cátedra de Teoría Política en la Universidad de Essex, en Gran Bretaña.

Acerca de si esa protesta va dirigida también a la oposición, Laclau consideró: 'Por ahora no hay una sola representación. No hay un `significante vacío`, en mis términos, del discurso opositor. Están tratando de hacerlo poniéndose en contra de una posibilidad de re-reelección u otras opciones, pero todavía no hay un discurso coherente y no sé si va a plasmar'.

“El 8N, por eso, va a ser un intento de la oposición, quizás el último, de presentar un discurso alternativo”, añadió.

Para el politólogo, 'la oposición está completamente deshilachada y no logra configurar un discurso propio; y hoy trata de encontrar algún tipo de debate alternativo alrededor del cual consiga estructurar un discurso político'.

“En 2008 casi lo consiguió alrededor del problema del campo, pero hoy no veo que haya muchas opciones en ese sentido. El 8N va a ser una movilización sobre la base del antigobierno, pero sin metas claras", agregó.

Consultado sobre las vinculaciones del 8N y el 7D aseguró: “Es solo un intento. El 7 de diciembre va a ser un momento de definiciones radicales para el país. (El Grupo) Clarín dice que no va a pasar nada, pero yo creo que va a pasar todo".

Laclau apuntó también que no le extraña la participación en estas protestas de fuerzas de izquierda y socialdemócratas.

“En 1945, el Partido Comunista no tenía ideología de derecha y fue la punta de lanza a partir del discurso desde el cual la derecha articuló un frente antiperonista. Siempre lo que denominábamos en nuestra juventud `la izquierda cipaya` ha sido el ladero de los intereses oligárquicos en el país”, remarcó.

En cuanto a la situación del sistema político argentino ante estas protestas, el académico indicó: “Estamos hoy con un problema de fronteras políticas mucho más nítido que en 2010. Con la emergencia de las organizaciones juveniles de distinto tipo, con el surgimiento de Unidos y Organizados, el gobierno está avanzando en la dirección de afirmar un polo popular mucho más fuerte que la que se dio en los primeros años del kirchnerismo”.

"La línea general no ha variado -siguió-, pero sí el kirchnerismo está comenzando a articular una fuerza política. Cada vez más”.

Esto puede verse, consideró, “en lo económico, en la nacionalización de YPF y en el desarrollo de una serie de medidas legislativas que han implicado un corte con el pasado”.

Respecto de las demandas aún por satisfacer, Laclau señaló: "Son las que han existido a partir de 2001 con la crisis. Hoy, lo que estamos viendo es que se necesita una profundización del modelo en una ruta que ya se ha emprendido. No veo un cambio de brújula sino una insistencia en lo que ya está ocurriendo”.

Consideró que la articulación de fuerzas y el demarcamiento de lo que él llama fronteras políticas “es el punto capital; cada vuelta de tuerca en la dirección económica en la que el gobierno está avanzando exige la incorporación de sectores nuevos, y la base social del proyecto se está ampliando todo el tiempo". En ese contexto, "debe considerarse que el alejamiento de Hugo Moyano del gobierno implica también profundización del modelo”.

Laclau indicó que “la división del movimiento obrero no es una buena noticia, pero es inevitable en una etapa en la cual la clase obrera industrial no es una fuerza compacta, como lo fue en el pasado. Hay una terciarización de la actividad económica y eso implica necesariamente su fragmentación y también la necesidad de rearticular políticamente a sectores nuevos".

Respecto de la ausencia de discursos y liderazgos alternativos en Europa ante la crisis, finalmente afirmó: “En España los indignados tienen un discurso sin mucho destino inmediato, por el hecho de que es de protesta, de ruptura, pero no tratan de intervenir para nada en el sistema político”.

“En Grecia, por el contrario -concluyó-, se da un discurso de protesta y de ruptura, pero al mismo tiempo hay un intento de construir una opción política alternativa. No me extrañaría que en las próximas elecciones griegas la oposición de izquierda consiguiera imponerse”.


