domingo, 9 de septiembre de 2012

Estela de Carlotto

Ayer publiqué un artículo en apoyo a la candidatura de las Abuelas de Plaza de Mayo al Nobel de la Paz y hoy le agregué algunas fotos. Al investigar un poco más a fondo me dí cuenta de que la figura de Estela Barnes de Carlotto merecía un artículo aparte.


Estela (n. 1930) es maestra jubilada y tuvo tres hijos: Laura, Claudia y Guido, todos ellos militantes de la JUP. En agosto de 1977 las patotas de la dictadura (1976-1983) secuestraron a su esposo Guido para luego liberarlo tras el pago de un rescate de unos 30.000 dólares. No se privaban de nada ...


Finalmente, a fines de noviembre de ese año las patotas paramilitares secuestraron a Laura, embarazada de 3 meses. Muchos testimonios de personas que pasaron por el centro clandestino de detención "La Cacha" (llamado así con cinismo cruel por un dibujito para niños, Hijitus, en donde el personaje de la bruja Cachavacha desaparecía a la gente) indican que la mantuvieron con vida hasta el parto. Se sabe que le mandó con una de ellas un mensaje a sus padres en donde les decía que la estaban alimentando un poco mejor, últimamente. También que a su hijo le quería poner de nombre Guido y que lo buscaran en la Casa Cuna. Los padres de Laura se movieron todo lo que pudieron por su hija y nieto en gestación llegando incluso a hablar con el ex general Reynaldo Bignone (que luego sería Presidente de facto) quien, luego de asegurarles de que su hija no iba a ser liberada con vida, le pidieron que, al menos, les permitiera recuperar su cuerpo. El cuerpo de Laura fue entregado a su madre por los militares el 25 de agosto de 1978. Habían pasado menos de dos meses desde el nacimiento de Guido, a quien todavía no hemos podido recuperar. Una de las tantas mentiras de los milicos fue la de la de que lo iban a entregar en la Casa Cuna.



Esta historia tiene una parte un poco más siniestra, todavía. Cuenta Estela: "...buscando información sobre otros chiquitos en el año 80 me encuentro con gente en San Pablo, Brasil, cuando venía el Papa, y ahí una chica me empezó a hablar de una chica liberada llamada Rita que había tenido un nene varón, a quien habían liberado el 24 de agosto en las últimas horas de la noche para que se encontrase con su familia y su hijito. Cuando me contaba que esa chica Rita tenía un papá con negocio de pinturas me di cuenta de que estaba hablando de Laura. “Mirá, vos estás hablando de Laura, mi hija, pero mi hija no fue liberada; mi hija fue asesinada”, le dije. “No, a Rita la liberaron”, contestó. “Si la hicieron bañar, cambiar... Yo le ofrecí un corpiño de encaje negro para que se llevara de recuerdo... A esa chica la liberaron. La sacaron con Carlitos, un compañero”. Y yo dije: “Sí, justamente hubo dos muertos. Me la entregaron muerta”. Otro testimonio de la perversión y la cobardía injustificable de los militares.



Ya en democracia, Estela hizo exhumar el cuerpo de su hija para una autopsia y se determinó allí el prolongado y duro encierro por el deterioro de los dientes. La pelvis indicaba la realización de un parto y la parte posterior del cráneo mostraba los agujeros de disparo de escopeta.



Estela: "Laura en el cautiverio dijo: “Mi mamá no les va a perdonar a los milicos lo que me están haciendo. Y los va a perseguir mientras tenga vida”. Lo cual significaba que me conocía más que yo misma porque yo no era mujer heroica. Nunca había participado en nada. Era una mujer de un origen de clase media baja, criada en épocas dulces si se quiere; nunca me iba a imaginar que iba a seguir toda mi vida a esto". 




Estela: Ejemplo de lucha incansable, lúcida, pacífica y paciente.



Esteban Cámara 


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