domingo, 18 de noviembre de 2012

El pueblo de la inclusión

En 1945 habìa una clase social que no estaba representada políticamente, que prácticamente no tenía derechos, ni futuro. Bastó que un funcionario comenzara a elaborar normativas de defensa de los derechos laborales para que esa clase social, el proletariado argentino comenzara a mirarlo con expectación.

En los años de la guerra el país debió sustituir manufacturas europeas que debido a la segunda guerra mundial no podían llegar. Esto provocó la migración de grandes cantidades de personas del interior del país hacia la metrópolis, Buenos Aires, dada la escasez de trabajo en sus lugares de origen y la abundancia del mismo en la gran ciudad.

Mayormente estos trabajadores, configurados en nuevo proletariado urbano, eran de tez oscura y fueron llamados cabecitas negras, con un acentuado dejo de racismo por parte de las èlites porteñas. 


Las condiciones de trabajo eran precarias, durísimas, propias del siglo anterior, entonces aquel funcionario comenzó a cambiar las cosas y, como consecuencia de ello, se empezó a rodear de sindicalistas y políticos de pensamiento afín a la clase obrera. Apareció allí el partido, o movimiento, que pasó a representar en la Argentina a esa clase social, el proletariado. En los 10 años de gobierno que siguieron, la política de sustitución de importaciones se intensificó, las leyes laborales fueron proporcionando cada vez más derechos y se implementaron políticas de promoción social, vivienda y otras que terminaron de incluir a los más necesitados, de pleno derecho, en la sociedad.


Luego del desastre de las políticas neoliberales de la dictadura militar y de políticos traidores que la sucedieron, alguno de ellos perteneciente al mismo partido del párrafo anterior, el país sufrió como pocas veces en su historia, la gente se mataba en las calles por un paquete de fideos, había saqueos, ollas populares, asesinatos de manifestantes. Todo ello para defender el orden social burgués que había re-instalado el neoliberalismo. Hasta había aparecido una nueva clase social, los nuevos pobres: empleados, jubilados y docentes, que por sus magros ingresos habían descendido a la pobreza por más que no lo fueran estructuralmente (vivienda, formación académica, relaciones sociales).

Allí nuevamente, el peronismo (que de ese movimiento se trata) volvió a poner en marcha políticas muy similares a las de 1945 que duplicaron la clase media (no lo tengo confirmado, pero supongo que ya no existe aquella clase de "nuevos pobres"), sacando de la pobreza a casi la mitad de la población y duplicando la clase media (informe del Banco Mundial) en un resultado social casi irreproducible en todo el mundo. Al mismo tiempo el PBI del paìs casi se duplicó y se crearon 5 millones de nuevos puestos de trabajo. Y eso en sólo 9 años.

Pero el resultado social y económico no fue el único, paralelamente se pusieron en marcha políticas de derechos humanos y cientos de genocidas de la dictadura militar fueron puestos tras las rejas y se buscó garantizar el trato humanitario por parte de las fuerzas de seguridad. Además se consagraron derechos al matrimonio igualitario y la identidad de género, así como los derechos reproductivos y se implementó una fuerte política en contra del maltrato con base en el género y de la trata de blancas. Paralelamente y desde el plano simbólico el gobierno baja permanentemente discursos de inclusión social y racial y combate a la xenofobia. Ya en el plano fáctico, es interesante destacar la política que ha venido llevando adelante el estado argentino de proveer de documentos argentinos y regularizando la situación de decenas de miles de inmigrantes indocumentados, provenientes en su mayoría de los países limítrofes.

Una breve digresión: Algunos piensan (o más bien intuyen o 'quieren' creer) que este desarrollo económico se debe exclusivamente al alto precio internacional de la soja pero ello no es así. Para desasnarse les recomiendo que lean el trabajo del economista yanqui Mark Weisbrot (ver nota y enlace al final) sobre las razones del crecimiento argentino. Él concluye que el éxito argentino se debió a la política de fomento al consumo y mercado interno, sustitución de importaciones y producción local y turismo en mucha mayor medida que al precio de ninguna commodity. A la exportación de éstas le adjudica menos del 10% del crecimiento observado.

Bien, reflexionemos sobre esta situación social inédita: Se ha configurado en la Argentina desde 2003 a la fecha (2012) un fortísimo e inédito patrón inclusivo, mejor, multiinclusivo: social, racial, de género, sexual, cultural y nacional.

De allí lo del título. La mayoría absoluta (más del 55% de los votantes 2011) que se siente representada por éste gobierno es, sin dudarlo, EL PUEBLO DE LA INCLUSIÓN.


Respecto del trabajo de Mark Weisbrot, transcribo: "En términos de crecimiento real del PIB, las exportaciones totales representaron 12% del crecimiento entre 2002 y 2010, siendo las exportaciones de commodities sólo una parte de esa tendencia. En cuanto a los efectos de los altos precios, tampoco son un factor explicativo determinante del crecimiento. El valor de las exportaciones agrícolas argentinas, incluyendo a la soja, no creció durante la expansión, medido como porcentaje del PIB. Era de 5% del PIB en 2002, cuando la economía estaba volviendo a crecer y de 3,7% en 2010." De la entrevista a Weisbrot del diario El Economista 18/05/2012. Otra fuente, Nota de Página 12, por Mark Weisbrot




Esteban Cámara

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