TELAM



Ernesto Laclau (Buenos Aires, 6 de octubre de 1935) es un teórico político argentino frecuentemente llamado postmarxista. Es profesor de la Universidad de Essex donde ocupa la cátedra de Teoría política y también es director del programa de ideología y análisis del discurso. Ha dado numerosas conferencias en universidades de Estados Unidos, Latinoamérica, Europa occidental, Australia y Sudáfrica.



El libro más importante de Laclau es Hegemonía y Estrategia Socialista, que escribió junto con Chantal Mouffe y que es la piedra fundacional del postmarxismo. Su pensamiento es frecuentemente descrito como postmarxista dado que ambos estuvieron involucrados en los movimientos sociales y estudiantiles de los 1960s tratando de unir a la clase obrera con nuevos movimientos sociales. Rechazaron el determinismo económico marxista y la noción de que la lucha de clases es el antagonismo crucial en la sociedad. A cambio, llamaron por la democracia radical y el pluralismo agonal en el que todos los antagonismos puedan ser expresados. En su opinión "...una sociedad sin antagonismos es imposible", por lo que declararon que "la sociedad plena no existe", es quimérico pensar en el cierre de "lo social". Durante los años '60 dirige las revistas Izquierda Nacional y Lucha Obrera ligadas al Partido Socialista de Izquierda Nacional. Fuente: Télam


Yo agrego: Es imprescindible comprender que, al 8N, no deben tratar de entenderlo como un reclamo, porque no están reclamando nada que no sea dar marcha atrás en todo o casi todo lo que ha hecho de bueno este gobierno. Es el malestar de una vieja argentina que está muriendo y todo lo que quiere es dejar de morir, lograr que el tiempo dé marcha atrás. Pero como decían en un tema de Versuit Bergaravat: "El tiempo no para". 

No quiero polemizar con compañeros que entienden que deben hacer lo posible por incluirlos, por negociar con ellos. Inténtenlo, si les parece, pero sólo van a conseguir perder su tiempo, tal vez terminen haciendo concesiones que desvirtúen valores del modelo y, en dfinitiva, se van a terminar embroncando peor.

Ahora bien, ¿qué hacemos, entonces, con los caceroleros del 8N? Tal vez lo que decía el eslógan de la película 9 semanas y media: "Si algo está demasiado caliente, déjalo que se enfríe". No se puede acceder a casi ninguna de sus expresiones, en su mayoría basadas en el odio y la descalificación de nuestros propartidarios, llenas de deseos de muerte, reflejo de su propia situación. Eso sí, como ya lo dije, hay que responder reactivando nuestra capacidad de movilización, estamos discutiendo la calle con quienes tienen mucho menor convocatoria, práctica y capacidad de movilización. Con el tiempo, el avance de este modelo hará que algunos de ellos se integren al mismo, otros quedarán puteando por lo bajo y otros se perderán en el tiempo y la distancia, de pura impotencia. No se pueden rebatir sus expresiones porque no son argumentos, ni se puede acceder a sus deseos porque son nuestra negación e implicarían dar marcha atrás en las políticas que nos sacaron del desastre, reincluyeron a las grandes mayorías y  dieron derechos fundamentales a las minorías. Y volveríamos al país de la exclusión, del neoliberalismo de los 90. Yo, al menos, no lo toleraría.





PS: El Partido Socialista de la Izquierda Nacional, fundado en 1962 y del que formó parte Laclau, fue un intento de partido obrero revolucionario independiente del imperialismo, la burguesía nacional y la burocracia soviética. Fundado por Jorge Abelardo Ramos y Jorge Enea Spilimbergo, fue un precursos del FIP en el cual yo milité en los '70. Bueno, tan equivocado no estaba yo. Es un alivio para mí, en estos años de sinuosidades poder trazar una línea ideológica tan coherente desde los '70 hasta casi 40 años después.




Esteban Cámara

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