domingo, 8 de julio de 2012

El loco y el poeta: La diferencia según Foucault

"El loco, entendido no como enfermo, sino como desviación constituida y sustentada, como función cultural indispensable, se ha convertido, en la cultura occidental, en el hombre de las semejanzas salvajes. Este personaje… es el que se ha enajenado dentro de la analogía. Es el jugador sin regla de lo Mismo y de lo Otro. Toma las cosas por lo que no son y a unas personas por otras, ignora a sus amigos, reconoce a los extraños; cree desenmascarar e impone una máscara. Invierte todos los valores y todas las proporciones porque en cada momento cree descifrar los signos: para él los oropeles hacen un rey. Dentro de la percepción cultural que se ha tenido del loco hasta fines del siglo XVIII, sólo es el Diferente en la medida en que no reconoce la Diferencia; por todas partes ve semejanzas y signos de la semejanza; para él todos los signos se asemejan y todas las semejanzas valen como signos. En el otro extremo del espacio cultural, pero muy cercano por su simetría, el poeta es el que, por debajo de las diferencias nombradas y cotidianamente previstas, reencuentra los parentescos huidizos de las cosas, sus similitudes dispersas. Bajo los símbolos establecidos, y a pesar de ellos, oye otro discurso, más profundo, que recuerda el tiempo en el que las palabras centelleaban en la semejanza universal de las cosas: la Soberanía de lo Mismo, tan difícil de enunciar, borra en su lenguaje la distinción de los signos." Les mots et les choses (Las palabras y las cosas), Michel Foucault, cap. III Representar, punto 1 Don Quijote, 5to párrafo. Trad. Elsa Cecilia Frost, editorial siglo XXI.

Es muy interesante cómo Foucault diferencia algo que en la cultura popular parece haberse confundido y que se evidencia en el adagio “De poetas y de locos todos tenemos un poco” y en múltiples muestras de falsa identificación entre ambos sujetos culturales. Muchas veces el poeta (también el científico, el investigador y todo aquel que tuvo la desgracia de nacer con o desarrollar un espíritu crítico) es tildado de loco en el extraño pero familiar mundo de eso que solemos llamar “saber popular”, pero que no lo es, no al menos en cuanto a "saber".

Es menester recordar estos conceptos: El loco está perdido en la metonimia, confunde causas y efectos, parecidos e identidades, formas y contenidos, contenidos y continentes, anterior y posterior. Confunde y Se confunde. El poeta, en cambio descubre, desenmascara, denuncia. Usa la metáfora, la metonimia y la alegoría para mostrar conexiones y recuperar los parentescos.

La identidad atribuida a estos sujetos culturales, tan distintos, es un truco no inocente de la cultura de masas (o de esa otra invención que suelen llamar, con poco sentido, sentido común) y busca desacreditar toda visión que se oponga a la cómoda concepción de la realidad que le han impuesto los medios de comunicación, la escuela, la iglesia y el poder a los sujetos “sujetados”.




Esteban Cámara
Santa Fe, 08/07/2012

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